lunes, 28 de septiembre de 2009

Tema 1. El siglo XVIII: contexto histórico-social.


2º Bachillerato
BLOQUE 2. El discurso literario.
Tema 1. El siglo XVIII: contexto histórico-social.
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1.‑ CONTEXTO HISTORICO.

‑Después de la Guerra de la Sucesión sube al poder FELIPE V; con él comenzó a reinar la casa de Borbón. Esta guerra, que duró 13 años, supuso el primer enfrentamiento civil en España desde la Edad Media. A la muerte de Carlos II, cede en testamento el trono a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV. El imperio austriaco e Inglaterra se oponen por el liderazgo que tendría Francia en la política europea. De esta forma, por intereses internacionales los españoles se ven abocados a una guerra. El Tratado de Utrecht supuso el fin de la guerra: se reconocía a Felipe V, pero España perdía sus dominios en Europa.
‑El cambio de dinastía produjo rápidamente una nueva orientación en la política exterior e interior, deteniéndose la decadencia que caracterizaba los últimos tiempos de los Austrias.
‑Los nuevos reyes estaban unidos a la casa reinante en Francia y a este país se ligó España en política exterior.

‑FELIPE V (1700/1746), a la muerte de su primera esposa, contrajo matrimonio con Isabel Farnesio, mujer ambiciosa, que ejercía sobre el rey una clara influencia, hasta el punto de cambiar completamente la orientación política exterior del país. Su afán fue asegurar a toda costa el porvenir de sus hijos Carlos y Felipe. Se emprendió una campaña de conquistas que dieron satisfacción a las ambiciones de la reina, consiguiendo los ducados de Parma, Plasencia y Toscana, en cuyos tronos sentó a sus hijos.
-El rey enfermó de hipocondría, abdicando en su hijo Luis, que murió pronto, volviendo otra vez al trono.
‑Con Francia firmó los primeros "Pactos de Familia", a consecuencia de los cuales España intervino en varias guerras europeas, (Guerra General de los Siete años) y Carlos se convirtió en el rey de las Dos Sicilias.
‑De todas formas fue una época de decadencia en política exterior: el imperio español en Europa se deshace y las colonias más alejadas comienzan a independizarse.
‑En política interior hay que destacar que se fomentó la marina y se acentuó el criterio unificador por el "Decreto de Nueva Planta" que reducía a la nada los fueros de Cataluña y Valencia.

‑FERNANDO VI (1746-1759) aprovechó la primera oportunidad para firmar la paz. En adelante, su única política fue el riguroso mantenimiento de neutralidad con Francia e Inglaterra, que intentaron hacerle intervenir en las guerras que sostenían ambas naciones.
Sus ministros Carvajal y Ensenada fueron excelentes gobernantes que no perdieron nunca el superior interés de España. Efectuaron grandes reformas en el interior, que llevaron la hacienda española a días de prosperidad. Ensenada mandó hacer el primer Catastro General, para controlar y aumentar los ingresos del Estado. Se construyeron nuevas vías de comunicación y se regularizaron las relaciones con la Santa Sede (Concordato de 1753)
‑CARLOS III (1759/1788), su hermano y sucesor, continuó la alianza con la política francesa. Firmó el "Tercer pacto de Familia", que a la vez que una alianza defensiva entre los Borbones reinantes en Europa, era una reacción a la expansión inglesa en el continente europeo y en América. Esta situación nos llevó a mantener dos guerras con Inglaterra.
‑Sus ministros Esquilache, Grimaldi, Aranda, Floridablanca y Campomanes fueron grandes reformadores. Influenciados por la Enciclopedia, contribuyeron a que este reinado se caracterizara por el espíritu reformista y por su tibieza religiosa. Hay una disminución del clero por la falta de vocaciones religiosas.
‑Su reinado, al igual que el de su sucesor, se caracteriza por el liberalismo económico; se deja en manos privadas el desarrollo, eso sí, con el apoyo del Estado: “Decreto de libertad de comercio y precios”, lo cual significó, el libre comercio con América y como consecuencia la construcción de nuevos puertos; la creación del primer banco, el banco de San Carlos.

‑CARLOS IV, su hijo, era un hombre de carácter pacífico y bondadoso, pero estaba claramente dominado por su mujer María Luisa de Parma.
Toda la política de este reinado que se alarga ya a pleno siglo XIX, estuvo determinada por los acontecimientos de Francia, donde había estallado la revolución y el sometimiento a la política napoleónica.

II.‑ LA ILUSTRACION. LA ILUSTRACION EN ESPAÑA.
‑La llustración es un movimiento muy complejo, pero en el aspecto o dirección que más nos interesa lo podemos resumir así: tiene como propósito la secularización de la cultura. Se rechaza la idea de un mundo preordenado de acuerdo con los designios divinos. Se pone en duda la autoridad de la revelación, la tradición, la teología y la escolástica como fuentes de conocimiento. Y se proclama, en cambio, como medios de alcanzar la verdad a la razón y los sentidos (base de la filosofía), la experiencia (base de la ciencia) y a la acumulación de noticias (base del saber enciclopédico). Frente a una cultura de fines transcendentes ‑como es la cristiana‑ para la cual la felicidad es inalcanzable en este mundo y consiste en la salvación eterna, se afirma una cultura de medios, basada en la idea del progreso indefinido que mediante la luces -inteligencia, ciencia, educación, buen orden económico y social‑ garantiza la felicidad del hombre en la tierra. Sólo es necesario para ello remover los obstáculos y falsificaciones (la superstición) que a ella se oponen.
Frente a una organización social basada en un concepto jerárquico ‑de clase- y en los deberes del hombre para con Dios, para con la sociedad, para consigo mismo, se declara la igualdad de todos los hombres y los derechos naturales inherentes a la persona humana.
‑En el camino hacia la revolución son necesarias dos etapas. La primera etapa para construir el mundo perfecto es necesario destruir las creencias y prejuicios existentes. La segunda paradójicamente, en vista de la meta liberal que se persigue, es el absolutismo con el refuerzo de la autoridad laica y secular en pugna con la eclesiástica. El Estado asume todos los poderes: centralismo administrativo, regalismo eclesiástico, y regulación de todo ‑educación, costumbres, economía, utilidad pública, arte, teatro, y diversiones. Es la esencia del Despotismo Ilustrado.
La Ilustración en España.
‑Estas ideas llegan a España con retraso y sin tanta fuerza de arrastre como en Francia. Van a encontrar aquí resistencia poderosas: arraigo de las creencias católicas y contrarreformistas; la inercia misma de un país cansado y decadente, cuya hora en la historia había pasado.
‑Hay una nota distintiva en nuestra ilustración: al lado de las influencias extranjeras actuaron fuerzas autóctonas, imprimiendo así una nota peculiar, de carácter moderado, "cristiano". En efecto, el respeto a la tradición y el "espíritu histórico", dieron al siglo XVIII español ponderación y sentido de medida, privándole del carácter extremoso y violento que se observa en Francia.
‑Nuestros reformistas se atrevieron muy levemente con las instituciones eclesiásticas; tanto es así que en la primera mitad es un benedictino la figura relevante, y en la segunda mitad del siglo serán los jesuitas los que ocuparán un papel de primordial importancia.
‑La Ilustración conservó la mayor parte del legado anterior y para Alborg "muchos de los males posteriores de nuestro país preceden de que no hayamos tenido un auténtico siglo XVIII y sólo un simulacro de él".
‑Sánchez Agesta resume muy bien el carácter del dieciocho español: lo primero que destaca es lo escaso de la minoría ilustrada y lo avanzado que tuvo que parecer su ideología a la masa inmóvil del país. Y segundo, que esa minoría se encuadra en lo que Hazard llama "cristianismo ilustrado".
Influencia de Francia.
Continuando con el problema de la extranjerización o europeización de nuestros ilustrados, hay que tener en cuenta que el intercambio de ideas y de influencias fue siempre un hecho universal y sólo las peculiares condiciones de nuestro país podían considerarlas peligrosas.
El influjo francés fue poderosísimo en la Edad Media, y más fuerte fue el italiano en el renacimiento. Por qué estos anteriores influjos siempre se consideraron como beneficiosos y por qué el influjo del cosmopolitismo del siglo XVIII se ha tachado de perjudicial, siempre es algo que hay que destacar, y sobre todo estudiar.
Esta pugna entre patriotismo y extranjerización dificulta, cuando no esteriliza por completo, buena parte de los posibles logros y la disputa se agrió, como era inevitable, porque el patriotismo cubría muchas veces intereses y abusos que se deseaba mantener.

III.‑ REALIZACIONES CONCRETAS DEL DESPOTISMO ILUSTRADO.
‑En general, y en forma mucho más específica que bajo la monarquía católica de los Austrias, se entroniza el Absolutismo Real y el Estado interviene en todo. A veces, como ocurre en la época del Despotismo Ilustrado bajo Carlos III, son los reformadores los que utilizan al Estado para poner en práctica sus doctrinas, pero es difícil trazar la línea donde empieza y donde termina la iniciativa individual.
‑La consigna dominante es la centralización que comienza, ya en la época de Felipe V, por liquidar, con el llamado "Decreto de Nueva planta", las libertades provinciales o los privilegios de que aún gozaban algunas regiones. Luego va a ir invadiendo todas las esferas.
Canal de Castilla en Frómista (Palencia)‑En las relaciones con la iglesia, tomará la forma de regalismo o afirmación defensa de los privilegios de la Corona en materia eclesiástica: se ataca la posesión de bienes en las llamadas manos muertas -acumulación de propiedades en las órdenes religiosas‑ y se plantea el problema de la desamortización: se expulsa a los jesuitas en 1767 y se quita poder a la Inquisición.
‑El culto al trabajo fue estimulado desde el propio gobierno; se promulgó un nuevo calendario laboral y se declaró a la mujer hábil para los trabajos fabriles.
‑Sin duda las instituciones más famosas fueron "Las sociedades económicas de amigos del País", que fomentaron la enseñanza primaria, la beneficencia, la divulgación de libros, introducción de nuevas técnicas...
‑En materia de cultura, el Estado impulsa la educación, crea nuevos institutos y escuelas. La educación de la mujer fue también motivo de preocupación y objeto de polémica.
‑Se regula y fomenta la economía ‑agricultura, industria y comercio‑ y se inicia, como en las colonias de Sierra Morena, bajo dirección de Pablo de Olavide, una política de colonización interior.
‑Se crea la Biblioteca Real (1711), antecedente de la Biblioteca Nacional y el Padre Sarmiento propone la creación de una red de bibliotecas públicas, y se fomenta la circulación del libro quitando tasas de impresión. Protege el desarrollo de las ciencias y por primera vez, en más de dos siglos, España cuenta con algunos científicos valiosos, sobre todo en el campo de la botánica y otras ciencias naturales.
‑El estado estimula también, por primera vez, la comunicación cultural con el extranjero, fomentando viajes de estudio, bien directamente o bien mediante la ayuda de institutos o sociedades particulares y organizando expediciones científicas al nuevo mundo.
-Otro órgano importante de difusión de la cultura será la prensa: periódicos y revistas de carácter vario.

IV.‑ CONTEXTO CULTURAL.
A.‑ La Lengua y la Real Academia.
A lo largo del siglo XVIII fueron importantes los cenáculos, círculos, academias, tertulias, etc. que constituían una de las características más importantes de su panorama cultural. Todas ellas surgen de una tendencia general calificable como de "cultura dirigida": una minoría se consideraba poseedora de una ilustración superior y trata de encauzar la corriente de opinión desde esa institución. La más importante de todas fue la Real Academia de la Lengua, fundada en 1713 por don Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena.
En su acta de constitución se dice que nace para "combatir" los errores en que se halla envuelto el idioma español, con la introducción de muchas voces bárbaras e impropias para el uso de la gente discreta.
En esta labor de orientación y defensa de la pureza de la lengua, tiene la Academia tres grandes realizaciones:
1º DICCIONARIO DE ALITORIDADES (6v.)
Todas las palabras van acompañadas de breves textos extraídos de obras literarias, científicas, que prueban la exactitud de la definición y casta. Se incluyen también las definiciones de las diversas ciencias, artes y oficios.
Gil Gaya pondera la "alta calidad del resultado", a pesar del diferente nivel de preparación de los académicos.
La Academia francesa se basó también en la autoridad de los mejores escritores, pero no imprimió los textos en los que se basaba; no admitió las voces provinciales, excluyó el vocabulario de las ciencias y las artes, y se desentendió por entero de la literatura medieval por lo que se inició la separación del "buen francés" del habla popular.
La Academia Española, aunque parezca que representa el lenguaje de los doctos, demostró la escasa consistencia que tiene entre nosotros toda diferencia entre lo popular y lo sabio, por eso se aceptó como autoridad toda la literatura medieval y el Siglo de Oro. Atentos a todo lo que fuera castizo, incluyeron los romances, la poesía popular y el refranero, considerándolos como autoridades que garantizaba 1a tradición oral. De igual manera incluyó la literatura picaresca y palabras de jerigonza o germanía.
2º ORTOGRAFIA:
La obra era imprescindible. Hasta entonces se habían originado, por así decirlo, dos periodos ortográficos:
a.) Fonético: desde la aparición del romance hasta las primeras confusiones fonéticas del siglo XVI. La ortografía arcaica es preferentemente fonética, apenas hay rasgos equívocos, como rr / r, g- / j-. En los escritores eruditos la irregularidad procede de la obsesión etimológica y de la tendencia latinizante de conservar letras sin valor fonético y grupos ya reducidos.
b.) Anárquico: llega hasta el siglo XVIII. Encuentra su punto álgido en el XVII, en el que los gramáticos preceptúan reglas para todos los gustos, y la gente culta no encuentra ya apoyo en la etimología, llegándose hasta un nivel de vacilación que alcanza a la misma imprenta.
La Academia, fiel a su espíritu neoclásico hizo al principio algunas concesiones a la etimología y la tiranía del latín: restaura la grafía y pronunciación de solemne, digno, efecto; escribe phisica, christiano..., pero luego abandona estos intentos de reacción cultista, de una manera progresiva.
A lo largo del siglo publicó tres ediciones. Entre la primera y la última se ordenaron importantes reformas, que acabaron paulatinamente con la anarquía, y prefiguraron la escritura moderna:
1- Supresión de la ‑ss‑.
2‑ Sustitución de ph y th por f‑ y t-
3‑ Empleo de x con su valor actual; antes representaba el sonido g- o j-
­4‑ Desaparición de ç, e imposición de la grafía za, ce, ci, zo, zu.
5‑ Empleo de y para el sonido consonántico de vaya y no como entonces vaia.
6‑ Imposición de las grafías cua, cui, con c , y no con q.
7- Sustitución de ch por c y qu, en palabras como Cristo y quimera.
3º GRAMATICA
Tardó cerca de 30 años en terminarla y sus resultados no fueron tan extraordinarios como los del diccionario. La oportunidad parecía conveniente. Afirma Lázaro Carreter que los planes de estudio no disponían el estudio del español a ningún nivel, reduciéndose la educación idiomática a saber, en el mejor de los casos, leer y escribir. Una disposición de Carlos III, en 1780, impuso la obligatoriedad de enseñar español en todas las escuelas del reino. Para ello se utilizó la gramática de la Academia de la lengua.
Al español le quedaba un último bastión por conquistar: la Universidad. La actitud oficial, que mantenía 4000 cátedras universitarias dedicadas al estudio del latín, se oponía, apoyada por diversas órdenes religiosas, a la entrada del romance en la Universidad. Por entonces se desarrolló un movimiento favorable al castellano, en el que participaron importantes escritores y científicos, con Feijoo a la cabeza, y seguidos de Martín Sarmiento, Forner... Mención aparte merece Jovellanos, quien consideraba que el camino para engrandecer a España era crear una ciencia y estudiarla en español. Sus ideas fueron tenidas en cuenta al acabar la Guerra de la Independencia y la Regencia formó una junta para proceder a la reforma de los estudios del país.
Galicismos.
Por último, dentro de este aspecto, nos queda por ver el problema de los galicismos, cuya introducción y cuyas críticas se hacían sin ninguna medida. Esta penetración estaba facilitada y favorecida, por una parte, por gentes frívolas, pero, por otra parte, había razones profundas para que entraran: la nueva cultura, ciencia, filosofía, poética, etc. se estaban forjado fuera y su vocabulario carecía generalmente de correspondencia en español.
Frente a esta importación de galicismos se formó el purismo con actitudes más o menos rigurosas, y consideraciones más o menos políticas. El Purismo en su manifestación más moderada rechaza el neologismo superfluo, y acepta a regañadientes el necesario. La lucha entre puristas e innovadores constituye uno de los episodios culturales más animados del siglo, expresión en definitiva, de un problema cultural de fondo.
La Academia militó en lss filas del purismo, pero a pesar de todas las resistencias, se insertaron bastantes galicismos en el léxico y fraseología del idioma: bayoneta, báscula, bufanda, chocar, llamar la atención, plegarse a las circunstancias, poner en ridículo, interesarse por alguien...

B.‑ La literatura.
El estudio del siglo VIII se ha visto persistentemente mediatizado por muchos tópicos, siendo el más importante el de su supuesta pobreza literaria. Situado entre dos siglos "gigantes" ha sufrido acaso las injustas comparaciones en los géneros en los que no triunfó: poesía, novela y drama. De aquí se ha llegado a una generalización tan injusta como errónea: decadencia y literaria que contrasta violentamente con la libertad y creación artística de los siglos inmediatamente anterior y posterior.
En esta apreciación peyorativa han pesado profundos criterios políticos y religiosos. No es extraño que los tópicos más arraigados sean los puestos en circulación por Menéndez y Pelayo, que lo juzgó desde un punto de vista tradicionalista, al menos en su "Historia de los heterodoxos españoles", aunque luego atenuara su visión en la "Historia de las ideas estéticas".
Su postura se mantiene con bastante persistencia, y aún Menéndez Pidal afirma que es un período de gran decadencia de la prosa y que el lenguaje que entonces se escribe tiene ordinariamente gran abundancia de defectos. Como consecuencia, el siglo XVIII, es un siglo de gran escasez de estudios críticos, que sólo hoy día parece que empiezan a resurgir claramente.
Efectivamente, desde hace tres décadas, la situación ha cambiado, y "ese desconocido" del que hablaba Américo Castro empieza a no serlo tanto. El interés ha surgido de esa misma comparación, pero considerada ahora como reversible: los literatos del siglo XVIII, quedan raquíticos al lado de los del Siglo de Oro, pero si nos atenemos a los géneros de contenido ideológico, el resultado es inverso: Alborg se preguntaba qué es lo que está más cerca de nosotros, si los dramas de honor, o el pensamiento de Jovellanos; las sátiras contra cornudos o la gigantesca tarea depuradora de Feijoo..."
‑El carácter general de la cultura palia en parte la ausencia de obras maestras, aunque en modo alguno la justifique. Al contrario, los valores lingüísticos y el hallazgo de una prosa apta para las nuevas exigencias resaltan poderosamente en medio de esta pobreza. En contra de la norma barroca (idioma como exhibición), se impone el empleo instrumental de la lengua. Si en el siglo XVII la virtud esencial fue el ingenio, en el XVIII la facultad únicamente valorable es la razón. En tales circunstancias se comprenderá la concepción meramente instrumental del idioma, frente al exhibicionismo de la centuria anterior.
‑De lo dicho anteriormente y dentro del carácter de la cultura, en la literatura va a predominar lo político y lo social; con bastante frecuencia, la acción del escritor va obedecer a inspiraciones estatales.
‑El último tercio del siglo estuvo dominado por el neoclasicismo. Los neoclásicos perfilan el lenguaje literario. El idioma será fiel reflejo del pensamiento, no de la fantasía ni de la emoción. Los ornamentos sobran en la prosa y sólo se aceptan si son pálidos y previsibles en la poesía. Quedan proscritos los excesos: arcaísmos y vulgarismos. El único modelo de lengua será la lengua medioculta de las personas ilustradas. Así la lengua poética del XVIII resulta desustanciada y poco apta para la creación literaria propiamente dicha, pero en cambio su permeabilidad para las voces nuevas necesarias, su culto a la medida y la discreción, configuró lo que ya, con pleno derecho, podríamos llamar español moderno.
‑Por tanto, debemos tener en cuenta dos postulados para la comprensión y estudio de la literatura española del siglo XVIII:
1º Que en sus líneas fundamentales será eco o reflejo de lo que en plano más vasto ocurre en Europa.
2º Que el concepto mismo de literatura se amplía considerablemente en este tiempo, hasta incluir, con carácter enciclopédico, casi todas las ramas del saber humano.