Había
ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló
en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:
-¿Quién
está ahí?
Permanecí
inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que
volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo
había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo
sonido anuncia la muerte.
Oí
de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No
expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo
del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas
noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi
pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito
que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve
lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado
despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado
de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No
es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez".
Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano.
Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose
furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra
imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a
sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
CONTEXTUALIZACIÓN
DEL FRAGMENTO. (2 puntos). (El
alumno deberá situar el fragmento en el conjunto de la obra a la que pertenece,
comentar su importancia en la misma y mencionar aquellos hechos inmediatamente
anteriores o posteriores que sean relevantes).
El
fragmento pertenece al nudo del cuento. Después de decidirse a acabar con el
anciano compañero, el protagonista le ha estado espiando mientras dormía durante
siete noches sin que se despertara. Tan solo entreabría la puerta de su
dormitorio y alumbraba con un rayo de luz sus ojos, que siempre estaban
cerrados al estar durmiendo. Por la mañana, el protagonista saludaba al viejo
con toda amabilidad como si no pasara nada. El fragmento pertenece a la octava
noche, cuando el anciano se despierta con la leve risa del intruso al
regodearse con la inocencia de su víctima. A partir de ese momento, se siente
dueño de la situación y aguanta imperturbable durante una hora sin moverse,
sabiendo que el viejo permanece sentado en la cama y que cada vez su pánico va
a ir a más. Esta tensión explota cuando el terror es insoportable y el anciano
presiente la muerte, y también cuando el propio atacante comienza a oír el
corazón de su víctima y siente miedo de que hasta los propios vecinos oigan los
latidos. En ese momento se comete el asesinato. Después el criminal, con la
minuciosidad de una persona prevenida y fría, descuartiza el cuerpo de la víctima
y elimina cualquier detalle que le pueda implicar en el asesinato.
La
importancia del relato radica en que se pone en evidencia el sadismo del
personaje principal. Por una parte, decide matarlo porque no soporta la mirada
inquisidora del anciano, mas lo lleva a cabo regodeándose y disfrutando. El
terror que ha logrado infundir en el anciano es conocido personalmente pues lo
ha sentido a la misma hora de la noche, a las doce, muchas veces. Y aun así, en
vez de compadecerse de él, desfruta viéndolo sufrir. Por eso hablamos de
sadismo, una de las notas que definen el trastorno de personalidad del
protagonista del cuento.
Situación de la obra a la que el fragmento en su
contexto histórico-literario. (2
puntos). (El
alumno deberá situar la obra y a su autor en el contexto histórico y en el
movimiento literario al que pertenece. En lo que respecta al autor, se
mencionará lo más significativo de su producción literaria y, en cuanto al
movimiento, se precisarán las características más relevantes del mismo).
Edgar
Allan Poe pertenece al Romanticismo norteamericano, movimiento literario
paralelo y coetáneo al europeo. Casi podemos afirmar que la literatura en EEUU
comienza con estos escritores, ya que hasta principio del siglo XIX, el país se
encuentra en una serie de conflictos que
no nos permiten hablar de una literatura nacional.
El
movimiento romántico había surgido a finales del siglo XVIII, casi coincidiendo
con la Revolución francesa. El Romanticismo se desarrolló en Alemania, con el
movimiento “Sturm und Drang”, y en Inglaterra con la publicación de “Lyrical Ballads”. Los románticos
reaccionan contra el encorsetamiento normativo de la literatura neoclásica en
el siglo XVIII, rechazando normas en la composición creativa. Defienden la
libertad del escritor para elegir los medios oportunos para desarrollar su
obra. Esta libertad va acompañada de un claro subjetivismo dando prioridad a
los sentimientos sobre la parte racional que hay en el ser humano. Este
subjetivismo, desde el punto de vista narrativo, trae consigo una literatura en
la que se da más importancia a la construcción del personaje, que al propio
desarrollo de la acción. Esta profundidad psicológica será aún mayor en el
Realismo. Este enfoque del relato se puede ver en muchos de los cuentos leídos
de Poe, sobre todo en los de terror.
Por
otra parte, los románticos se sienten desubicados en el momento que les toca
vivir, por eso muchos de ellos presentan actitudes evasivas de su presente y
buscan en otros tiempos, Edad Media, o lugares, el Oriente, formas de vida
diferentes a su época.
En
cuanto al panorama literario de la época, hemos de resaltar en primer lugar los
primeros escritores estadounidenses con una calidad literaria suficiente. El
primero sería Washington Irving, con Cuentos
de la Alhambra (1832) que recrea leyendas relacionadas con el reino nazarí
de Granada, muy del gusto de los románticos. Otro autor importante es James
Fenimore Cooper, con una novela como El
último mohicano (1826) que refleja el enfrentamiento entre colonos y las
tribus indias en el periodo de expansión territorial.
Si
nos centramos en el movimiento romántico, hemos de distinguir ente los transcendentalistas
y los románticos oscuros. Estos
confían muy poco en la perfección como una cualidad innata del ser humano, idea
clave de los trascendentalistas. Como consecuencia, sus personajes son
propensos al pecado y a la auto-destrucción, ya que no poseen inherentemente ni
la gracia divina ni la sabiduría. De la corriente oscura, señalamos otros tres
autores además de a Poe.
Nathaniel
Hawthorne (1804-1864). Sus novelas se caracterizan por la atmósfera oscura y la
sensación de opresión que transmiten los entornos que recrea en ellas, como en La letra escarlata,
(1850).
Herman
Melville (1819-1891), muy amigo de Hawthorne, también trabajará en esta línea. Melville,
que durante mucho tiempo se dedicó al oficio de ballenero, escribe sus primeras
obras apoyándose en sus propias experiencias en la mar. Así surgen novelas como
su obra más conocida: "Moby
Dick"(1851). La gran ballena blanca simboliza de manera alegórica el mal que provoca en el capitán Ahab, el
protagonista del relato, el deseo de una venganza absurda y obstinada que le
llevará a la muerte a él y a la mayoría de sus tripulantes.
Emily
Dickinson (1830-1886) A medio camino entre las ideas trascendentalistas y el
Romanticismo más oscuro, en sus poemas da rienda suelta a sus temores
existenciales y son frecuentes las alusiones a la muerte.
En
cuanto a Edagar Allan Poe, (1808-1848) hemos de resaltar que su personalidad y
su vida influyeron claramente en su producción literaria, tanto en prosa como
en verso. Huérfano desde muy pequeño, carente de afecto la mayor parte de su
existencia, por un lado; enfrentamientos con su padrastro, con sus superiores
en los trabajos, por otro, hicieron que se forjara en él una personalidad
inestable y que llevara una vida que en pocos momentos de ella se puede decir
que fueran de normalidad, pasando la mayor parte de las veces necesidades
primarias. Estas circunstancias vitales, junto a seguramente algún trastorno
psicológico y a su contacto en ocasiones con el alcohol y el opio, más las
desgracias que hubo de soportar, como la pronta muerte de su esposa,
determinaron que muriera a una edad muy temprana, con tan solo cuarenta años.
Desarrolló
una vida literaria completa. Pasó por muchos periódicos, donde publicó algunos
de sus relatos y sus poesías; como periodista dio prestigio a los medios donde
trabajó y en muchos casos el número de ejemplares vendidos se multiplicó
gracias a su buen hacer y a su reconocido prestigio. Sin embargo, su
permanencia en cada uno de ellos fue muy breve, casi siempre por desavenencias
con los directores.
Comenzó
a escribir poesía. Como poeta, faceta en la que se sentía más a gusto y la que
a la postre le dio fama en su época, ha dejado especialmente dos poemas muy
conocidos: “El cuervo” y “Annabel Lee”, seguramente inspirado en
la temprana muerte de su esposa.
Pero, como se ha afirmado antes, para intentar
ganar algo de dinero, comenzó a escribir relatos para publicarlo en los
periódicos. La mayoría de su extensa colección de relatos fue apareciendo en
los periódicos donde trabajó. En cuanto a la temática, nos encontramos cuentos
de terror "El entierro prematuro",
"Conversación con una momia", "La caída de la casa Usher", aparte
de los leídos en clase como “El gato
negro” y “El corazón delator”. También escribió cuentos
detectivescos. Fueron los más leídos. Su
mayor éxito literario en prosa le llegó con uno de estos relatos: "El escarabajo de oro". "Los crímenes de la calle Morgue",
es otro de los relatos más importantes. Fue publicado en 1841 y es todavía
considerado el primer cuento de detectives moderno. Auguste Dupin, el
protagonista, será un personaje que inspirará a Arthur Conan Doyle para crear
su detective Sherlock Holmes. Podemos señalar también los cuentos
de ciencia-ficción. Poe fue precursor del género recogiendo en algunos de sus
cuentos recientes avances científicos y tecnológicos, como el globo aerostático
en su cuento "El camelo del
globo" y elementos pseudocientíficos.
Dejando
de lado su producción ensayística, acabaremos hablando de su única novela: La narración de Arthur Gordon Pym (1838).
Se trata de un relato de aventuras.
Análisis del contenido y forma del texto (tema o temas; estructura, tipología textual,
género y rasgos estilísticos). (4 puntos). (En cuanto al contenido, el alumno deberá
identificar y comentar brevemente el tema y, en su caso, los temas secundarios
del fragmento propuesto. Así mismo deberá relacionar el tema del fragmento con
la temática general de la obra a la que pertenece. En lo que respecta a la
forma, el alumno identificará y comentará la estructura, tipología textual, el
género y los rasgos estilísticos más relevantes del fragmento propuesto
(técnica narrativa, caracterización de los personajes y recursos expresivos).
Temas.
La tortura sádica que sufre un anciano antes
de morir cuando un acosador entra en su habitación con la intención de
asesinarlo.
Otros temas que se ponen en evidencia en el
relato es la falta de empatía y de amoralidad de un protagonista trastornado.
Por eso podemos señalar, además, la descripción o la creación de un personaje
cruel a consecuencia de su percepción alterada de la realidad e hipersensible a
los estímulos auditivos.
Otro propósito claro del autor es la de crear
una atmosfera opresiva e insufrible, tanto para la víctima como para el
asesino.
Todos estos temas o propósitos están presentes
en el relato.
Estructura.
El texto presenta una unidad temática ya que
se describen los momentos previos a la muerte del anciano; sin embargo,
podríamos establecer dos partes.
La primera de la línea 1 a la 7, que comprende
la hora de tortura psicológica que sufre el anciano, desde que ya despierto al
oír al intruso reírse –hecho que no aparece en el fragmento- se incorpora ya
seguro de que hay alguien más en la habitación cuando oye correr el
pestillo de la linterna del acosador,
que, por su parte, durante ese tiempo permanece sin moverse.
La segunda parte, desde la línea 8 hasta el
final, en la que se describe la angustia y el terror del anciano cuando
comprende que va a morir inmediatamente. Al ver el asesino a la víctima en esta
situación, por una parte siente lástima porque ese miedo lo ha sufrido él
muchas veces, pero en el fondo se ríe del indefenso anciano.
Tipología
textual.
El tipo de discurso predominante, como no
podía ser de otro modo tratándose de un cuento, es el narrativo. El narrador
cuenta una serie de hechos y recrea en el lector un ambiente y le transmite a
través de la atmósfera que logra crear unas sensaciones inquietantes: “…cuando
mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho,…” (línea
2)
Además,
utiliza otras formas del discurso que aparecen conjuntamente en el relato
literario, como la descripción: “Permanecí
inmóvil, sin decir palabra” (línea 4) o como el diálogo en estilo directo:
“…gritando: -¿Quién está ahí?...”
Género.
El fragmento pertenece al género narrativo; en
concreto se trata de un cuento literario. El formato, por su brevedad, exige
concentración narrativa; es decir, el autor ha de elegir algún aspecto o motivo
para desarrollarlo especialmente, dejando aparte la complejidad argumentativa y
la descripción exhaustiva de personajes, espacios… Ya se ha puesto de relieve
cómo Poe se centra fundamentalmente en crear un ambiente opresivo que atormenta y
horroriza a los personajes, pero también al lector.En cambio, soslaya o deja en
libertad a los lectores para completar los datos que faltan. Por ejemplo, en el
relato, no se nos dice qué relación mantienen los personajes, por qué viven
juntos… Incluso, no sabemos nada del protagonista: ni la edad, ni el nombre, ni
la ciudad donde viven…
Hay que resaltar que fue E.A. Poe el mi primer
autor que configuró tal y como lo conocemos hoy este subgénero narrativo.
ESTILO.
PERSONAJES.
Los
protagonistas de los cuentos son personas desequilibradas: unas con un
comportamiento patológico, otras que por lo menos resultan inquietantes al
lector. Pero todos estos personajes presentan una característica común: su
desbordante inteligencia, que en unos caso le sirve de redención, como en El escarabajo de oro, y en otras en las
que esa inteligencia a la postre es vencida por la personalidad enfermiza del
personaje. Estos personajes están
perturbados, viven solitarios, son antisociales y con una conciencia amoral. Al
autor le interesa el carácter y todo su empeño narrativo, junto a la creación
de ambientes, se dirige a este fin. Así, casi no dice en ocasiones el nombre,
la ocupación u otros datos complementarios mínimos de sus personajes. Esto es lo
que sucede con los de este cuento, tanto del asesino como de su víctima.
Si
la información sobre los protagonistas es mínima, aún menos detalles se dan de
otros personajes secundarios y eso teniendo en cuenta que en sus narraciones no
aparecen muchos.
TÉCNICA
NARRATIVA Y Estilo.
El
cuento comienza por el final, in extrema res. El narrador protagonista
confiesa que los hechos que va a contar son ciertos, así como que es culpable
de un asesinato. Se supone que hay un narratario, alguien al que cuenta esos
sucesos, pero no aparece identificado, o ese narratario es el propio lector al
que se dirige. Este inicio supone recuperar acontecimientos ocurridos antes del
inicio del relato (analepsis).
El
hecho de que sea el propio protagonista el que cuente unos hechos tan crueles,
produce la sensación de que son ciertos, pues, al fin al cabo, está confesando
un crimen. De todas maneras, el objetivo principal no son los hechos, sino el
intento de lograr en el lector una sensación de opresión gracias a la
presentación que realiza del asesino y de la angustia del anciano. Del mismo
modo que esa atmósfera cerrada, oscura, asfixiante en la que se mueven los
personajes angustia al lector, que de antemano sabe que ahí va a ocurrir algo
malo.
En
cuanto al lenguaje utilizado hemos de afirmar que no está cargado de recursos
literarios; más bien lo contrario, la oración es ágil, descriptiva en momentos
puntuales, buscando el impacto en el lector con el contenido, más que con
alardes formales.
En cuanto a algunos rasgos estilísticos
característicos de Poe, podemos comentar los siguientes. La sencillez de su
prosa se puede observar en la construcción sintáctica, con oraciones no muy
largas en las que predomina la coordinación. Es la manera más efectiva para el
desarrollo narrativo al imprimir un ritmo dinámico.
En el texto apenas hay diálogo, tan solo la pregunta
directa del viejo: ¿Quién está ahí?
Pero en sus cuentos, la presencia de diálogo sirve también para dinamizar el
ritmo.
En el texto, como en general en los cuentos, no
encontramos muchos recursos propiamente literarios. No obstante, comentamos
alguno que aparece aquí. El asíndeton de la línea 7, “Seguía sentado, escuchando…” que se refiere al anciano cuando ya
despierto intenta averiguar lo que sucede en su dormitorio; esa incertidumbre
de lo que ocurre se acrecienta con la serie no acabada de verbos.
Y a continuación un símil sin intencionalidad
estética, pero importante en el desarrollo de la acción: “Seguía sentado, escuchando… tal y como yo lo había hecho… mientras
escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte”. Porque
siendo consciente del sufrimiento que causaba, durante una hora mantuvo en
alerta al viejo.
La participación afectiva del narrador en las
sensaciones que intenta describir se hacen presentes en el texto. Con ellas el
propio narrador participa de las consecuencias del terror que recrea. En la
línea 9 lo podemos ver: “¡Oh, no!”
En el fragmento encontramos una muestra del estilo
directo cuando el propio narrador reproduce los pensamientos del anciano en
esos momentos angustiosos, línea 17: Pensaba:
“No es más que el viento en la chimenea…”.
Con la anadiplosis de la líneas 18 y 19: “pero todo
era en vano. Todo era en vano…”. La repetición afianza la seguridad de que el
peligro que sufría era cierto. Otra repetición, en este caso en el desarrollo
del mismo enunciado, hallamos en las líneas 21 y 22, con un efecto similar al
marcar con la repetición una palabra clave: “…era la que le movía a sentir…, a sentir la presencia…”.
Hay una personificación, en la línea 19, al
presentar la muerte que rondaba al viejo como si fuera un ser vivo que se
aproximaba a él; esa muerte, era él mismo, el asesino: “porque la Muerte se había aproximado a él”. Este tratamiento se
señala así mismo como si el sustantivo fuera un nombre propio al escribirlo con
mayúsculas.
En las líneas 20 y 21, se acrecienta el peligro
mortal que sufre el anciano, con la presencia de epítetos: “Y la fúnebre presencia de aquella
sombra imperceptible era…”
Valoración personal. (2 puntos). (El alumno redactará una valoración personal
acerca de las ideas que la obra –no el fragmento- le sugiere. Se valorará su
capacidad para relacionar la obra con otras manifestaciones artísticas, sean
literarias o no, de cualquier época).
Independientemente de que Poe guste o no
guste, hay que reconocer que es un narrador excelente. Su eficacia narrativa
para crear atmósferas o ambientes que atrapan al lector es algo indudable. Sin
embargo, también hay que reconocer que es un escritor que suscita admiración o
desprecio según la propia personalidad del lector. Es un autor de culto para aquéllos
que les gustan los temas misteriosos, que despiertan temor, miedo, terror,
angustia…; pero para otros que rehúyen esta temática, les puede resultar el autor
hasta antipático. Son precisamente estos cuentos los que más polémica han originado,
porque otros de temática diferente, como los detectivescos o los basados en el
humor o en la pseudociencia son más neutros en cuanto a las pasiones: gustan o
no gustan, pero sin levantar los ánimos. Lo que sí está claro es que los
cuentos de Poe marcan; es difícil, olvidar el asunto de cuentos como los
leídos.
De todas maneras, el escritor no siempre debe
acomodar su producción a lo esperado por el público. Probablemente una de la
claves de su mérito literario sea la de poner de relieve aspectos negativos que
están presentes en el alma humana y que procuramos obviar, como si no
existieran, tal vez con miedo a no ser capaces de controlarlos, o incluso a
despertarlos. Bien es verdad que estos impulsos destructivos en los cuentos de
Poe están atribuidos a personas enajenadas mentalmente o con problemas
psiquiátricos, dolencias también tabú en nuestra sociedad actual. Sin embargo,
nadie puede asegurar que en algún momento de su vida, o que algún ser querido,
no padecerá algún trastorno de este tipo. Tal vez por eso, deseamos rehuir de
todo lo que recuerde o pueda despertar este temor.
La
influencia de Poe en todos los ámbitos literarios es inabarcable. Influyó en el
movimiento simbolista francés, en el género de la ciencia-ficción, en el género
detectivesco, pero, sobre todo, en la novela de terror.
Por
otro lado, de sus obras se han hecho innumerables versiones:
-
cinematográficas: La caída de la casa
Usher, de Jean Epstein. Del año 1941 es la versión de El gato negro que dirigió Albert Rogell;
-
teatrales: su obra El cuervo o El corazón
delator han sido adaptadas al teatro;
-
musicales: Radio Futura y Joan Báez han versionado su poema Annabel Lee; y Lou Reed o The Alan
Parsons Project compusieron álbumes homenajeando a Poe;
-
y hasta hay un videojuego que se basa en los cuentos El tonel de amontillado, El corazón delator y Berenice.
Las
obras policíacas de Poe protagonizadas por el ficticio C. Auguste Dupin,
iluminaron directa y decisivamente toda la literatura del género posterior.
Poe
también influyó de forma decisiva en la ciencia-ficción, muy notablemente en el
francés Julio Verne, quien escribió una secuela de la novela La narración de Arthur Gordon Pym. Verne
la tituló La esfinge de los hielos.
El autor británico de ciencia-ficción H. G. Wells apuntó que «Pym narra todo aquello que una inteligencia
de primer orden era capaz de imaginar sobre el Polo Sur hace un siglo». Ya
en el siglo XX, escritores de terror y ciencia-ficción tan importantes como H.
P. Lovecraft y Ray Bradbury se han inspirado abiertamente en Poe.
El
crítico Alfred Kazin fue el primero en identificar la conexión entre Lolita y Poe, que se casó con su prima
carnal de 13 años, y de cuyo poema Annabel Lee, Nabokov tomó prestado el nombre
para la niña en quien Humbert, el protagonista, sitúa el origen de su
destructiva pasión.
Poe influyó también en la narrativa
hispanoamericana, especialmente en Cortázar y Borges.
|
Te presento esta novela ambientada en Salamanca que acabo de publicar, por si te animas a leerla. SINOPSIS El asesinato de un diputado en un museo de Madrid lleva a un inspector inexperto a Salamanca, circunscripción por la que es electo el difunto. Durante la estancia en la ciudad se adentrará en el mundo académico, político y social en busca de indicios que expliquen los motivos que han llevado al verdugo a cometer tal atrocidad. El proceso indagatorio conducirá al detective a plantearse alguno de los principios por los que ha de regirse en su oficio, después de entrevistarse con testigos poco habituales que no parecen entristecerse con la muerte del político y que no aportan datos significativos del caso. El ambiente de la localidad universitaria de principios de los noventa del siglo pasado, extraño para el protagonista, más la resolución del caso, le dejarán la sensación de fracaso de su valía profesional y, sobre todo, del papel que le corresponde como agente al servicio de la justicia. Puedes conseguir la novela en papel (16 €) o formato ebook (4,49 €) en varias plataformas on line, tanto en España, como en otros países -la forma más rápida en cualquier país es a través de AMAZON:
-AMAZON (España) -AMAZON (EEUU) -GOOGLE PLAY (formato electrónico) -EL CORTE INGLÉS -CASA DEL LIBRO -LIBRERÍA DE LA U (Colombia) -PERÚEBOOKS (formato electrónico) -CÚSPIDE (Argentina) Etc. |
Comentarios