jueves, 22 de diciembre de 2016

Comentario del texto "Sexismo y lenguaje", de ÁLVARO GARCÍA MESSEGUER, en Lenguaje y discriminación sexual, Ed. Cuadernos para el Diálogo.





Una madre relata a sus amigos el caso de su hija de doce años, que, con ocasión de encontrarse junto a un río con otros pequeños, y habiendo caído uno de éstos al agua, se lanzó valerosamente a la co­rriente y salvó su vida. La madre, orgullosa, termina su relato con esta frase admirativa:
«Desde luego, mi hija se ha portado como un...»
LLegada aquí, la madre titubea y termina diciendo: «se ha portado fantásticamente».
¿Qué ha pasado en esta hablante? El lec­tor lo habrá imaginado. (¿Por qué el lector y no la lectora?) Su primer impulso fue de­cir «como un hombre» o «como un verda­dero hombre», pero enseguida comprendió que la expresión no cuadraba. Intentó sus­tituir «hombre» por «mujer», pero el resul­tado no era el que ella quería. Al final, tuvo que recurrir a otra frase.
Una persona ofendida escribe al director de una revista: «Espero de su caballerosi­dad que usted publicará esta carta...». Pero el director de la revista resulta ser una mu­jer, cosa que ignora quien escribe. ¿Qué pensar de la palabra «caballerosidad» em­pleada en este contexto?
Con estos ejemplos triviales se pone de manifiesto el hecho de cómo muchas pala­bras que expresan cualidades, actitudes, etc., tradicionalmente tenidas por «viriles», han quedado acuñadas tan masculinamente que cuando queremos aplicarlas a una mujer (o mejor todavía, a persona de sexo no conocido) el resultado es un titubeo. Es el caso de voces como hidalguía, caballe­rosidad, hombría de bien, etc. Su existen­cia es expresiva de la identificación sub­consciente de varón con persona, que es típica de toda sociedad patriarcal.

ÁLVARO GARCÍA MESSEGUER, Lenguaje y discriminación sexual, Ed.
Cuadernos para el Diálogo.


ESTRUCTURA EXTERNA:
Se trata seguramente de un fragmento de un texto más amplio que lleva como título Lenguaje y discriminación, publicado en una revista especializada cuyo nombre es Cuadernos para el Diálogo.
Lo podemos considerar un texto expositivo con una estructura sintética: se comienza con el desarrollo y se termina con la conclusión en la que aparece la idea principal.

ESTRUCTURA INTERNA.
En las líneas de la 1 a la 5 se cuenta una anécdota a modo de introducción del tema: una madre intenta calificar la conducta valiente de su hija, al salvar a una compañera que se ahogaba, y la única expresión que le sale es sexista.
En la líneas 6 a la 8 se reflexiona sobre lo inadecuado que resultaba la expresión que se iba a utilizar (…como un hombre.) para referirse a la valentía de su hija.
En las líneas 9 y 11 se vuelve a poner otro ejemplo de expresiones sexistas cuando, para resaltar la seriedad y urbanidad de una directora de periódico, se utiliza la expresión “caballerosidad”.
Por último, desde la línea 12 hasta la 16, el autor llega a la conclusión de que en nuestro lenguaje hay muchas palabras que expresan cualidades que están marcadas con el género masculino como si fueran patrimonio exclusivo de los hombres.

TEMA.
Análisis de expresiones sexistas en castellano a partir de la frase “…como un hombre” utilizada para resaltar la valentía.

RESUMEN.
Partiendo de una anécdota inicial de una madre que se refiere al acto heroico protagonizado por su hija al salvar a un niño que se ahogaba, con la frase “Se ha comportado como un hombre”, y de varios ejemplos, el autor llega a la conclusión de que en nuestra sociedad hay una identificación en muchos casos de hombre con persona, excluyendo a las mujeres. Así se explica que haya bastantes palabras sexistas que están configuradas para referirse exclusivamente al hombre, como, por ejemplo, caballerosidad, portarse como un hombre,…



ACTITUD E INTENCIONALIDAD.
El tema es tratado por el autor de manera objetiva y bastante aséptica. La presencia del autor se diluye con bastante facilidad, aunque parece claro que ese afán de explicación no persigue otro objetivo que convencer al lector de lo cierto del texto; es decir, que existe discriminación sexual en el lenguaje. El análisis de los rasgos lingüísticos del texto nos llevan a creer en esta objetividad: no hay referencias al emisor, la función más importante del lenguaje es la representativa, no hay casi adjetivación y los adjetivos que aparecen son especificativos y están pospuestos, como por ejemplo en la línea 9: una persona ofendida; en la 12: ejemplos triviales; en la 16: sociedad patriarcal.
El autor pretende que los receptores de la exposición recapaciten sobre la manera tan sutil de cómo la lengua refleja la discriminación sexual presente en la sociedad. Esta discriminación restringe ciertas expresiones lingüísticas y palabras en el género masculino, como si su significado y lo que representan sólo estuvieran destinadas al hombre. Por eso estas palabras, esta fraseología, no sirven para referirse a las mujeres cuando hay necesidad de aplicar el contenido semántico a ellas.
Aunque el texto parece tener un carácter lingüístico, la idea fundamental es más amplía y se refiere en general a la discriminación de la mujer en la sociedad: la discriminación lingüística sería una muestra más de otras muchas.
La intención de la exposición es que llegue al mayor número posible de electores utilizando un lenguaje claro, numerosos ejemplos y anécdotas, etc., pero con la intención de convencer de que es cierta la discriminación.


TIPO DE TEXTO.
Género. Por el tema que se aborda, que ronda lo lingüístico y lo social, podemos decir que es un texto humanístico. Se trata de un ensayo, texto en el que se aborda un tema con un acercamiento muy personal por parte del autor. Diríamos que desde el ámbito de uso, el texto está escrito por un profesional probablemente relacionado con la docencia.
El tipo de discurso que nos encontramos es fundamentalmente expositivo. Se trata de dar información sobre el tema de la discriminación sexual en el lenguaje. Sin embargo, si tenemos en cuenta las particularidades del género ensayístico, podremos comprender que, a veces, por la manera de tratar el asunto, sobre todo en la conclusión, dudemos si expone o argumenta.
También tenemos muestras de narración cuando el autor cuenta la anécdota en boca de la madre.
La estructura de la exposición es inductiva: se expone la idea central después de examinar y ver distintos ejemplos; es decir, tenemos una estructura sintetizante.
Nos encontramos con algunos de los procedimientos que son propios de la organización de la información en estos textos: anécdotas en la línea 4, ejemplos, resúmenes en las líneas de la 12 a la 16, pregunta-respuesta en la línea 6, enumeraciones en las líneas 14 y 15…
Algunas características lingüísticas propias de la exposición que podemos resaltar del texto analizado son las siguientes:
-uso del presente intemporal en la línea 14-16: Es el caso de voces como hidalguía, caballerosidad, hombría de bien, etc. Su existencia es expresiva de la identificación subconsciente de varón con persona, que es típica de toda sociedad patriarcal.
-uso de aclaraciones, incisos, paréntesis, como en la línea 6, también era línea 13 y 14: …cuando queremos aplicarlas a una mujer (o mejor todavía, a persona de sexo no conocido) el resultado es un titubeo…
-oraciones enunciativas relacionadas con la objetividad, en la línea 9: Una persona ofendida escribe al director de una revista.
-el uso de la tercera persona, también relacionada con la objetividad, en la línea 12: Con estos ejemplos triviales se pone de manifiesto… (Además, la oración es impersonal).
 -la presencia también de plurales sociativos en la línea 13: que cuando queremos aplicarlas a una mujer…
 -oraciones atributivas en las líneas 14 a la16: Es el caso de voces como hidalguía, caballerosidad, hombría de bien, etc. Su existencia es expresiva de la identificación subconsciente de varón con persona, que es típica de toda sociedad patriarcal.
-la presencia de un estilo nominal en las líneas 12 y 13: el hecho de cómo muchas palabras que expresan cualidades, actitudes, etc., tradicionalmente tenidas por «viriles»,
-el léxico denotativo: todas las palabra tienen un solo significado.
-adjetivación escasa y la que encontramos es especificativa: en la línea 9: una persona ofendida; en la 12: ejemplos triviales; en la 16: sociedad patriarcal.
-la presencia de sustantivos abstractos, por ejemplo en la línea 12: cualidades, actitudes; en la 16: sociedad.

VALORACIÓN PERSONAL.
Si se está de acuerdo con la tesis fundamental del texto, que es la discriminación que sufre la mujer en nuestra sociedad, se ha de coincidir con el autor en que también en el lenguaje está presente esa desigualdad, pues el lenguaje, la manera de comunicarse, refleja lo que es la sociedad y lo que son las personas.
Durante las últimas décadas, en la sociedad occidental. se ha luchado por conseguir la igualdad. Esta lucha para evitar la discriminación se ha emprendido también en el lenguaje, como también se se está intentado en otros ámbitos. Ahora bien, en esta concienciación y lucha, desde mi punto de vista, se han cometido errores que van en contra del funcionamiento sintáctico de la lengua y de los principios que rigen la comunicación. En ciertos círculos, sobre todo políticos, ya no se utilizan los sustantivos masculinos para referirse a la generalidad de nombres masculinos y femeninos, se precisa y se dice, por ejemplo: señores diputados, señoras diputadas,… Sobre todo en contextos comunicativos en los que se valora lo políticamente correcto. Lo cierto es que ese lenguaje termina siendo farragoso desde el momento en que se nombra una vez en un discurso, pues se debería repetir  ya la distinción en todo él. Quiero decir, que el lenguaje sería redundante e iría en contra de la economía lingüística de los hablantes que se rigen por el principio del mínimo esfuerzo para comunicarse.
Otro factor a tener en cuenta es la premisa falsa de equiparar automáticamente lo que es un morfema gramatical que sirve para la concordancia, como es el morfema de género, con sexo masculino o femenino.
A todos nos conviene la igualdad, incluso aceptando la discriminación llamada positiva hacia las mujeres, presente, por ejemplo, en leyes como la ley de los maltratos, adopción… Me parece bien que en la familia, en la sociedad, en la educación, se luche por este derecho a la igualdad, pero en el caso del lenguaje, aunque hay indudablemente reminiscencias machistas, el cambio hacia la igualdad se tardará más en notar y, en algunos casos, no se podrá alcanzar porque las estructuras de un idioma no son sencillas de cambiar ni se pueden imponer por norma.

FUNCIONES DEL LENGUAJE.
Las funciones más importantes son:
 La funcion referencial o representativa, con la que el autor aporta información a través de reflexiones, contando anécdotas, poniendo de manifiesto la discriminación sexual en el lenguaje. Lo que se pretende es aportar una información previa de la que inferir la idea principal, que casi podemos considerar tesis, de que el lenguaje refleja una discriminación sexual. Esta función se refleja en el lenguaje con la actitud objetiva con la que el autor aborda el tema y con las siguientes características lingüísticas:
-uso del presente intemporal en la línea 14-16: Es el caso de voces como hidalguía, caballerosidad, hombría de bien, etc. Su existencia es expresiva de la identificación subconsciente de varón con persona, que es típica de toda sociedad patriarcal.
-uso de aclaraciones, incisos, paréntesis, como en la línea 6, también era línea 13 y 14: …cuando queremos aplicarlas a una mujer (o mejor todavía, a persona de sexo no conocido) el resultado es un titubeo…
-oraciones enunciativas relacionadas con la objetividad, en la línea 9: Una persona ofendida escribe al director de una revista.
-el uso de la tercera persona, también relacionada con la objetividad, en la línea 12: Con estos ejemplos triviales se pone de manifiesto… (Además, la oración es impersonal).
 -la presencia también de plurales sociativos en la línea 13: que cuando queremos aplicarlas a una mujer…
 -oraciones atributivas en las líneas 14 a la16: Es el caso de voces como hidalguía, caballerosidad, hombría de bien, etc. Su existencia es expresiva de la identificación subconsciente de varón con persona, que es típica de toda sociedad patriarcal.
-la presencia de un estilo nominal en las líneas 12 y 13: el hecho de cómo muchas palabras que expresan cualidades, actitudes, etc., tradicionalmente tenidas por «viriles»,
-el léxico denotativo: todas las palabra tienen un solo significado.
-adjetivación escasa y la que encontramos es especificativa: en la línea 9: una persona ofendida; en la 12: ejemplos triviales; en la 16: sociedad patriarcal.
-la presencia de sustantivos abstractos, por ejemplo en la línea 12: cualidades, actitudes; en la 16: sociedad.

También aparece en el texto la función metalingüística pues el autor utiliza el lenguaje para hablar del propio lenguaje; en concreto, las referencias machistas presentes en el lenguaje al analizar expresiones y palabras sexistas. Incluso, en el texto se enfatizan estas palabras recurriendo a procedimientos tipográficos como enmarcarlas en comillas o resaltarlas en letra cursiva: Con estos ejemplos triviales se pone de manifiesto el hecho de cómo muchas pala­bras que expresan cualidades, actitudes, etc., tradicionalmente tenidas por «viriles», han quedado acuñadas tan masculinamente que cuando queremos aplicarlas a una mujer (o mejor todavía, a persona de sexo no conocido) el resultado es un titubeo. Es el caso de voces como hidalguía, caballe­rosidad, hombría de bien, etc. Su existen­cia es expresiva de la identificación sub­consciente de varón con persona, que es típica de toda sociedad patriarcal”.

En menor medida también encontramos la función expresiva, sobre todo cuando la madre se refiere al valor de su hija. También, la actitud del autor roza la subjetividad: está exponiendo una idea que no es evidente por sí misma.

Podemos, por último, de la presencia de la función conativa: además de informar, parece que el emisor trata de convencer al lector, pues, aunque aparentemente el texto es objetivo, se aprecia que el autor milita en el bando de los convencidos de que es cierta su premisa de que existe discriminación sexual en el lenguaje.


viernes, 25 de noviembre de 2016

Comentario crítico de "Lágrimas" de Manuel Vicent

Lágrimas de Manuel Vicent

       Qué felices seremos los dos y qué dulces los besos serán, pasaremos la noche en la luna, viviendo en mi casita de papel: eso cantaba Jorge Sepúlveda con voz de terciopelo allá en la posguerra. En esa época gran parte del país aun estaba bajo los efectos de las bombas, pero en medio de los escombros comenzó a brotar el afán de poseer, aunque fuera en la luna, esa casita de papel donde pasar la noche, un sueño que muchos españoles no pudieron cumplir hasta 60 años después. Durante ese tiempo se pasó del boniato[1] a las cocochas[2] carameladas de la nueva cocina, de la nublada tiranía de un general galápago a la soleada playa azul de la libertad, del bacilo de Koch a los espléndidos cuerpos de una juventud saludable y bien alimentada. Finalmente todo parecía ir bien. Por todas partes las grúas de la construcción ayudaban a tapar con ladrillos el horizonte. Por lo demás solo había que entrar en el banco de la esquina, llenar unos formularios, firmar abajo sin leer la letra pequeña y recibías un crédito junto con los parabienes del director y del notario. Ya eras el dueño de aquella casita de papel, que cantaba Sepúlveda echando caramelos por la boca. La casita no estaba en la luna, sino en una barriada de extrarradio; era un piso conseguido con mucho trabajo, con mucho sudor. Allí los besos de las parejas fueron muy dulces durante algunos años, en los patios de luz goteaba felizmente la colada y en el hueco de la escalera resonaban los gritos y las risas de los niños. Pero aquella casita era de un papel repleto de trampas de la hipoteca que habías firmado con ilusión en el banco ante un notario muy afable y un director sonriente. Un día te quedaste sin trabajo y un dogal de hierro comenzó a constreñirte la garganta. Todos los papeles de la casita que llevaban tu firma se volvieron sentencias ejecutivas. El banquero acudió al juez y el juez llamó a la policía. Te echaron de casa sin piedad para que siguieras pagando la deuda al banco desde la calle. En la crisis del 29 se arrojaban al vacío los banqueros, ahora son sus hipotecados los únicos que se tiran por la ventana. Me dijo un notario: antes era la fiesta de la compraventa, ahora es la tragedia del desahucio la que salva de la crisis mi despacho.

Resumen.
Manuel Vicent analiza en su columna las consecuencias que la crisis económica ha traído para muchos españoles. En primer lugar, la falta de trabajo y, a continuación, no poder hacer frente al pago de las mensualidades del préstamo hipotecario que los bancos ofrecieron sin control a todo aquél que lo solicitaba estos años de atrás. En este sentido se compara el momento actual, de sufrimiento y de estrechez para muchos ciudadanos por los motivos mencionados, con los años anteriores, desde la posguerra hasta el año 2000, más o menos, en los que gracias al desarrollo económico hubo trabajo y muchos, con la ayuda de los bancos, pudieron hacerse con una vivienda más o menos digna. En esta situación de crisis o de merma en la calidad de vida de la mayoría de los españoles, los únicos que no se ven afectados son los bancos, responsables en una parte de la crisis, ni los notarios.

Esquema.
Se trata de un texto expositivo-argumentativo.
1-Introducción: anhelo de los españoles por ser dueños de una vivienda.
2-Desarrollo/cuerpo argumentativo: evolución de cómo ha sido el acceso a la vivienda en España.
2.1. Desde la posguerra hasta el año 2000.
-Los españoles, recobrados de las penurias de la guerra, desean ser propietarios de una vivienda.
-Hubo en este tiempo una mejora en el estado de bienestar.
2.2. Desde el año 2000 hasta el comienzo de la crisis en el año 2009.
-Desarrollo del sector de la construcción que creó mucho empleo.
-Facilidad para conseguir financiación para la compra de viviendas.
2.3. Crisis económica desde el año 2009 hasta nuestros días.
-Aumento del paro.
-Incapacidad para hacer frente al pago de los préstamos hipotecarios.
-Desahucio.
-Muchos españoles que han sido desahuciados de sus viviendas aún mantienen deudas con sus bancos.
3. Conclusión y tesis: los únicos a los que no ha afectado la crisis económica son a los bancos y a los notarios.


Estructura.
Se trata de un texto completo en prosa, un artículo periodístico de opinión. Nos encontramos los siguientes tipos de discurso o formas de elocución: exposición, narración y argumentación, que serán analizadas en otro punto del comentario.
El autor analiza en su artículo de opinión la evolución del problema de la vivienda en España desde la posguerra hasta nuestros días y expresa su opinión sobre a quiénes está afectando más la actual crisis económica.
La primera parte comprendería las líneas 1/9. Las tres primeras líneas, el estribillo de la canción de Jorge Sepúlveda, las podemos considerar una introducción del tema a tratar. A continuación comienza el desarrollo. Se centra en la primera etapa que llegaría desde la posguerra hasta el año 2000. Los españoles poco a poco fueron recuperándose de las miserias de la época y soñaron con la posibilidad de adquirir una vivienda.
La segunda parte comprendería la línea 9 hasta la 17. A partir de ese año hubo mucha actividad en el sector de la construcción y gracias a la facilidad para conseguir un préstamo hipotecario, muchos españoles compraron su casa, aunque en muchos casos no estaba en el lugar ideal.
La tercera parte, desde la línea 17 hasta la 22. Con la crisis económica surgida hace unos años y el consiguiente paro, muchos no pueden hacer frente al pago de las hipotecas, con lo cual se enfrentan al desahucio.
Desde la línea 22 hasta el final encontramos la tesis o idea central: los que están pagando o sufriendo esta crisis son las clases humildes, mientras los bancos y los notarios están saliendo indemnes.

Tema. Análisis de la evolución del proceso de compra de vivienda por parte de los españoles desde la posguerra hasta la crisis económica de nuestros días, que ha traído como consecuencia el impago de muchas hipotecas y, por tanto, el desahucio.

Actitud e intencionalidad. La actitud es subjetiva, tanto por el formato del texto, una columna de opinión, como por la forma de abordar el contenido. El autor está de parte de los que más sufren las consecuencias de esta crisis y de manera sutil expresa su opinión de quiénes son los causantes de ella y los que paradójicamente se están salvando. Esta actitud subjetiva se puede apreciar en general en la forma de abordar el tema y, en particular, vemos el empleo de la primera persona en la línea 24: Me lo dijo un notario…; la presencia de adjetivos explicativos valorativos como: la nublada tiranía de… (L. 7), espléndidos cuerpos (L. 8)… Y, lo más importante, se observa la función poética del lenguaje en todo el texto con construcciones claramente literarias, como la metáfora: …de un general galápago… (L. 7)
Lo que busca el autor es transmitir a sus lectores habituales su punto de vista sobre el tema que aborda en su artículo. Concienciarlos de quiénes son los responsables y de ponerles de parte de quienes padecen las consecuencias de la crisis. En el fondo hay una queja de cómo el poder político y el económico ha dirigido este país y de cómo, pase lo que pase, ellos nunca pierden.

Tipo de texto.
Según el ámbito de uso, se trata de un artículo periodístico de opinión; en concreto, de una columna. Estos artículos están escritos por personas que no son periodistas, sino colaboradores habituales que, sin embargo, están próximos ideológicamente a la línea editorial de los periódicos con los que colaboran.
La breve extensión de estos artículos condiciona el tratamiento del tema que desarrolla que, a la fuerza, ha de ser tan solo una aproximación y nunca un análisis sistemático del asunto a tratar. Otra característica es que el estilo en ocasiones utiliza recursos propios del lenguaje literario, no en vano la mayoría son escritores de reconocido prestigio.
Por el asunto que trata, un problema sociológico, como es el desahucio, podemos considerar el artículo un texto humanístico, con características comunes con el ensayo, aunque menor en extensión el texto periodístico. Como artículo periodístico, en el ámbito de su difusión, está pensado para el público lector del periódico El País, aunque esté tipo de textos no es leído por la generalidad de lectores, sino de aquéllos que les guste el estilo y la forma de abordar los asuntos del autor.
En cuanto a las formas de discurso utilizadas, el texto en su primera parte pretende ser expositivo analizando el acceso a la vivienda por parte de los españoles desde la postguerra, lo que sucede es que lo hace con una actitud –nada objetiva- y unos recursos estilísticos –literarios- propios del género periodístico al que pertenece el texto. También hay argumentación, pues la idea fundamental es transmitir su opinión, tesis, de quiénes son los paganos de este problema y quiénes sus máximos responsables. Para ello, utiliza una serie de recursos, como es la exposición sesgada de los acontecimientos, comentada anteriormente- y la valoración implícita en la transmisión de ideas.  La exposición de las ideas no se realiza con un lenguaje denotativo, sino que este está lleno de significaciones para los lectores: la repetición constante de casita de papel, en vez de vivienda, se termina cargando de múltiples significaciones; la denominación metafórica de la nublada tiranía de un general galápago es en sí misma un enjuiciamiento personal del autor de la época a la que se refiere…: son dos ejemplos de cómo Manuel Vicent realiza un análisis muy personal del asunto del que escribe.

VALORACIÓN PERSONAL.
Podemos considerar el artículo como un acierto en cuanto a la forma y al contenido transmitido, fundamentalmente de la tesis final, que podemos considerar implícita, pues no se acusa directamente a los bancos de ser responsables de la crisis, ni tampoco a los notarios, pero claramente se ve cómo para Manuel Vicent son los culpables máximos. Haremos un repaso a alguno de estos aciertos. En primer lugar, para situar al lector del tema a tratar, el artículo comienza con el estribillo de una canción muy conocida. Aprovecha las varias connotaciones de la expresión “casita de papel”, línea 2, 5 y 13, y las explota posteriormente. Al sufijo –ita, de casita, de la canción, que se refiere cariñosamente al lugar donde vivirán su amor los enamorados, se le quita esta significación para transformarse en el artículo en una vivienda con muchas deficiencias, líneas 14 y siguientes: “la casita estaba en una barriada de extrarradio…” Y lo de papel, recuerda también a la casita de ramas que se lleva el viento en el conocido cuento de “Los tres cerditos”. Por una parte, se refiere a todo el papeleo, burocracia bancaria que es necesaria para formalizar el préstamo hipotecario; también, al papeleo cuando llega el embargo como consecuencia de no poder pagar las cuotas mensuales del préstamo. Por otra, esa casa de papel, además, se la lleva el vendaval de la crisis cuando el dueño no consigue dinero suficiente para pagar las cuotas de la vivienda y se queda sin vivienda y condicionando su futuro al tener que seguir pagando al banco las cantidades desorbitadas con las que fue valorada en su día, y que en el presente han disminuido…

ANÁLISIS ESTILÍSTICO DE LOS ADJETIVOS DE LAS NUEVE PRIMERAS LÍNEAS:
ANÁLISIS ESTILÍSTICO DE LOS ADJETIVOS DE UN TEXTO.
Adjetivos en el S.V.
Adjetivos en el S.N.
Sustantivos con dos adjetivos
(P.V.) C. predicativo
(P.N.) Atributo
Explicativos
Epítetos
Especificativos
Antepuestos
Pospuestos
Antepuestos
Pospuestos


Qué felices (1)
La nublada tiranía (7)

Soleada playa azul (8)
Gran parte (3)
Las cocochas carameladas (7)


Qué dulces (2)


Espléndidos cuerpos de una juventud… (8)
La nueva cocina (7)






Juventud saludable y bien alimentada(9)




















Por el número total de adjetivos, observamos que los que predominan son los explicativos. Pero antes de analizar éstos, veremos los dos primeros, que aparecen en el estribillo de la canción con la cual el autor presenta su artículo. Qué felices seremos…, qué dulces los besos serán… Son dos adjetivos sustantivados con la presencia de dos determinantes exclamativos, que claramente reflejan el anhelo o deseo de compartir una vida en común en una vivienda propia… Anhelo que se puede extender a casi toda la población española.
La orientación subjetiva en el desarrollo del tema la podemos rastrear en los siguientes adjetivos: en la línea 7, haciendo referencia a los años de dictadura, se utiliza el adjetivo explicativo valorativo la nublada tiranía de un general galápago (si al adjetivo, añadimos la construcción metafórica –subrayada- mediante un sintagma nominal en aposición especificativa apreciaremos la visión particular del autor); los siguientes los podemos considerar epítetos, ya que las cualidades que expresan están inherentes en el sustantivo al que acompañan en el contexto lingüístico concreto del texto: soleada playa azul (L. 8), espléndidos cuerpos de una juventud… (L. 8), juventud saludable y bien alimentada… De estos últimos adjetivos podemos comentar que en dos sintagmas acompañan al sustantivo por delante y por detrás, y otro está modificado con un adverbio de modo que modifica –y valora- al adjetivo: bien alimentada… Esta adjetivación es propia de la actitud subjetiva, personal con la que los columnistas desarrollan los temas de los que escriben; también son un reflejo del estilo literario con el que desarrolla su escritura.
Los otros adjetivos son especificativos, adjetivos que seleccionan y clasifican al sustantivo al que acompañan y por tanto necesarios para concretar su significado: gran parte (L. 3, la nueva cocina (la expresión la podemos considerar una lexía[3]), (L 7) y las cocochas carameladas (L. 7)…


ANÁLISIS DE LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE DE LAS NUEVE PRIMERAS LÍNEAS:
De las seis funciones del lenguaje, observamos principalmente tres. La función expresiva, cuando se utiliza el lenguaje para expresar sentimientos, la podemos ver en el estribillo de su canción, en la que expresa el deseo de compartir su amor con su pareja en una vivienda propia: en la línea 3: Qué felices seremos… Con el adjetivo exclamativo qué se comienza un enunciado exclamativo.
A pesar del enfoque personal con el que se aborda el tema, observamos que en el análisis del asunto tratado, si bien con expresiones no habituales del discurso expositivo, se aportan datos con suficiente objetividad. Esto es propio de la función referencial del lenguaje. Algunas muestras las hallamos en la línea 3: En esa época gran parte del país aún estaba bajo los efectos de las bombas…, o en la línea 6: un sueño que muchos españoles no pudieron cumplir hasta 60 años después
El uso del lenguaje de una manera estética es propio de la función poética. No en vano, el autor es un reconocido novelista. El tratamiento literario del tema que desarrolla se puede observar en multitud de detalles, que al tiempo son una muestra de la actitud personal con la que aborda el tema –función expresiva. Algunos ejemplos del uso del lenguaje de manera estética son las variadas metáforas presentes en el texto: eso cantaba Jorge Sepúlveda con voz de terciopelo (l. 2);  …pero en medio de los escombros (l. 4); comenzó a brotar, (l. 4); esa casita de papel, (l. 5); se pasó del boniato[4] a las cocochas[5] carameladas de la nueva cocina, (l. 6); de la nublada tiranía de un general galápago, (l. 27)… En tan solo estas líneas encontramos estas construcciones metafóricas con las que se designan realidades sin utilizar el nombre objetivo propio de un discurso expositivo objetivo: voz suave, en esa época, se deseó, vivienda, transformaciones, dictadura franquista…
Por último, se puede mencionar además la función conativa o apelativa, pues la intención de Manuel Vicent es que los lectores se pongan de su parte en el análisis del tema efectuado en el artículo.
















[1] Tubérculo dulce comestible; también se llama batata.
[2] La parte inferior de la barbilla de la merluza.
[3] Lexía, unidad léxica compuesta de monemas estables.
[4] Tubérculo dulce comestible; también se llama batata.
[5] La parte inferior de la barbilla de la merluza.