miércoles, 9 de abril de 2014

Comentario de un fragmento de Eloísa está debajo de un almendro /Jardiel Poncela, Enrique


[…]MICAELA.—(Digna y pesarosa.) Bien está. Cuando yo digo que ésta es una casa de locos... Irse a San Sebastián esta noche, justamente esta noche, que toca ladrones... (Dando un enorme suspiro.) ¡En fin! Por fortuna, vigilo yo y vigilan Caín y Abel (Por los perros.), que si no estuviéramos aquí nosotros tres, no sé lo que sería de todos... (Se va por el primero derecha, llevándose a remolque a los dos perros.)
LEONCIO.—(Estupefacto.) ¿Quién es ésa?
FERMÍN.—La hermana mayor del señor.
LEONCIO.—¿Y qué es eso de que esta noche toca ladrones?
FERMÍN.—Pues que se empeña en que vienen ladrones todos los sábados. Está más perturbada aún que el señor; es un decir. De día no sale nunca de su cuarto y ésta es la que colecciona búhos. Tal como usted la ve, con los perros a la rastra, se pasará toda la noche en claro, del jardín a la casa y de la casa al jardín.
LEONCIO.—Pues habría que oírles a los perros si supieran hablar.
FERMÍN.—Creo que están aprendiendo para desahogarse.
LEONCIO.—(Riendo.) ¡Hombre! Eso me ha hecho gracia...
FERMÍN.—¡Chis! No se ría usted, que aquí las risas están muy mal vistas.
(Por la escalera del fondo surge entonces como un obús Práxedes. Es una muchacha pequeña y menuda que personifica la velocidad. Trae una bandeja grande con una cena completa, dos botellas, vasos, mantelería, etc., y avanza con todos sus bártulos, como un gato por un vasar[1], vertiginosamente y sin rozar ni un objeto, hasta una mesa donde deposita la bandeja, y, con rapidez nunca vista, arregla y sirve un cubierto sin dejar un instante de hablar, no se sabe si con Fermín o consigo misma.)
PRÁXEDES.—¿Se puede? Sí, porque no hay nadie. ¿Que no hay nadie? Bueno, hay alguien, pero como si no hubiera nadie. ¡Hola! ¿Qué hay? ¿Qué haces aquí? Perdiendo el tiempo, ¿no? Tú dirás que no, pero yo digo que sí. ¿Qué? ¡Ah! Bueno, por eso... ¿Que por qué vengo? Porque me lo han mandado. ¿Quién? La señora mayor. ¿Que qué traigo? La cena de la señora, porque es sábado y esta noche tiene que vigilar. ¿Que por qué cena vigilando? Pues porque no va a vigilar sin cenar. ¿Te parece mal que vigile? Y a mí también. Pero ¿podemos nosotros remediarlo? ¡Ah! Bueno, por eso... Y ahora a dejárselo todo dispuesto y a su gusto. ¿Que lo hago demasiado deprisa? Es mi genio. Pero ¿lo hago mal? ¿No? ¡Ah! Bueno, por eso... Y no hablemos más. Ya está: en un voleo. ¿Bebidas? ¡Claro! No iba a comer sin beber. Aunque tú bebes aunque no comas. ¿Lo niegas? Bien. Allá tú. Pero ¿es cierto, sí o no? ¿Sí? ¡Ah! Bueno, por eso. (Yendo hacia Fermín y Leoncio.) ¿Y la señora? ¿Se fue? Lo supongo. Por aquí, ¿verdad? (El primero derecha.) Como si lo viera. ¿Que si voy a llamarla? Sí. (Señalando a Leoncio y mirándole.) Éste va a ser el criado nuevo, ¿no? Pues por la pinta no me parece gran cosa. ¿Que sí lo es? ¡Ah! Bueno, por eso... Aquí lo que nos hace falta es gente lista. Ahí os quedáis. (Inicia el mutis.) ¿Decíais algo? ¿Sí? ¿El qué? ¿Que no decías nada? ¡Ah! Bueno, por eso... (Se va por el primero derecha.)
LEONCIO.—Y ésta es otra loca de la familia, claro.
FERMÍN.—No. Ésta es la señorita de compañía de doña Micaela y está en su juicio.
LEONCIO.—¿Que está en su juicio?
FERMÍN.—Sí. ¿Es que ha notado usted algo raro en ella?
LEONCIO.—¿Cómo que si he notado algo raro en ella? ¿Y usted no nota nada oyéndola hablar?
FERMÍN.—Yo es que ya no discierno, acostumbrado como estoy a... ¡Claro! Si no podré aguantar ni ocho días más... Si también el criado que estuvo antes que yo perdió la chaveta...
LEONCIO.—¡Pero hombre!
FERMÍN.—Si de aquí salgo para una celda de corcho...
LEONCIO.—No sea usted pesimista, caramba.[…]

ESTRUCTURA EXTERNA.
Fragmento en prosa de la obra teatral de Enrique Jardiel Poncela titulada Eloísa está debajo de un almendro. Corresponde al primer acto, que se desarrolla en casa de Edgardo.
Los tipos de discurso presentes en el fragmento son los siguientes. El más utilizado es el diálogo teatral al tratarse de una obra dramática; cada diálogo está encabezado por el nombre del personaje que habla. Encontramos acotaciones descriptivas y narrativas que van entre paréntesis: línea 5, Leoncio.- (Estupefacto); línea 34, (Se va por el primero derecha). La acotación más larga es la que encontramos desde las líneas 16 a la 20 en la que se describe la entrada de la criada.

ESTRUCTURA INTERNA.
El texto lo podemos dividir en cuatro partes.
Primera parte, desde la línea 1 a la 4: Micaela reprocha a su hermano Edgardo que salga hacia San Sebastián cuando esa noche espera que unos ladrones asalten la casa.
Segunda parte, de la línea 5 a la 15, el comentario de Micaela de que esa noche vendrán ladrones a casa, permite a Fermín presentarla a su sustituto, Leoncio, como una persona desequilibrada.
Tercera parte, de la línea 16 a la 34, entrada de la criada con la cena de su señora Micaela, llamada Práxedes, que presenta la peculiaridad de que habla consigo misma muy deprisa.
Cuarta parte, desde la línea 35 hasta el final, que es la reacción de Leoncio al ver al personaje y creer que es otra loca de la familia, opinión que no comparte Fermín, que al final ya no sabe qué es lo que es normal y lo que no.

TEMA.
Presentación de dos personajes que aparecen por primera vez en la obra: presentación de Micaela, como un personaje oscuro y trastornado y presentación de la criada Práxedes como una chica parlanchina y extraña al hablar continuamente y consigo misma.

RESUMEN.
Micaela reprocha a su hermano Edgardo la ocurrencia de marcharse a San Sebastián precisamente la noche en la que van a asaltar la casa unos ladrones; deberá ser ella misma la que vele en compañía de sus dos perros para evitar la entrada de intrusos por el jardín. Cuando sale del salón, los dos criados comentan irónicamente los hábitos nocturnos de la dama y la demencia que sufre en mayor grado aun que su hermano. En ese momento aparece otro personaje peculiar: la señorita de compañía de Micaela, que trae andando a toda velocidad la cena de la señora. Leoncio, el criado que va a sustituir al veterano sirviente Fermín, le comenta a éste al verla hablar consigo misma vertiginosamente que si también ésta está loca. Su primera respuesta es que no lo está, pero al final, reconoce que después del tiempo sirviendo en esa familia ya no discierne entre cordura y locura, y cree que como no salga pronto de la casa, acabará él mismo chiflado.

CARACTERÍSTICAS DEL TEATRO DE POSTGUERRA PRESENTES EN ESTE TEXTO.
De la dicotomía dramática de postguerra, a saber, el teatro comprometido del Realismo social o la comedia, el teatro del absurdo de Enrique Jardiel  Poncela, sólo pretenden renovar el humor, la comicidad, mediante situaciones inverosímiles, anécdotas poco convencionales y un lenguaje lleno de agudezas y de ingenio. Los personajes que aparecen en la obra están aquejados de comportamientos que se apartan de lo común; hasta Fermín, el sirviente, después de un tiempo trabajando al servicio de esa extraña familia, ya no sabe lo que es normal y no se extraña de que Práxedes se hable a sí misma. Su obra se alejó del humor tradicional acercándose a otro más intelectual, inverosímil e ilógico, rompiendo así con el teatro realista de la época.
El registro lingüístico que predomina es el coloquial. Los personajes se expresan coloquialmente: línea 2,…esta noche, que toca ladrones; línea 9, …es un decir; línea 41, perdió la chaveta.
El teatro del absurdo logra despertar la risa del espectador no a través del chiste fácil, sino a través de un humor inteligente e irónico. Cuando Fermín ve reírse a su sustituto, se lo prohíbe diciéndole que en esa casa de locos está prohibido reírse.

COMENTARIO DE LAS PRINCIPALES FIGURAS LITERARIAS.
FIGURA
LÍNEAS
CITA
COMENTARIO
Retruécano[2]
10
del jardín a la casa y de la casa al jardín.
Con él se acrecienta la sensación mareante de las ideas y venidas que dará Micaela en el jardín con los perros.
Ironía
13
(Los perros) están aprendiendo a hablar para desahogarse.
Con ella consigue levantar las risas de Leoncio.
símil
16
Surge … como un obús Práxedes
La velocidad con la que se mueve la criada se compara con la de este proyectil, aunque teniendo en cuenta que los movimientos de la criada se realizan entre un laberinto de muebles.

18
avanza con todos sus bártulos, como un gato por un vasar
Para resaltar la habilidad con la que se mueve en el laberinto de muebles, se compara a Micaela con un gato que anda en el pequeño ancho de un vasar.
Retrato
16
Es una muchacha pequeña y menuda que personifica la velocidad.
Se describe su aspecto físico y se resalta lo nerviosa que es.
Enumeración
17
Trae una bandeja grande con una cena completa, dos botellas, vasos, mantelería, etc.
Sirve para describir la cubertería que dispondrá  para que cene Micaela.
Sinécdoque
43
Si de aquí salgo para una celda de corcho
Una de las dependencias de un manicomio o psiquiátrico donde se encierran a los internos para que no se lastimen, por todo el establecimiento.



[1] Vasar. Estante o repisa de obra situado en las cocinas, usado para colocar la vajilla y otros utensilios.
[2] El quiasmo es una figura retórica basada en la repetición. Se trata de un paralelismo cruzado, es decir, de la repetición de una estructura sintáctica; con la particularidad de que en el caso del quiasmo los elementos que se repiten aparecen primero en un orden (por ejemplo, AB) y luego en el orden contrario (por ejemplo, BA). Así, en el inicio del poema de Manuel Machado Verano,
Frutales
cargados,
dorados
trigales
se produce quiasmo, pues primero encontramos la estructura sustantivo + adjetivo (AB) y luego su inversa, adjetivo + sustantivo (BA).
Cuando se produce repetición no solo de la estructura sintáctica, sino de las palabras mismas, hablamos de retruécano, como sucede en la oración «Ni son todos los que están, ni están todos los que son».

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