miércoles, 30 de enero de 2013

Rima LXI / Gustavo Adolfo Bécquer.

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda próximo a expirar
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidrie[1]
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa.
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién en fin al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
¿quién se acordará?

Estructura externa.
Se trata de un poema formado por seis coplas; por tanto los versos se agrupan de cuatro en cuatro. Miden ocho sílabas, octosílabos de arte menor, excepto el último verso de cada estrofa que es un hexasílabo. La rima es asonante en los pares quedando libres los impares. El ritmo es trocaico al caer el acento estrófico en sílaba impar.
Encontramos un encabalgamiento suave en los versos 9 y 19: “Cuando la muerte vidrie de mis ojos el cristal”.
Estructura interna.
Podemos dividir el poema en tres partes que corresponden a momentos diferentes relacionados con la muerte del poeta.
1ª parte, 1/8. El poeta se atormenta pensando quién estará con él en la agonía.
2ª parte, 9/16. Esa misma angustia se expresa al aventurar quién le cerrará los ojos y quién rezará por él.
3ª parte, 17/24 Se pregunta quién visitará su tumba y quién se acordará de él una vez ya fallecido.
Tema.
Angustia que siente el poeta al pensar si cuando muera estará solo y si alguien se acordará de él.
La rima pertenece al grupo de rimas que plantea temas existenciales: la muerte, la soledad…
Resumen.
El poeta reflexiona sobre su muerte, centrándose en si estará solo o habrá alguien a su lado. Así se pregunta  si en la agonía alguien le consolará y le prestará cariño. Cuando ya haya fallecido si alguien se encargará de su cuerpo, si habrá personas que, en definitiva, oren por él cuando doblen las campanas, visiten su tumba o simplemente se acuerden de que existió.

Figura
Verso
Cita
Explicación
Repetición
Última estrofa
¿Quién… quién?
Reduplicación del sujeto de la oración: ¿quién? Con la cual, para cerrar el poema, se expresa la angustia que siente al considerar la posibilidad de encontrarse solo en el momento de la muerte.
Hipérbaton y personificación
9 y 10
Cuando la muerte vidrie
de mis ojos el cristal,

Se antepone el adyacente nominal al sustantivo.
Por otra parte, encontramos también personificación al atribuir a la muerte la acción de vidriar.
Anáforas
5, 9, 13, 17
Cuando la trémula…
Cuando la campana…
Se repite la misma palabra al comienzo de varias estrofas. Se consigue ritmo.
Paralelismo
9 y 13
Cuando la muerte vidrie…
Cuando la campana suene…
Además de anáfora, encontramos paralelismo porque se repite la misma estructura sintáctica. Se consigue ritmo.
4, 8, 12…
¿quién se sentará?
¿quién la estrechará?
La pregunta con la que se cierra cada una de las estrofas prácticamente tienen una estructura sintáctica muy parecida.
Epíetos
17
19
Pálidos restos
Olvidada fosa
Se resaltan características inherentes a los sustantivos que acrecientan la sensación de dolor y desamparo que sufre el poeta.
Personificación
17
Cuando la tierra oprima mis…
Se ha elegido un verbo que expresa una acción voluntaria en lugar de, por ejemplo, aplastar.
Preguntas retóricas
4,8,12…
¿quién se sentará?
¿quién la estrechará?
Son preguntas que no pueden ser contestadas por la incertidumbre que repara el futuro.
Epifonema
24
¿quién se acordará?
Pregunta, lo más frecuente es que sea una exclamación, con la que se cierra el texto y que resume en un solo enunciado la idea fundamental del texto. Aquí se expresa la angustia de saber si alguien estará a su lado en esos momentos o si de él se acordará alguien.


No hay figuras literarias de tipo semántico. El lenguaje es sencillo, directo, sincero en esos momentos de angustia.



[1] Vidriar: dar a las piezas de barro o loza un barniz que fundido al horno toma la transparencia y lustre del vidrio.

Comentario de texto de un fragmento de la Égloga I. Garcilaso de la Vega


Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad[2] y apartamiento
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba.
¡Ay, cuánto me engañaba!
¡Ay, cuán diferente era
y cuán de otra manera
lo que en tu falso pecho se escondía!
Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja[3], repitiendo
la desventura mía.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

¡Cuántas veces, durmiendo en la floresta[4] ,
(reputándolo yo por desvarío[5] )
vi mi mal entre sueños, desdichado!
Soñaba que en el tiempo del estío
llevaba, por pasar allí la siesta,
a beber en el Tajo mi ganado;
y después de llegado,
sin saber de cuál arte,
por desusada parte
y por nuevo camino el agua se iba;
ardiendo yo con la calor estiva,
el curso enajenado iba siguiendo
del agua fugitiva.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena?
Tus claros ojos ¿a quién los volviste?
¿Por quién tan sin respeto me trocaste[6]?
Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste?
¿Cuál es el cuello que, como en cadena,
de tus hermosos brazos anudaste?
No hay corazón que baste,
aunque fuese de piedra,
viendo mi amada hiedra,
de mí arrancada, en otro muro asida,
y mi parra en otro olmo entretejida,
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.


ESTRUCTURA EXTERNA.
El texto es un fragmento de la Égloga I de Garcilaso de la Vega formado por tres estrofas. Los versos son polimétricos: endecasílabos y heptasílabos. Riman en consonante con la siguiente estructura: 11A, 11 B, 11C, 11 B, 11 A, 11 C, 7 c, 7 d, 7d, 11 E, 11 E, 11 F, 7 e, 11 F. La estructura de esta estrofa se repite en las dos siguientes. Como la combinación de versos endecasílabos y heptasílabos se repite al igual que la distribución de la rima, se trata de estancias.
 Se trata de un largo soliloquio en el que el poeta en boca de un pastor se desahoga contando sus desgracias sentimentales.
ESTRUCTURA INTERNA.
Teniendo en cuenta el contenido, el texto lo podemos dividir en tres partes correspondientes a las tres estrofas.
Primera parte. A consecuencia del amor que el poeta siente por la amada, le gusta la soledad del campo. Sin embargo, aunque le costó reconocerlo, ella no le quería. Tuvo dos avisos de esta situación: los malos augurios de un cuervo y…
Segunda parte: …una pesadilla que le atormentó mientras dormía en una arboleda, que consistía en que llevaba a beber a su ganado al río Tajo y el agua huía cada vez que se acercaban.
Tercera parte: El poeta se pregunta a quién querrá su amada una vez que él ha sido desdeñado. Por todo ello el poeta llora desconsoladamente.
TEMA. Lamentos del poeta por no ser correspondido por su amada.
RESUMEN.
El texto es un largo lamento en el que el poeta expresa en primera persona el dolor que siente por el desdén de la mujer a la que quiere. Reflexiona sobre este dolor y resalta que por ella él buscaba la soledad del campo y el contacto con la naturaleza. Sin embargo, esa mujer no le correspondía. Se percata de que hubo indicios de esa cruel verdad. Las señales de que ese amor no era correspondido eran los malos augurios de una corneja y el sueño, más bien pesadilla, de que cuando él y su ganado se acercaban a beber al río Tajo, el agua huía cada vez que se aproximaban. Por todo ello, el poeta sufre pensando, no ya que esa mujer no le quiere, sino que está con otro hombre.
CARACTERÍSTICAS DE LA POESÍA RENACENTISTA PRESENTES EN ESTE TEXTO.
Desde el punto de vista métrico, en el Renacimiento el verso preferido es el endecasílabo, bien solo, o acompañado de heptasílabos, que permitió una mayor flexibilidad a la expresión poética. Además, la égloga está formada por estancias, que es una estrofa muy frecuente también.
El paisaje donde el poeta busca refugio para deleitarse con el amor o sufrirlo presenta las características propias del locus amoenus: selva umbrosa, verde hierba, fresco viento, flores… En este escenario tiene lugar la acción amorosa. En este sentido, es de resaltar que ese paisaje idealizado, Garcilaso lo sitúa en un lugar concreto de la geografía española: a orillas del río Tajo, cerca de Toledo.

El tema principal es el amor. En este caso los sufrimientos del amante por no ser correspondido por la mujer a la que quiere. De ésta se aportan algunos detalles que resaltan su belleza física: claros ojos, hermosos brazos, dulce habla…
Gusto por la cultura clásica al recobrar un subgénero lírico como son las églogas, que presentan unos paisajes idealizados donde unos pastores-cortesanos solo se preocupan de sus cuitas amorosas.
Por último, hemos de resaltar algunas notas del estilo poético de Garcilaso como son el refinamiento de su expresión, no muy natural, pues encontramos una sintaxis retorcida, muchos recursos literarios que embellecen el lenguaje, pero que sin embargo pueden terminar siendo opacos para receptores que no posean una formación y una sensibilidad literaria.
FIGURA
VERSO
CITA
INTERPRETACIÓN
Sinestesia
29
Tu dulce habla
Se mezclan dos sensaciones procedentes de sentidos diferentes: el gusto y el oído.
Epíteto

1 selva umbrosa, 3 solitario monte, 4 verde hierba, 5 blanco lirio y colorada rosa…
Adjetivos que resaltan una cualidad que es inherente, propia del sustantivo, sobre otras que también poseen.
Anáfora
7 y 8
Ay,
Repetición de la interjección.
Paralelismo
1, 2 y 4
Por ti el silencio… por ti la esquividad… por ti la verde hierba
Repetición de la misma estructura sintáctica. Se consigue ritmo.
Hipérbaton
1/3
Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento
del solitario monte me agradaba;
Se altera el orden sintáctico al adelantar el complemento directo: la esquividad, y los complementos circunstanciales al verbo, que aparece al final.
Polisíndeton
5/6
El blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera
En el final de la enumeración, la presencia de esas conjunciones innecesarias produce la sensación de que lo que el poeta hace por su amada no tiene fin.
Enumeración
4/6
Por ti la verde hierba, el fresco viento, el blanco lirio…
Serie de sintagmas en los que se nombra los gustos o preferencias del poeta al estar enamorado.
Símil
33
¿Cuál es el cuello que, como en cadena, … anudaste.
La intensidad del abrazo al otro amante, se compara con una cadena que los une, con lo cual el hipotético amor hacia el poeta es totalmente imposible.
Sinécdoque
35
No hay corazón que baste…
Se nombra una parte de la persona, como es el corazón –órgano relacionado con el sentimiento- por toda ella. 
Metáfora
37/39
Viendo mi amada hiedra… en otro muro asida, y mi parra en otro olmo entretejida
Se refiere a la amada, término real, mediante dos términos metafóricos: hiedra y parra. Pero es una metáfora continuada pues hay otras correspondencias como son los términos metafóricos muro y olmo, que se refieren a otro hombre del que está enamorada. Y este vínculo es tan fuerte que el poeta lo expresa con los siguientes verbos: asida y entretejida; al igual que antes había dicho que los brazos de ella eran cadenas que lo ataban al cuello de ese amante.
  


[1] Composición poética del género bucólico, caracterizada generalmente por una visión idealizada del campo, y en la que suelen aparecer pastores que dialogan acerca de sus afectos y de la vida campestre.
[2] No quería contacto con los demás.
[3] Cuervo
[4] Terreno frondoso y ameno poblado de árboles.
[5] Locura
[6] Cambiaste.