lunes, 1 de diciembre de 2014

Comentario de texto de un fragmento de Don Álvaro o la fuerza del sino / El duque de Rivas




Escena V de la jornada IV.

D. ÁLVARO.
 ¡Leonor! ¡Leonor! Si existes, desdichada,
¡oh qué golpe te espera,
cuando la nueva fiera
te llegue adonde vives retirada,
de que la misma mano,
la mano ¡ay triste! mía,
que te privó de tu padre y de alegría
¡acaba de privarte de un hermano!
No; te ha librado, sí, de un enemigo,
de un verdugo feroz, que por castigo
de que diste en tu pecho
acogida a mi amor, verlo deshecho,
y roto, y palpitante
preparaba anhelante,
y con su brazo mismo
de su venganza hundirte en el abismo.
Respira, sí, respira,
que libre estás de su tremenda ira.
(Pausa.)

¡Ay de mí! Tú vivías,
y yo lejos de ti, muerte buscaba;
y sin remedio las desgracias mías
despechado juzgaba:
mas tú vives, mi cielo,
y aún aguardo un instante de consuelo.
¿Y qué espero? ¡infeliz! de sangre un río
que yo no derramé, serpenteaba
entre los dos; mas ahora el brazo mío
en mar inmenso de tomarlo acaba.
¡Hora de maldición, aciaga hora
fue aquella en que te vi la vez primera
en el soberbio templo de Sevilla,
como un ángel bajado de la esfera,
en donde el trono del Eterno brilla!
¡Qué porvenir dichoso
vio mi imaginación por un momento,
que huyó tan presuroso
como al soplar de repentino viento
las torres de oro, y montes argentinos,
y colosos, y fulgidos follajes
que forman los celajes
en otoño a los rayos matutinos! (Pausa.)
¡Mas en qué espacio vago, en qué regiones
fantásticas! ¿Qué espero?
¡Dentro de breves horas,
lejos de mundanas afecciones
vanas y engañadoras,
iré de Dios al tribunal severo! (Pausa.)
¿Y mis padres?... Mis padres desdichados
aún yacen encerrados
en la prisión horrenda de un castillo
cuando con mis hazañas y proezas
pensaba restaurar su nombre y brillo,
y rescatar sus míseras cabezas.
No me espera más suerte
que como criminal, infame muerte.
(Queda sumergido en el despecho.)


 1)    ESTRUCTURA EXTERNA.
Fragmento en verso de la obra Don Álvaro o la fuerza del sino, del Duque de Rivas, Ángel de Saavedra. El texto está formado por versos de siete y de once sílabas métricas. En el cómputo silábico, hemos de señalar la presencia de la licencia métrica llamada sinéresis en los versos 1: Leonor, Leonor… y en el verso 7: alegría; en estas palabras, las sílabas del hiato se convierten en una sola sílaba métrica. La rima es consonante, aunque no se estructura con un orden fijo: 11A, 7b, 7b, 11A, 7c, 7d, 11D, 11C, 11E, 11E, 7f, 11F, 7g,7g, 7h, 11H, 7i, 11I. Esta combinación de versos endecasílabos y heptasílabos sin un esquema fijo, se llama silva. El desorden vital, el sufrimiento, la angustia del protagonista se plasma perfectamente en esta composición en la que endecasílabos y heptasílabos se mezclan al gusto del poeta.
El texto es un soliloquio del protagonista del drama en el que da a conocer al espectador sus inquietudes. Las acotaciones que hay son muy breves y las podemos considerar descripciones: verso 57: Queda sumergido en el despecho.
2)   ESTRUCTURA INTERNA.
Podemos dividir el monólogo en las siguientes partes, según las cuestiones que en él se abordan:
1ª parte, del verso 1 al 18, centrada en la especulación del protagonista sobre cuál será la reacción de su amada cuando se entere de que también él ha matado a su hermano.
2ª parte, del verso 20 al 42, dedicada a pensar en su amada Leonor. En primer lugar, ilusionándose con la posibilidad de volver a gozar de su amor a pesar de todas las circunstancias trágicas que han jalonado su relación; por otra parte, reniega del momento en que la conoció, creyendo que desde entonces comenzaron sus desgracias.
3ª parte, versos 43 al 48, destinados a reflexionar y centrarse en lo más inmediato y transcendental, como es la posibilidad de morir inmediatamente.
4ª parte, versos del 49 al 57, antes de ser ajusticiado, piensa en sus padres encarcelados y la frustración de sus planes para alcanzar honor, gloria e influencia para liberarlos.
3)   TEMA.
Reflexión de don Álvaro antes de su ejecución, sobre su amada Leonor y sobre la desgracia que se cierne sobre sus padres encarcelados, sin la posibilidad de su amparo si él llega a morir.

4)   RESUMEN.
[Después de haber matado en duelo a don Carlos y de que éste le revelara que su hermana vivía], don Álvaro reflexiona pensando cómo reaccionará su amada cuando se entere de que también había matado a su hermano; no obstante, se consuela y justifica su proceder al evitar que ella misma muriera al haber acabado antes con la vida de su hermano, pues la intención de don Carlos era también matarla para lavar la honra de la familia. En esta tesitura, los sentimientos del protagonista son titubeantes: por una parte, se ilusiona creyendo que es posible reanudar la relación con su amada; por otra, es consciente de que sus desgracias comenzaron cuando él se enamoró de doña Leonor al verla en una iglesia. En estas circunstancias, ante su inmediata muerte, intenta centrarse en la necesidad de rendir cuentas ante Dios. Por último, su recuerdo postrero es para sus padres encarcelados y siente pena porque su objetivo último cuando vino a España, que era ganar gloria y fama para conseguir liberarlos, se va a ver frustrado.

5)   CARACTERÍSTICAS DEL DRAMA ROMÁNTICO PRESENTES EN ESTE TEXTO.
El uso de enunciados exclamativos e interrogativos es señal inequívoca de la expresión de emociones intensas y personales. El discurso de don Álvaro refleja los momentos tan emotivos que está viviendo, como es el descubrimiento de que su amada Leonor no está muerta como él creía. Y junto a éste, la posibilidad inmediata de morir.
En la obra se representan dos temas recurrentes en los dramas románticos. Por una parte, el amor, un amor surgido de forma súbita (don Álvaro se enamora de Leonor al verla en un templo) y su corta duración, ya que apenas comenzado, cuando tramaban huir para vivir juntos, se ve frustrado. Por otra, el azar, el destino, determina a su antojo la vida de las personas. La vida de los protagonistas ha estado marcado por el sino fatídico de la muerte: la muerte de toda la familia Vargas, primero la del padre y luego la de los hermanos.
El tema del honor, llevado hasta extremos propios del teatro barroco, y la propia personalidad de los caballeros protagonistas son un eco de ese mundo pasado, legendario, aunque la obra está ambientada unos cincuenta años antes de su estreno en 1835.
El yo angustiado y en conflicto es otro de los temas que no suelen faltar en textos románticos y que está presente en éste ya que nos encontramos con alguien que confiesa su imposibilidad de ser feliz.
El protagonista, don Álvaro, está configurado al gusto romántico: origen exótico – religión inca, adorador del Sol- y desconocido, -no sabemos hasta el final quiénes son sus padres; además, él se cuidó mucho de darse a conocer hasta que no alcanzara fama de soldado valiente… Otros rasgos del héroe romántico que confluyen en don Álvaro son su apostura varonil –valiente, torero, buen soldado, galán, atlético…- y sobre todo, su carácter trágico, marcado por un sino adverso que le hará vivir desgraciadamente y sufriendo a pesar de su condición real, de su riqueza y de todos los ingredientes para ser feliz. Después de este atormentado soliloquio, la acotación describe al personaje de la siguiente manera: (Queda sumergido en el despecho.)
La escenografía y la ambientación son fundamentales y numerosos a lo largo de la obra: nos encontramos mansiones decadentes, montañas, conventos y paisajes inhóspitos y nocturnos.

6)   COMENTARIO DE LAS PRINCIPALES FIGURAS RETÓRICAS.
FIGURA
VERSOS
CITA
COMENTARIO
Apóstrofe[1]
1
Leonor, Leonor
Dirige parte de su discurso a su amada ausente.
2-4
mi cielo
Polípote[2]
7 y 8
que te privó de tu padre y de alegría
¡acaba de privarte de un hermano!
Se repite el mismo lexema  verbal con distintos morfemas. Se ahonda en la desgracia al resaltar con la misma raíz la acción verbal, con lo cual la culpabilidad se acrecienta.
Polisíndeton y enumeración
12-13
verlo deshecho,
y roto, y palpitante
preparaba anhelante,

Con la presencia innecesaria de la y delante de cada término, se pondera la crueldad de don Carlos que en su camino de venganza no se detiene ni ante su propia hermana.
39-40
como al soplar de repentino viento
las torres de oro, y montes argentinos,
y colosos, y fulgidos follajes
que forman los celajes
en otoño a los rayos matutinos! (Pausa.)

Otros elementos más consistentes que su propia relación amorosa son aniquilados del mismo modo repentino. Es el tema de la fortuna, rueda que nunca se está quieta.
Hipérbaton
15, 16
y con su brazo mismo
de su venganza hundirte en el abismo.
[y hundirte en el abismo de su venganza con su brazo mismo] tal vez buscando la rima, pero de este modo se resalta al ejecutor de la venganza, su propio hermano.
26-28
de sangre un río
que yo no derramé, serpenteaba
entre los dos
[un río de sangre que yo no derramé, serpenteaba entre los dos] Extrañamiento del lenguaje: se sitúan las palabras fundamentales al comienzo del enunciado buscando amplificar ciertos términos: de sangre.
Repeticiones
17
Respira, sí, respira,
Destaca palabras clave: Leonor puede tranquilizarse, sentir alivio, porque su hermano ya no es una amenaza.
Anadiplosis[3]
e interrogación retórica
49
¿Y mis padres?... Mis padres desdichados
Función enfática.
Epíteto
10
verdugo feroz
Se resalta una cualidad intrínseca del sustantivo.

51
prisión horrenda
Antítesis
20, 21
Ay de mí! Tú vivías,
y yo lejos de ti, muerte buscaba;
Tu/yo, vivir/morir, contraponen las dificultades por las que ha pasado la relación de los dos amantes.
Sinécdoque[4]
5
De que la misma mano, la mano… que te privó
Se utiliza una parte, como es la mano, por toda su persona, don Álvaro. Por otra parte, encontramos también repetición de la palabra mano, para resaltar su culpabilidad: el amante de su hija mata al padre y al hermano de ésta.
Personificación
3
Cuando la nueva fiera te llegue…
Atribuye una cualidad propia de los seres vivos, como es la fiereza, al sustantivo nueva; es decir, “le llegue la noticia salvaje, inhumana”.
Metáfora
11, 12
de que diste en tu pecho
acogida a mi amor
El término real es que ella se enamoró de don Álvaro.
26-28
de sangre un río
que yo no derramé, serpenteaba
entre los dos; mas ahora el brazo mío
en mar inmenso de tomarlo acaba.
El término metafórico río de sangre corresponde a su hermano Carlos, vivo, obsesionado con la venganza; y el termino en mar inmenso, corresponde a don Carlos, muerto, ya neutralizado. La base de esta metáfora continuada se basa en el tópico literario: la vida –el río- que acaba en el mar –muerte.
Hipérbole
26-27
de sangre un río
que yo no derramé, serpenteaba
entre los dos
Exageración propia de la sentimentalidad desbordada de los personajes románticos.
Símil
33
como un ángel bajado de la esfera,
Idealización de la amada a la que casi diviniza.
38
como al soplar de repentino viento
Su relación se truncó inesperadamente.



[1]La apóstrofe es una figura literaria de diálogo que consiste en hablar en un discurso o narración de manera breve en segunda persona, dirigiéndose a un grupo o persona presente, fallecida o ausente, a objetos inanimados, o incluso a sí mismo. El empleo de este recurso es muy común en las plegarias u oraciones, en los soliloquios y en las invocaciones.
[2] Es una figura literaria que consiste en utilizar varias formas de la misma palabra cambiando sus morfemas flexivos.
[3] Se trata de una figura puramente formal, si bien realiza una función enfática. La anadiplosis consiste en una repetición de la última palabra de un verso o enunciado, en la primera palabra del verso o enunciado siguiente.
[4]La sinécdoque es un tropo en el cual: una parte de algo es usada para representar el todo.El todo es usado por una parte.La especie es usada por el género.El género es usado por la especie. El material de que algo está hecho es usado por la cosa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Trabajo muy bien hecho, aprecie mucho el fragmento seleccionado y el comentario tan detallado y profesional! Complimenti dall'Italia =)