martes, 22 de enero de 2008

Feliz día


Era casi media noche. Ana estaba tumbada en la cama, boca abajo, tapada con las mantas hasta la cabeza, como en una tienda de campaña.
En una mano tenía una linterna y sobre la almohada había un reloj destartalado y muy pesado. Ana sólo oía el martilleante y sostenido tic-tac; esperaba ansiosa que el reloj marcase las doce.
Pensó que el tiempo pasaría más rápido si hacía algo. Cogió su diario, un bolígrafo y se decidió a escribir. Ana recorría las páginas de su diario con la punta de su pequeño bolígrafo rosa. Al otro extremo del bolígrafo colgaban sedosas plumas violeta.
Ana estaba cayendo dormida entre sus blandas y aterciopeladas sábanas. Cuando quiso darse cuenta ya eran las dos de la madrugada. Cogió de nuevo su diario y con su dulce bolígrafo escribió: “YA TENGO 15 AÑOS”.
Amanda Díaz.