martes, 26 de enero de 2010

Comentario de texto de un fragmento del capítulo XXIX de La Regenta / Leopoldo Alas, Clarín

Texto extraído del CAPÍTULO XXIX de la REGENTA/ CLARÍN

 El Magistral estaba pensando que el cristal helado que oprimía su frente parecía un cuchillo que le iba cercenando los sesos; y pensaba además que su madre al meterle por la cabeza una sotana le había hecho tan desgraciado, tan miserable, que él era en el mundo lo único digno de lástima. La idea vulgar, falsa y grosera de comparar al clérigo con el eunuco se le fue metiendo también por el cerebro con la humedad del cristal helado. « Sí, él era como un eunuco1 enamorado, un objeto digno de risa, una cosa repugnante de puro ridícula... Su mujer, la Regenta, que era su mujer, su legítima mujer, no ante Dios, no ante los hombres, ante ellos dos, ante él sobre todo, ante su amor, ante su voluntad de hierro, ante todas las ternuras de su alma, la Regenta, su hermana del alma, su mujer, su esposa, su humilde esposa... le había engañado, le había deshonrado, como otra mujer cualquiera; y él, que tenía sed de sangre, ansias de apretar el cuello al infame, de ahogarle entre sus brazos, seguro de poder hacerlo, seguro de vencerle, de pisarle, de patearle, de reducirle a cachos, a polvo, a viento; él, atado por los pies con un trapo ignominioso, como un presidiario, como una cabra, como un rocín libre en los prados, él, misérrimo cura, ludibrio2 de hombre disfrazado de anafrodita3, él tenía que callar, morderse la lengua, las manos, el alma, todo lo suyo, nada del otro, nada del infame, del cobarde que le escupía en la cara porque él tenía las manos atadas... ¿Quién le tenía sujeto? El mundo entero... Veinte siglos de religión, millones de espíritus ciegos, perezosos, que no veían el absurdo porque no les dolía a ellos, que llamaban grandeza, abnegación, virtud a lo que era suplicio injusto, bárbaro, necio, y sobre todo cruel... cruel... Cientos de papas, docenas de concilios, miles de pueblos, millones de piedras de catedrales y cruces y conventos... toda la historia, toda la civilización, un mundo de plomo, yacían sobre él, sobre sus brazos, sobre sus piernas, eran sus grilletes... Ana, que le había consagrado el alma, una fidelidad de un amor sobrehumano, le engañaba como a un marido idiota, carnal y grosero... ¡Le dejaba para entregarse a un miserable lechuguino, a un fatuo4, a un elegante de similor5, a un hombre de yeso... a una estatua hueca...! Y ni siquiera lástima le podía tener el mundo, ni su madre que creía adorarle, podía darle consuelo, el consuelo de sus brazos y sus lágrimas... Si él se estuviera muriendo, su madre estaría a sus pies mesándose el cabello, llorando desesperada; y para aquello, que era mucho peor que morirse, mucho peor que condenarse... su madre no tenía llanto, abrazos, desesperación, ni miradas siquiera... El no podía hablar, ella no podía adivinar, no debía... No había más que un deber supremo, el disimulo; silencio... ¡ni una queja, ni un movimiento! Quería correr, buscar a los traidores, matarlos... ¿sí?, pues silencio... ni una mano había que mover, ni un pie fuera de casa... Dentro de un rato sí, ¡a coro, a coro! ¡Tal vez a decir misa... a recibir a Dios! » El Provisor sintió una carcajada de Lucifer dentro del cuerpo; sí, el diablo se le había reído en las entrañas... ¡y aquella risa profunda, que tenía raíces en el vientre, en el pecho, le sofocaba... y le asfixiaba...!



ESTRUTURA EXTERNA. Fragmento en prosa de la novela La Regenta, de Leopoldo Alas Clarín. El discurso que predomina es el descriptivo pues se analiza mediante un monólogo interior el estado anímico del Magistral.

ESTRUCTURA INTERNA. Estructura única: son una serie de pensamientos producto de un acto de reflexión que realiza el protagonista cuando se encuentra apoyado en el cristal de una ventana.
1/2 Descripción de la situación del personaje: la cabeza apoyada en un cristal.
2/7 Lamentaciones por su condición sacerdotal, impuesta por el empeño de su madre, que le impide reaccionar como un hombre normal.
8/30 Dolor del Magistral por el engaño de la Regenta y lamentaciones por no poder hacer nada.
30/42 Lamentaciones porque nadie le puede ayudar. La respuesta mejor y la actitud a seguir es el silencio, el comportamiento como si no hubiera pasado nada [esperando el momento oportuno de vengarse].

TEMA. Desesperación angustiosa del Magistral por el engaño amoroso [de Ana Ozores] y por su condición de cura.

RESUMEN
El Magistral, ante el hecho irreversible del adulterio de La Regenta [Ana Ozores], se desespera por su condición esperpéntica -eunuco, presidiario, cura, anafrodita enamorado...-  que le ata al no poder vengarse en el amante hueco, don Álvaro Mesía. Además nos revela que su conducta no viene guiada por la santidad sino por el tormento y sufrimiento que le impone su naturaleza sacerdotal. Siente desprecio por Ana, a la que consideraba su esposa; al fin se da cuenta de que es como las demás, no el ser ideal que él se había figurado. Ante esta situación, solo cabe una respuesta: el silencio y el disimulo.

CARACTERÍSTICAS LITERARIAS DE LAS NOVELAS REALISTAS PRESENTES EN ESTE TEXTO.
El texto es un monólogo interior que recoge los pensamientos del Magistral al saber la infidelidad de la Regenta. El personaje se comporta como un héroe problemático: el conflicto personal que sufre por su condición religiosa y la atracción amorosa que siente por una mujer.
El narrador es omnisciente: se adentra dentro de los personajes que nos muestran sus más íntimos conflictos. El narrador sabe todo de ellos: conoce su presente, su pasado, el comportamiento que tendrán.; es decir, se comporta como demiurgo.
La ambientación de la narración es fundamentalmente urbana. La novela cuenta unos hechos protagonizados por personajes que son coetáneos al autor. Y están ambientados en Oviedo, la Vetusta de la novela. Todas ellas son características de la novela realista.
En cuanto al contenido, el texto desarrolla el tema de la hipocresía religiosa. El ser sacerdote era camino para lograr o calmar su vanidad y ansia de escalar socialmente, de dominar. Entre las aficiones del personaje está la de escalar montañas, subir al campanario a otear toda la ciudad como símbolos de su deseo de llegar a lo más alto, a poseer más poder.

RECURSOS LITERARIOS.
FIGURA
LÍNEA
CITA
COMENTARIO
POLISÍNDETON
20…
millones de piedras de catedrales y cruces y conventos...
Se trata de unas exageraciones relacionadas con la cultura eclesiástica que le oprimen y le atan por no poderse defender como si fuera un hombre.
ENUMERACIÓN y PARALELISMOS
5…
Sí, él era como un eunuco enamorado, un objeto digno de risa, una cosa repugnante de puro ridícula...
Está describiendo cómo es su condición con respecto al amor.
3
le había hecho tan desgraciado, tan miserable
6…
Su mujer, la Regenta, que era su mujer, su legítima mujer, no ante Dios, no ante los hombres, ante ellos dos, ante él sobre todo, ante su amor, ante su voluntad de hierro, ante todas las ternuras de su alma, la Regenta, su hermana del alma, su mujer, su esposa, su humilde esposa... le había engañado, le había deshonrado

METÁFORA
1  y 2
…estaba pensando que el cristal helado que oprimía su frente parecía un cuchillo que le iba cercenando los sesos.
Metáfora impura pues aparece el término real.

2…
pensaba además que su madre al meterle por la cabeza una sotana le había hecho tan desgraciado.
El término real es la obligación impuesta por su madre para ser cura.

22
…eran sus grilletes...
Término real: las normas de la religión le impiden reaccionar y vengarse.

ETOPEYA Y COMPARACIÓN
5
Sí, él era como un eunuco enamorado.
Se está describiendo así mismo, en concreto las obligaciones que su condición sacerdotal le impone utilizando una comparación.
INTERROGACIÓN RETÓRICA
15
¿Quién le tenía sujeto?
Pregunta que de la que parte el sacerdote para analizar su situación personal. Obviamente no la fórmula para que sea respondida.