Tu pupila es azul y, cuando ríes, su claridad süave me recuerda el trémulo [1] fulgor de la mañana que en el mar se refleja. Tu pupila es azul y, cuando lloras, las transparentes lágrimas en ella se me figuran gotas de rocío sobre una vïoleta. Tu pupila es azul, y si en su fondo como un punto de luz radia [2] una idea, me parece en el cielo de la tarde una perdida estrella. Estructura externa . Es un texto completo escrito en versos polimétricos [3] endecasílabos –los tres primeros- y heptasílabos –el cuarto-, que se agrupan en tres estrofas de cuatro versos. Estos riman en asonancia los pares. Esta estrofa es una estancia pues se repite la estructura de endecasílabos y heptasílabos en todo el poema. El ritmo es yámbico al caer el acento estrófico en sílaba par. Un encabalgamiento suave se presenta en el verso 2 y 3: Verbo + C.D. El texto es fundamentalmente descriptivo. Estructura interna . El poema se organiza en tres partes....
LIII Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres... ésas... ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán. Pero aquellas cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer como lágrimas del día... ésas... ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará. Pero mudo y absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido..., desengáñate, nadie así te amará. ESTRUCTURA EXTERNA. Texto completo en verso. Se t...
SONATINA (Prosas profanas) /Rubén Darío La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro, y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y vestido de rojo piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula [1] vaga de una vaga ilusión. ¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda [2] o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golond...
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