jueves, 24 de mayo de 2012

COMENTARIO DE TEXTO DE “VEN A SENTARTE CONMIGO, LIDIA” de Odas (1914-1934) / RICARDO REIS, heterónimo de Fernando Pessoa.

Ven a sentarte conmigo, Lidia a la orilla  del río.
Con sosiego miremos su curso y aprendamos
que la vida pasa, y no estamos cogidos de la mano.
        (Enlacemos las manos.)

Pensemos después, niños adultos, que la vida pasa
y no se queda, nada deja y nunca regresa,
va hacia un mar muy lejano, hacia el pie del Hado,
        más lejos que los dioses.

Desenlacemos las manos, que no vale la pena cansarnos. 
Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río.
Más vale que sepamos pasar silenciosamente
       y sin grandes desasosiegos.

Sin amores, ni odios, ni pasiones que levanten la voz,
ni envidias que hagan a los ojos moverse demasiado,
ni cuidados, porque si los tuviese el río también correría,
        y siempre acabaría en el mar.
      
Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos,
si quisiéramos, cambiar besos y abrazos y caricias,
mas que más vale estar sentados el uno junto al otro
        oyendo correr al río y viéndolo.

Cojamos flores, cógelas tú y déjalas
en tu regazo, y que su perfume suavice el momento-
este momento en que sosegadamente no creemos en nada,
        paganos inocentes de la decadencia.

Por lo menos, si yo fuera sombra antes, te acordarás de mí
sin que mi recuerdo te queme o te hiera o te mueva,
porque nunca enlazamos las manos, ni nos besamos
        ni fuimos más que niños.

Y si antes que yo llevases el óbolo al barquero sombrío,
no sufriré cuando de ti me acuerde,
a mi memoria has de ser suave recordándote así, -a la orilla del río,
pagana triste y con flores en el regazo.



1. Situación del autor dentro de su contexto histórico-literario. (3 puntos). (Si el alumno sitúa al autor en su contexto histórico y relaciona éste con el conjunto de su obra literaria: 1 punto. Si menciona las características más relevantes del movimiento literario al que pertenece el autor y comenta los rasgos, etapas y títulos más destacados de su obra: 2 puntos)
Fernando Pessoa, nacido en 1888, vive los cambios políticos acaecidos en Portugal a finales del siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX; es decir, los últimos estertores de la monarquía, el advenimiento de la república y la proclamación del Estado Novo de Salazar.
Repasando brevemente los acontecimientos del país vecino hay que señalar el reinando de Pedro V. Con él hay un cambio de dinastía: se pone fin a la de los Braganza y llega la Casa Sajonia, al haberse casado su madre María II con un descendiente de esa rama, Fernando II. Se trata de una monarquía constitucional donde los individuos gozan de unos derechos reconocidos - se logra casi el sufragio universal, aunque la población es ajena a la participación política- y hay libertad de prensa. En general, es una época de bonanza económica y se crean obras básicas en infraestructuras.
El fin de la monarquía coincide con los albores de la participación efectiva de Fernando Pessoa en el mundo literario. En 1908 es asesinado el rey Carlos I. Su sucesor, Manuel II culpó de esa muerte a Joâo Franco, primer ministro de su padre. Es un momento de crisis institucional que los republicanos aprovechan para lograr echar al rey y proclamar una República parlamentaria que dura desde 1910 hasta 1926. Pero la inestabilidad va a ser la característica también de este periodo: los gobiernos y los presidentes están muy poco tiempo en el poder, por lo que fue un régimen débil que además tuvo en frente a la Iglesia y a la población rural; y también a los obreros, que no se sentían representados. Un primer intento de cambiar la situación es el golpe de estado del general Sidonio Pais en 1917, aunque al poco tiempo es asesinado y se vuelve a la constitución proclamada con la República en 1911.
La República aguanta hasta 1926, año en el que el general Carmona da un golpe de estado. Dos años después es nombrado Ministro de Finanzas Antonio Oliveira Salazar y poco a poco su influencia en el gobierno es mayor hasta lograr en 1932 hacerse con el cargo de Presidente del Consejo de Ministros. Con él se va a crear lo que se llama Estado Novo, o régimen salazarista. Es una forma de gobierno autoritaria, conservadora, nacionalista, centrada sobre todo en el mundo rural. Esta opción política se plasma en una nueva constitución en 1933, de carácter presidencialista. Desaparecen los partidos políticos y se implanta la censura. Pessoa muere en 1935.
En una época de grandes avances científicos y tecnológicos con la aparición del automóvil, el avión, el cinematógrafo… lo que se valora es lo nuevo, lo moderno y estas innovaciones y valores serán fundamentales en la concepción del hecho literario en Europa. La literatura se renueva y hay una clara voluntad de ruptura con todo lo anterior y se adopta una actitud nueva, como es el destierro del sentimentalismo, la exaltación de lo racional, pero también del subconsciente, de la absoluta libertad creadora… Con estas ideas surgen numerosos movimientos literarios que se suelen agrupar con el nombre de Vanguardias. Todos estos movimientos, aunque partiendo de planteamientos distintos, buscan renovar el arte o se plantean su función social desplegando recursos que quiebran o distorsionan las formas de representación o expresión artística. La principal característica es su libertad creadora; en poesía, por ejemplo, se rompe con la métrica y tienen protagonismo elementos como la tipografía.
Los primeros en remover las tranquilas aguas del arte fueron Picasso y George Braque 1905 con sus exposiciones cubistas; más tarde, en 1909 surgió el Futurismo que, deslumbrado por los adelantos técnicos, apostaba por lo moderno y rechazaba todo lo anterior. Sin embargo, el momento propicio del lanzamiento de estos movimientos vanguardistas coincidirá con la Primera Guerra Mundial, en la que Portugal participa y sufre las consecuencias.
Los escritores y los artistas se dan cuenta del absurdo de este conflicto bélico y reaccionan.
En 1916 surge el Dadaísmo que es el movimiento que con más vehemencia proclamaba la destrucción de todo lo anterior y de toda norma estética. André Bretón y algunos dadaístas con el tiempo creyeron que el movimiento debía evolucionar y no solo destruir, por lo que proponen, ante las circunstancias tan duras que se vive como consecuencia del conflicto bélico, cambiar el mundo. Surge así el Surrealismo que pretende recuperar para el individuo todo aquello que la sociedad, sus condicionamientos y represiones le habían hecho ocultar. 

Desde el punto de vista literario, el siglo XX portugués comienza con el Saudosismo o Saudismo con el grupo de la Renascença Portuguesa, que tiene su plataforma de divulgación en la revista A Águia. El poeta más representativo de esta poesía es Teixeira de Pascoâes. Por su temática y sentimientos es una poesía introspectiva, de carácter nostálgico y simbolista. Este movimiento es el que abre el camino de la renovación literaria. Pessoa colabora con ellos, sobre todo publicando una serie de ensayos en A Águia en los que pondera la independencia de la literatura portuguesa y proclama la llegada de un poeta al que llama SupraCamoens, papel que él se arroga.
Años después, superada esta etapa saudista, Pessoa colabora con la revista vanguardista llamada Orpheu, creada en 1915 y años después, en 1927, con la revista Presença. Esta es la época de renovación o modernización de la literatura portuguesa. Pessoa y los otros poetas del grupo se muestran angustiados por su propia identidad y la por la solidez metafísica del mundo, es el momento de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, Pessoa tan solo recoge estéticas vanguardistas en la obra de alguno de sus heterónimos, especialmente en la de Ricardo Reis.

De la obra del poeta podemos hablar de la que publicó en vida y la que se ha ido recuperando y publicando del famoso baúl donde depositaba sus manuscritos. A parte de algunos poemas publicados en inglés, su única obra poética publicada en vida con su nombre, ortónimo, es la de Mensagem, que es un conjunto de poemas simbolistas sobre los grandes personajes históricos portugueses. Dos poemas que llaman la atención son el de El quinto imperio –donde habla de los cuatro imperios anteriores y cómo Portugal constituirá un quinto de las artes- y aquel dedicado al zapatero Bandarra, el poeta que recogió la leyenda de El deseado –sebastanismo.
De los heterónimos, resaltamos la obra del más admirado, la de Alberto Caeiro, poeta que desdeña todo lo cognitivo y resalta la percepción sensorial de la vida con un lenguaje estético concreto y directo. Los poemas de 1911 a 1912 se agrupan con el título de El guardador de rebaños, y los de 1913 a 1915, Poemas inconjuntos.
El segundo heterónimo que destacamos es Álvaro de Campos, que como escritor va pasando por distintas etapas, desde el simbolismo al futurismo. Su poesía es vehemente, nihilista, -Tabacaria-, tal vez sea el poema más representativo-, autodestructiva…
Y el tercero a destacar son las Odas de Ricardo Reis, que, como ya indica el nombre de su obra, intenta reconstruir una poética clásica donde se refleja la cultura grecolatina. En estas reminiscencias hayamos perfección formal y, desde el punto de vista del espíritu, los temas reflejan un aire bucólico y una filosofía epicúrea y estoica.

2. Análisis del contenido y de la forma del texto: tema o temas, estructura (2 puntos),  y análisis de los recursos relacionándolos con el contenido del poema (3 puntos). (5 puntos en total).
El tema fundamental de esta oda es la exhortación que el poeta realiza a su amada Lidia a disfrutar de manera moderada de su amor.
El poema expresa una concepción vital muy influida por los poetas clásicos latinos, especialmente por Horacio. En el poema hay una simbiosis de numerosos tópicos literarios. Vita flugen, la vida como río, que no para; el carpe diem; colligo, virgo, florem, aprovechar el momento presente; aurea mediocritas, el goce moderado de los placeres y saber encontrar un lugar en el mundo que no te acarree problemas; Beatus ille, la retirada a un medio natural alejado de los conflictos propios de la convivencia social en la ciudad.... Son temas muy relacionados con una concepción filosófica de la vida estoica y epicúrea.
Estos temas y esta filosofía son característicos del heterónimo Ricardo Reis.
(Estructura externa) Es un poema, una oda, perteneciente a la producción de Ricardo Reis, heterónimo de Fernando Pessoa. Son versos libres sin una medida regular que se agrupan en estrofas de cuatro versos, el último de los cuales, aunque no en todas las estrofas, es un verso de pie quebrado, que mide más o menos la mitad de los tres anteriores. En este verso final se recoge de manera casi sentenciosa la idea principal de la estrofa. Los versos no riman.
(Estructura interna) En cuanto al contenido el texto se puede dividir en tres partes:
La primera serían los cuatro primeros versos: el poeta anima a la amada a que se siente a la orilla de un río a observar, unidas las manos de los dos, el transcurso del agua (la vida).
La segunda, mucho más extensa, ocupa las cinco estrofas siguientes y es donde se centran las ideas fundamentales: ante el inexorable paso del tiempo anima a disfrutar moderadamente de ese amor; incluso, a no obsesionarse demasiado en llegar a la plenitud amorosa pues probablemente con el paso del tiempo dejaría un sabor amargo o decepcionante, lo cual produciría dolor. Por lo cual el poeta anima a la amada a disfrutar de la naturaleza, del momento, de su amor sin pensar en nada.
La tercera parte estaría constituida por las dos última estrofas en las que el poeta, como conclusión al programa vital que ha propuesto, espera que la muerte, independientemente de quien se vaya antes de este mundo, no les haga sufrir.

(Recursos estilísticos)
Ricardo Reis escribe odas[1], composición clásica, en este caso podemos considerar que por el tema es una oda filosófica y amorosa. Se anima a Lidia a que su amor sea contenido pues cree que hay que disfrutar de los placeres de esta vida de manera moderada para que no dejen secuelas.
Con el vocativo (apóstrofe), Lidia, forma apelativa, se dirige a la amada a que juntos se sienten y compartan su amor y su vida de la manera que desea el poeta.
Es curioso el determinante que acompaña a río en el verso 1, a la orilla del río. Es un artículo determinado, que se utiliza para acompañar a sustantivos conocidos o que ya han aparecido en el discurso. Estamos hablando de un río conocido: el río. Pero cuando el poeta anima a la amada, a nosotros, a sentarnos a la orilla del río, está diciendo que contemplemos el río de nuestra vida, la vida, que se pasa al igual que fluye el río: es nuestra vida la que debemos contemplar,  que es de sobra conocida.
El pequeño hipérbaton consistente en anteponer el complemento circunstancial del verso 2: Con sosiego miremos su curso… permite al autor ponderar sintácticamente en el discurso una cualidad característica de la personalidad de Ricardo Reis: la moderación, el equilibrio…, pero también la actitud serena con la que se reflexiona al abordar temas existenciales, como son los tratados en el poema.
Un fin parecido persigue el encabalgamiento suave entre el verso 2 y 3: Con sosiego miremos su curso y aprendamos / que la vida pasa, y no estamos cogidos de la mano. En el verso encabalgado encontramos una idea clave en el poema que es el inexorable paso del tiempo, que la vida pasa, que se resalta al separarlo del verbo aprendamos del que depende sintácticamente como complemento directo que es. Además está resaltado tonalmente, al constituir un grupo fónico separado por una pausa del resto del verso.
En todo el poema se utilizan formas verbales exhortativas con el fin de conducir, llevar a su amada al fin que el persigue, un amor contenido: miremos, aprendamos, ven a sentarte...
En la siguiente estrofa encontramos por una parte un paralelismo al repetir dos oraciones compuestas coordinadas copulativas con las que se consigue ritmo: que la vida pasa y no se queda, nada deja y nunca regresa; por otra parte, encontramos una acumulación  de verbos de movimiento que acrecientan la sensación de que la vida no para: pasa, no se queda, nada deja, nunca regresa.
Si el poeta utiliza el tópico del río como la vida, en estos versos utiliza otro término de esta metáfora continuada que es el mar, la muerte que está marcada por el destino de que cada ser vivo.
En estos versos, como en otros del poema, observamos una concepción pagana de la vida, que no viene regida por un Dios católico que decide cuándo llega el fin, sino de un fátum como poder sobrenatural inevitable e ineludible que guía la vida humana y que está incluso fuera del alcance de los dioses: más lejos que los dioses.
En la tercera estrofa hay un símil que identifica ya claramente la vida con el río: pasamos como el río. Y propone el modo de vivir, que lo podríamos concretar en vivir sin sobresaltos, del mismo modo que el transcurrir del agua en el río. Si el cauce del río solo se altera cuando hay crecidas, -por tormentas, por deshielos rápidos…- lo que desea el poeta es evitar en el  transcurso de su vida estas alteraciones que enumera en la estrofa siguiente:
Sin amores, ni odios, ni pasiones que levanten la voz,
ni envidias que hagan a los ojos moverse demasiado,
ni cuidados, porque si los tuviese el río también correría,
        y siempre acabaría en el mar.
En estos versos hay enumeración; cada uno de los términos, va precedido de la conjunción negativa ni, por tanto polisíndeton.  Con este procedimiento se realza cada uno de los términos de esa enumeración, que son los que alteran el transcurso de la vida. Aquí encontramos una reminiscencia del Beatus ille, el deseo de huir de los conflictos: pasiones, envidias, preocupaciones… Algunos de estos términos son antítesis: amores/odios.
A continuación, en la estrofa siguiente que comienza en el verso 17 propone una relación amorosa platónica dejando de lado la pasión amorosa, que se expresa igualmente en una enumeración, ahora de manera positiva, mediante un polisíndeton: cambiar besos y abrazos y caricias, v.18.
En el verso 19, con una paranomasia: mas (pero, conjunción) que más (adverbio) vale estar sentados se realza la opción que defiende con más vehemencia, la de estar sentados contemplando sin comprometerse pasionalmente.
En las dos últimas estrofas se hace referencia a la muerte: si yo fuera sombra antes, v. 25 y Y si antes que yo llevases el óbolo al barquero sombrío en el v. 29, son dos construcciones metafóricas que se refieren a la muerte de los amantes. Convertirse en sombra después de muerto supone que el alma vaga de un lado para otro; la otra hace referencia a la leyenda mitológica del barquero Caronte[2], el encargado de pasar de una orilla a otra el alma de los muertos. En cualquier caso, supone, como se ha dicho antes, una concepción de la vida y de la muerte distinta a la cristiana.
Del mismo modo podemos considerar el verso 26: sin que mi recuerdo te queme o te hiera o te mueva, una expresión metafórica –casi podemos considerar la expresión una cosificación[3] pues atribuye la posibilidad de que el recuerdo llegue a producir unos efectos sensoriales propios de fenómenos físicos como el fuego, un arma o un ser vivo que empuje-, también enumeración, paralelismo y polisíndeton, que es la conclusión a todo el planteamiento que se ha venido realizando en el poema: no sufrirán ninguno por la ausencia del otro si llegan a separarse o alguno de ellos muere.

4. Valoración personal de la obra.
La primera idea que se viene a la mente del lector es asociar la concepción amorosa que se refleja en el poema con la relación que el poeta mantuvo con Ofelia, un amor que no llegó a su plenitud. Tal vez sea simplificar, pero es difícil separar biografía y poesía. En todo caso, la relación que se refleja en el poema no deja de ser platónica o bien una relación infantil. El no arriesgarse a llegar a esa plenitud amorosa probablemente no deje de ser un planteamiento estético más que un reflejo de una experiencia vital, pero tampoco se ha de negar. Pessoa, entregado a su pasión creadora, quizá no desee una relación que le aparte de su objetivo, la de escribir, y que le cree problemas que, más pronto o más tarde, le haga dedicar tiempo a cultivar esa relación o le cause preocupaciones que le aparten de la pasión de escribir. Es una opción vital que en Pessoa parece clara desde muy joven, la de dedicar su vida a la literatura. Sin embargo, es triste renunciar a una experiencia vital primaria en los seres humanos y fuente de inspiración clave en la comunicación poética, tanto cuando se canta el goce, como cuando se expresa la pena por la ruptura o la separación de la persona querida. Es necesario tener las ideas muy claras para imponerse este celibato poético.

El poema refleja la personalidad literaria del heterónimo Ricardo Reis: admirador de la cultura y literatura clásicas, especialmente la latina. Rasgos propios de esta cultura es el paganismo reflejado en el poema: “…no creemos en nada, / paganos inocentes de la decadencia”, en los versos 23 y 24; o en los dos últimos versos: a mi memoria has de ser suave recordándote así, -a la orilla del río,/ pagana triste y con flores en el regazo. Esa concepción pagana también se puede comprobar en los versos 7 y 8 cuando se refiere a la muerte: …hacia el pie del Hado, / más lejos que los dioses. O al final cuando hace referencia a la muerte de los dos en los versos 25: Por lo menos, si yo fuera sombra antes; y 29: Y si antes que yo llevases el óbolo al barquero sombrío. En estas citas vemos que no hay reflejo de la concepción cristiana de la vida y sí referencias mitológicas y a la religión de la Antigüedad Clásica.

Estas raíces antiguas también se pueden observar en la presencia de elementos estoicos y epicúreos, características también de este heterónimo. La contemplación de la vida y la experiencia amorosa se realiza en contacto con la naturaleza, propia de los filósofos estoicos. Y la búsqueda moderada y racional del placer es característica de los epicúreos.

Un tema secundario, pero presente en el texto, es el del tópico literario de Vita flumen muy desarrollado en la obra Las coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. La vida es un río que acaba en el mar; la vida es breve. Sin embargo, la actitud del poeta no es precisamente la de aprovecharla porque pasa, sino la de dejarla pasar, mirar cómo pasa la vida. Es la actitud decadente que se recoge en la cita “…no creemos en nada, / paganos inocentes de la decadencia”, en los versos 23 y 24. No merece la pena vivir, arriesgar, porque la vida inexorablemente pasa. En este sentido, también podemos relacionar esta actitud con la de otro tópico literario, Beatus ille, la actitud del que huye de la lucha y la confrontación; en este caso, la de evitar una relación amorosa comprometida. ¿Para qué si causará pena con el tiempo? En el poema habla de la muerte real que, en el caso de que esa relación amorosa se hubiera llevado a cabo, indefectiblemente hubiera de acarrear dolor por la desaparición de uno de los dos. Además, una concepción próxima a este tópico lo podemos ver en los versos 13/15: Sin amores, ni odios, ni pasiones que levanten la voz, / ni envidias que hagan a los ojos moverse demasiado,/ni cuidados,…
También encontramos el tópico Collige, virgo, rosas (Coge, virgen, las rosas...) que se reproduce en el verso 21: Cojamos flores, cógelas tú y déjalas / en tu regazo, y que su perfume suavice el momento-. Es una invitación por parte del poeta a su amada a disfrutar de la naturaleza y de su amor. Sin embargo, en el poema parece más una invitación al goce sensual del momento en el que están, que a disfrutar pasionalmente de ese amor.

La transcendencia de la obra de este poeta portugués es enorme. Roman Jakobson no vaciló en decir en la década de los setenta que el nombre de Pessoa "Exige ser incluido en la lista de los grandes artistas mundiales nacidos en el curso de los años 80 (del siglo XIX), junto a Stravinski, Picasso, Joyce, George Braque[4], Khlebnikov, Le Corbusier. Todos los rasgos de este gran equipo de artistas aparecen condensados en el poeta portugués”.
Las figuras de Pessoa y Kafka son clave en la literatura del siglo XX; ambos muestran algunas curiosas coincidencias. Eran funcionarios de día y poetas de noche. El redescubrimiento actual de Pessoa semeja al de Franz Kafka en los años cincuenta del siglo XX. Ambos dejaron una vasta obra inédita que se conoció en forma póstuma. Kafka y Pessoa son verdaderos iconos de la cultura universal. Desdoblarse siempre ha sido una forma de sortear la realidad amenazadora, una extraña forma de búsqueda de la verdad, una protección contra la muerte, el cautiverio o el poder que nos somete.
El funcionario poeta es el arquetipo de ese impulso al desdoblamiento, esa especie particular de necesidad de búsqueda de sí mismo del hombre en tiempos especialmente complejos.
Por eso Kafka y Pessoa aún ejercen en nosotros un raro atractivo.
La influencia de Pessoa sobrepasa también el mundo literario. En el cómic La Residencia de los Dioses de Astérix y Obélix hay un esclavo de origen lusitano que recita poesía como homenaje a Pessoa.
Otro autor que siente devoción por la obra pessoana es el novelista italiano Antonio Tabuchi, profesor de literatura portuguesa y traductor al italiano de Pessoa, que convirtió en alimento y motor de su universo la obra de Fernando Pessoa. La alteridad de Rimbaud –“Yo soy otro”- fue el combustible de la narrativa de este italiano de alma lusa. “Es algo que anticiparon Rimbaud y Nerval, en lo que insisten Unamuno en la novela “Niebla”, Pirandello, Freud o Antonio Machado de “Juan de Mairena”. Pero llega Pessoa y lo radicaliza. Es un punto terminal, de modo que al escribir no puedes prescindir de este concepto de pluralidad”, sostiene Tabuchi.
Laura Pérez Vernetti, dibujante de cómics e ilustradora, que ha adaptado al cómic relatos de Kafka y Maupassant, entre otros, ha publicado la novela gráfica Pessoa & Cia. Vernetti mezcla en esta obra poesía y cómic para analizar las personalidades de Pessoa.
Las poesías de Pessoa han sido numerosas veces musicalizadas, sobre todo por artistas portugueses, como Amália Rodrigues. Tal vez el poema con más versiones musicales sea Tabaquería, de Álvaro de Campos.








[1] Los antiguos dominaron oda a toda composición poética que podía ser cantada –lírica coral griega- , leída o recitada –períodos helenístico y romano. Los temas son múltiples: odas sagradas –sentimientos inspirados en la religión, Salmos bíblicos-, odas heroicas –canta las hazañas y virtudes de un héroe-, oda moral – con temas como la amistad, la virtud, la filosofía; su estilo es sobrio (Las Odas de Horacio o de Fray Luis)- oda anacreóntica –si canta los placeres de la vida- y oda amorosa –cuando expresa los sentimientos amorosos del poeta (Odas de Petrarca o Garcilaso). No tiene forma fija en cuanto a la métrica; los españoles utilizaron sobre todo la lira o estancias o silvas.
[2] En la mitología griega, Caronte o Carón (en griego antiguo Χάρων Khárôn, ‘brillo intenso’) era el barquero del Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte si tenían un óbolo para pagar el viaje, razón por la cual en la Antigua Grecia los cadáveres se enterraban con una moneda bajo la lengua. Aquellos que no podían pagar tenían que vagar cien años por las riberas del Aqueronte, tiempo después del cual Caronte accedía a portearlos sin cobrar.
[3] La cosificación o reificación es la figura retórica que consiste en atribuir cualidades de objeto a un ser vivo, un caso particular de la prosopopeya. Es un procedimiento usado sobre todo en el siglo XX, en la estética vanguardista del expresionismo.
[4] George Braque, 1882/1963. Pintor francés. Se convirtió al fauvismo; después conoció a Picasso y se consagró al cubismo que practicó desde 1910, con preferencias por las naturalezas muertas. A partir de 1912 introduce en sus composiciones diferentes materiales: papeles, madera, arena… Concibió la pintura no como una reproducción de las apariencias de la naturaleza, sino como un hecho lírico. Su influencia en el arte moderno es enorme.

jueves, 3 de mayo de 2012

Excusas, excusas…



Las excusas utilizadas por las personas son muy variadas. Estas se utilizan con amigos, padres, profesores… con el fin de evitar discusiones, broncas e, incluso, peleas.
Como todas las personas, Hugo utiliza excusas,  pero éste abusa mucho y por eso es conocido como EL BOLAS.
Sus excusas son tan famosas que sus compañeros de clase recopilaron las más habituales, graciosas e ingenuas utilizadas por Hugo a lo largo del curso escolar.
Entre unos y otros se turnaban en copiarlas cada vez que se oía la frase: “Otra excusa de EL BOLAS”.
Todas las mañanas llegaba tarde al instituto y siempre que abría la puerta con la clase comenzada, el profesor le miraba enfadado por la interrupción, y Hugo exclamaba: ¡El tren llegó con retrasó!, ¡El autobús no ha pasado por mi barrio!, o ¡A mi madre se le ha averiado el coche y hemos tenido que quedarnos esperando a la grúa! El profesor le disculpaba: “No te preocupes, pasa y siéntate”. Nosotros nos mirábamos sonrientes pensando, pero si vive a unos 200 metros del instituto.
 Sus excusas cuando no hacía la tarea o no entregaba los trabajos correspondientes en la fecha adecuada resultaban chocantes e, incluso, algunas veces eran tan ficticias que parecían ciertas. Una de las excusas que más sorprendidos nos dejó, fue cuando dijo que no había podido traer el trabajo de Lengua debido a que se le cayó de la carpeta a un charco de agua que estaba en el suelo de su casa, porque su madre había estado regando las plantas antes de que él viniese al instituto. La cosa es que nosotros nos quedamos sorprendidos porque Hugo no para de repetir en clase de Biología que su madre es alérgica a las plantas.
Fuera del instituto también era conocido como EL BOLAS. Las excusas las decía en el entrenamiento: “Lo siento pero no puedo correr, me ha dado un tirón en la pierna”; en casa: “Luego lo hago”, cinco minutos después “Ahora voy”, hasta que al final “No me acordaba, se me había olvidado”.
En particular también las decía: “Es que el profesor me tiene manía”, “No nos ha explicado ese ejercicio”, o “Se me ha olvidado el libro en clase”.
Hugo ya era un adolescente demasiado conocido por sus excusas y mentiras como para no resultar creíble a ninguno  de los que le rodeaban. Por eso, sus excusas ya no le sirvieron cuando Hugo se retrasó un día debido a que se había roto un pie al tropezar en la acera, por lo cual no podía andar y por eso llegó tarde a casa. Al llegar se encontró a los padres enfadados por culpa de la tardanza. Hugo les intentó explicar la culpa del retraso, pero sus padres no le creyeron y le mandaron castigado a su cuarto.
Los padres, enfadados con Hugo, no fueron a verle a su cuarto porque estaban aburridos de sus excusas y mentiras.
 A la mañana siguiente estaban todos sentados en la mesa desayunando excepto Hugo. Los padres fueron a ver por qué  no se había levantado, y se encontraron a su hijo tumbado en la cama con el tobillo inflamado y con fuertes dolores.
Automáticamente sus padres le llevaron al hospital, y el diagnóstico médico fue que el tendón de Aquiles  estaba roto, lo que iba a suponer una recuperación lenta y difícil, cosa que no hubiera sucedido si hubiera ido ayer, justo después de la caída.
A partir de este instante Hugo aprendió a hacer las cosas en su momento, a no mentir y a que las excusas se pueden utilizar una vez, pero no una vez detrás de otra.














miércoles, 2 de mayo de 2012

Mi mama me mima.


Una gran incógnita para mí es el comportamiento de las madres. Hay miles de cosas comunes en todas las madres. Ya puedes tener una madre cariñosa, una madre moderna, una madre comprensible, una madre pesada… que da igual con qué otra madre la compares, que siempre encontrarás cosas que tienen en común. Parece que seas como seas, cuando tienes un hijo pasas a comportarte igual que el resto de madres del mundo.
 A quién no le ha dicho su madre alguna vez: “A mí lo que hagan los demás no me importa, me importa lo que hagas tú”, cuando le cuentas algo malo que has hecho o te ha pasado e intentas suavizarlo comparándote con alguien que lo ha hecho peor que tu; pero claro, sin olvidarse de la situación contraria, cuando dices: Mamá, ¡he sacado un 6!; a lo que tu querida madre responde: “Sí, pero la madre de Fulanito me ha dicho que su hijo tiene un 8…” ¿Pero no decía que no le importaba lo que hicieran los demás?
Otra mítica situación es la de llevar dos horas buscando algo y decirle a tu madre que no lo encuentras; a continuación la horrible pregunta de ¿seguro que has mirado bien?, y lo que sucede en esa situación es que tu madre va y, por arte de magia, aparece lo que buscabas.
También están las típicas frases como: “Si te aburres, ponte a estudiar”; “¿Me has visto a mí sentarme en algún momento del día?”, “Yo no digo nada, pídele permiso a tu padre”.
De todas formas, estas cosas típicas de las madres, se supone que lo hacen por nuestro bien y porque nos quieren. Eso sí, todas las madres se comportaran igual, pero la mejor tortilla es la de MI MADRE.

Yo también quiero un día especial.


Durante estos últimos años, todos los expertos en marketing y estudiadores de la mente humana, han estado ideando nuevas y diferentes formas de cómo poder sacar más dinero en fiestas o aniversarios, como es el caso del pasado Día del Padre y el cercano Día de la Madre.
Felicitar, hacer regalos a nuestros padres para que recuerden que les queremos o, simplemente, en algunos casos, de librar a más de algún adolescente, o de algún que otro hijo aún no independizado, de alguna riña, es de lo que tratan ambas fiestas. No es necesario regalar objetos extravagantes y caros como perfumes, una blusa vista en un escaparate, un cinturón, las últimas gafas de sol de una marca muy cotizada, o darles únicamente un día de descanso con la excusa de “¡No te muevas de la cama, mamá! Hoy es tú día...”, para recordarles el amor que les tenemos porque, por esa regla de tres, ¿qué pasa con nuestros hermanos y hermanas, tíos y tías, abuelos y abuelas, etc.?
No es necesario ningún día especial del año para demostrar a un ser querido nuestro apoyo y cariño; no dejemos que las grandes multinacionales y los grandes almacenes apelando a nuestros sentimientos nos despierten nuestra faceta derrochadora, y  aprendamos a hacer que los nuestros se vean más apreciados en su familia. Una cena hecha por nosotros, ayudar más en casa, coger un día libre en el trabajo para pasarlo con nuestra pareja, etc., puede ser un buen comienzo; además de  ser mucho más sano para nuestro bolsillo, ya que nuestra economía no está pasando por su época más floreciente en estos momentos.
Así que pensad, ¿es necesario gastar una cantidad elevada de dinero para obsequiar a familiares que nos han dado la vida, amantes que queremos con locura o simplemente amigos a los que apreciamos mucho comprándoles un regalo en el último momento?
Recibir bienes materiales siempre es gratificante, pero deben ser acompañados con muestras de cariño del día a día en la vida de una persona.
Dalianah Arekion Fernández 4º B – E.S.O.

martes, 1 de mayo de 2012

La música olvidada


¿Nunca os preguntasteis dónde acaba la mala música?
 La música que hoy escucha la mayoría de los jóvenes, además de tratar siempre de lo mismo, es decir de sexo, se escucha durante muy poco tiempo hasta que aparece una nueva canción sin sentido que hace que olviden todas las demás canciones, y así sucesivamente .Un claro ejemplo de estas canciones es el “Chiki chiki”. Ya nadie recuerda esta canción porque ha sido sustituida por otras. Yo explicaré lo que pasa con todas esas malas canciones y por qué nadie vuelve a oír hablar de ellas…

No sé qué ruido me despertó aquella madrugada, pero sentí mucho frío y un sonido lejano que me impedía dormir. Me levanté de la cama y miré por los agujeros de la persiana hacia la lejanía. Entonces descubrí que el ruido era el del viento zarandeando la gabardina de un hombre que cavaba en la huerta de mi vecino. Tras fijarme bien, mientras me escondía tras la persiana, vi que ese hombre tenía un gran saco bajo sus horripilantes botas negras. En ese momento sentí un terrible escalofrío y me pregunté por qué no había visto a mi vecino sacar a pasear a su perro la tarde anterior, como solía hacer todos los días.

Cada segundo que pasaba me ponía más nervioso y comencé a pensar que a mi vecino le había ocurrido algo grave y que ese hombre era el responsable. Yo no sabía qué hacer. Entonces fui a la habitación de mi hermano y lo desperté. Los dos salimos al balcón que estaba justo enfrente de aquel hombre tan sospechoso. En ese momento nos miró y en un abrir y cerrar de ojos agarró su saco e inexplicablemente desapareció dejando únicamente una pequeña polvareda.

A la mañana siguiente nos acercamos al enorme agujero y encontramos lo que nunca habríamos esperado. Lo primero que vimos fue un disco lleno de polvo como si llevara siglos sin ser usado y debajo, habían miles de discos. Y sí entre ellos estaba el “Chiki chiki “
Desde entonces sé dónde está enterrada la música olvidada y dónde acabará muy pronto la pésima música actual.

¿Creen que es un juego?

Cuando hablamos de sacrificio, hablamos del sufrimiento de una persona que quiere conseguir algún fin, y por el que tiene que dejar de hacer algunas cosas que le impiden conseguirlo.

Un ejemplo claro de sufrimiento es el del ciclista.

El ciclista tiene que dejar a un lado algunos hábitos y llevar a cabo unas conductas apropiadas para conseguir el máximo rendimiento de su cuerpo. El ciclista mantiene dietas saludables y beneficiosas, con mucho aporte energético.

El ciclista profesional tiene que dedicar al entrenamiento diario más de cinco horas de bicicleta, y las correspondientes de estiramientos. Un ciclista suele mantener las pulsaciones de su corazón más altas de 140 ppm, las que pueden llegar a un máximo de casi 200 ppm. Eso, durante todo un entrenamiento o una carrera, es esfuerzo y sacrificio.

¿Qué me dicen de ese corredor que llega donde su abuela y ésta le pregunta: “¿Qué, hijo, cuándo juegas?” Ese ciclista piensa que todo su sacrificio es en vano, que nadie va a reconocer su esfuerzo.

El ciclista tiene que responder “que juega a la bici”, que es corredor, y la mayoría de personas que lo preguntan, expresan admiración, otros se quedan de cruces u otros se ríen al escuchar la respuesta.

Y es que, ¿cómo se tiene que sentir un ciclista que tanto esfuerzo ha hecho, con el que ha conseguido ganar muchos logros, al que le dicen que todo aquello que ha ganado le es retirado, por un presunto caso de “dopaje”, cuando se ha demostrado que la cantidad que ha salido es “prácticamente incontable”? ¿Creen que ese ciclista tendría que dejar el ciclismo, o creen que ese ciclista, precisamente por ser ciclista, tendría que seguir luchando por demostrar su inocencia?


El cese definitivo de la violencia armada de ETA


Tema de la tira: El cese definitivo de la violencia armada de ETA

Desarrollo del tema:
La organización terrorista ETA anunció el 20 de octubre de 2011 el cese final de la banda dejando a un lado la guerra armada que ha durado 43 años.
 
Al tener la presión del gobierno español tras ellos, el grupo radical se vio obligado a un fin de sus días para evitar que la policía les atrapase y disolviese la banda totalmente.

Desde el comunicado del grupo sobre su disolución, los españoles, que tanto han temido a sus atentados, se han olvidado de todo lo que sucedió en el pasado.

El grupo emitió un comunicado en el que explicaba que se retiraban voluntariamente, sin ser obligados por nadie, pero se ve que la banda no tenía suficiente poder como para continuar con la guerra armada. Además, se han desmontado con la intención de que no se desmantelase la cúpula del grupo armado para evitar la encarcelación de ésta, como el resto de componentes y así conservar su orgullo.

¿Qué son los móviles en realidad?

Hace unos años el teléfono móvil era un simple dispositivo de comunicación electrónico sin cables que utilizaban las personas para poder comunicarse a distancia. Poco a poco fue creciendo la demanda de los teléfonos móviles, por lo que se crearon numerosas empresas.

Las compañías hacían todos los días mejores ofertas que la competencia dándote la bienvenida y regalándote uno de los mejores móviles del momento, sin compromiso de permanencia. La función de los  creadores era reducir el tamaño de los zapatófonos y hacerles más manejables para un mejor funcionamiento que un simple llama-cuelga.

Desde hace unos años estamos en crisis, y lo único que pretenden los técnicos es inventar nuevas tecnologías para poder insertarlas a unos móviles cada vez más grandes que ya no entran ni en los bolsillos. Unos teléfonos, que si no tienen tarifa de internet, ¿para qué usarlos?, porque todos mis amigos la tienen y si no, no puedo hablar con ellos y me siento excluido del grupo. Por no hablar de las compañías de teléfono, porque ahora mismo tienes que pagar un pastón para conseguir el móvil de tus sueños o firmar un contrato de permanencia de dieciocho meses, que cuando quieres obtener el móvil de tus sueños ya hay cientos mejores; pero no puedes tenerlo porque tienes que pagar la diferencia y no te lo pueden regalar porque es el último modelo. Por no decir que son unos pesados que te llaman ofreciéndote ofertas que resultan timos, y no entienden la frase: “No me interesa”.

En definitiva, toda la culpa es nuestra por comprar todas las tecnologías que nos ofrece el  mercado y no querer parecer menos que el vecino. De manera que viviendo un momento de crisis, España es uno de los países con mayor índice de compraventa en teléfonos móviles de alta tecnología.