lunes, 21 de diciembre de 2009

Tema 5. LA ORACION SIMPLE.

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1. El enunciado.
El enunciado es una unidad mínima de comunicación perteneciente al plano del dis¬curso, aunque lo habitual es que una comunicación requiera varios enunciados integrados en un texto, que es la unidad comunicativa máxima.
Desde un punto de vista sintáctico, el enunciado no tiene por qué presentar las caracte¬rísticas formales de la oración (un sujeto concordado con un predicado; el verbo en forma personal; un orden de palabras determinado).

1.1. Clasificación de los enunciados.
Como se ha indicado, los enunciados pueden presentar una estructura oracional o una estructura no oracional.
• Son enunciados no oracionales palabras o secuencias de palabras que, con unidad de entonación y sentido pleno dentro del contexto concreto en que se emiten, no se orga¬nizan en torno a un verbo. Sustantivos, adverbios, adjeti-vos, grupos nominales, inter¬jecciones... pueden constituir enunciados: ¡Magnífico! ¡Estupendo trabajo! Siempre. La invita-ción al mal.
• Son enunciados oracionales las secuencias de palabras (o una sola palabra, si es un verbo en forma personal) que sí presentan estructura de oración, tanto si es una ora¬ción simple como si es una oración compuesta: Juan vendrá ma-ñana al cine. Cuando venga Juan, iremos al cine.
1.2. Modalidad de los enunciados.
Atendiendo a la actitud del hablante, los enunciados se clasifican del siguiente modo:
-Enunciativos. Son aquellos que pretenden informar objetivamente al oyente acerca de algo pasado, presente o futuro. El modo empleado es el indicativo; pueden ser afirmativos y negativos: En el cielo brillan las estrellas. No interpretó bien sus palabras.
-Interrogativos. Se emiten cuando el hablante busca una respuesta por parte del oyente: ¿Vendrás a París? ¿Qué equipaje llevarás?
Se pueden distinguir dos tipos:
Totales. Se pregunta por lo formulado en el enunciado. La respuesta esperada es sí, no, quizá... u otras secuencias más complejas. El orden de los elementos es libre, pero lo habitual es anteponer el que se quiere realzar: ¿Estuvieron tus hermanos en el concierto?
Parciales. Se pregunta sólo por el elemento del enunciado expresado por un pronombre, adjetivo o adverbio interrogativo: ¿Quién vendrá mañana? ¿Dónde vives ahora?
-Imperativos (o exhortativos). Expresan mandato, prohibición, ruego, consejo, súplica. El hablante pretende influir en el comportamiento del destinatario. Cuando el mandato es de carácter afirmativo, el imperativo es el modo empleado: Ven. Escuchad al abuelo.
Si la orden es negativa, se utiliza el subjuntivo: No vengas. No escuchéis al abuelo
Con frecuencia, esta clase de modalidad se expresa con otro tipo de estructuras; entre otras:
La preposición a seguida de infinitivo (en enunciado afirmativo): ¡A callar!
El gerundio: ¡Andando!
Un sustantivo: ¡Silencio!
Un adverbio: ¡Adelante!
El subjuntivo precedido de que: Que os marchéis.
El indicativo con entonación exclamativa: ¡Tú te quedas en casa!
-Desiderativos. Expresan un deseo del hablante. Se acompañan de entonación exclamativa y van introducidos por adverbios (ojalá, así) o por la conjunción que: ¡Ojalá vengas! ¡Así te parta un rayo!
-Dubitativos. Con ellos se manifiesta la duda o la posibilidad por parte del hablante. Suelen ir encabezadas por ad-verbios o locuciones adverbiales (acaso, quizá, tal vez ); el sub¬juntivo es el modo propio, pero en algunos casos se em-plea el indicativo: Quizá (tal vez, acaso…) vaya a ver la película. A lo mejor me compro un sombrero.
E-xclamativos. En general, a través de ellos se pone de relieve la afectividad del hablante. Las formas que pueden presentar estos enunciados son variadísimas, desde la interjección:
*propia (¡ah, ¡bah!, ¡ea!, ¡olé!...)
*impropia (¡bueno! ¡santo cielo!, ¡madre mía!)
hasta oraciones más o menos complejas, a veces realzadas con pronombres, adjetivos o adver¬bios exclamativos (no debemos olvidar que, con frecuencia, esta modali¬dad se superpone a otras): ¡Esta casa es grandísima! ¡Qué sabrás tú! ¡Qué bueno eres! ¡Cuánto lo siento!
En todos los casos, el contexto lingüístico o la situación en que se emiten (unido, en el discurso oral, a elementos ges-tuales) matizan el valor expresivo de este tipo de enunciados, así como el significado pragmático que pueden presen-tar.

2. LA ORACIÓN.
Dentro de la situación comunicativa en que se emiten, son enunciados estas construcciones:
a) A buen Juez, mejor testigo. Pedro.
Y también estas otras:
b) Mi hermano vendió su coche. Juan dijo que vendría enseguida.
Pero solamente las últimas (b) son oraciones. Podemos comprobar con facilidad que tie¬nen en común, frente al pri-mer grupo (a), el estar constituidas por un sujeto y un predica¬do (o más de uno).
La oración es, por tanto, una unidad gramatical, sintáctica, caracterizada por presentar dos componentes básicos: un sujeto y un predicado. Posee, además, una entonación pro¬pia es, pues, también una unidad fónica y transmite un significado completo (es una unidad semántica).
Ahora bien; si nos fijamos en el grupo de las oraciones (b), comprobaremos que la segun¬da presenta más de un predi-cado (el verbo en forma personal es el elemento básico para que haya una oración). Por tal motivo podríamos supo-ner que hay más de una oración. Esta supo¬sición, válida desde el punto de vista formal, no lo es desde el de la auto-nomía sintáctica.

3. PROPOSICIÓN Y ORACIÓN.
Para resolver esta inexactitud, denominamos proposición a toda construcción consti¬tuida por una o varias palabras que muestra estructura oracional (es decir, con sujeto y pre¬dicado propios), pero que aparece integrada en una unidad superior: la oración.

Aunque tus amigos vengan, no iremos al cine.
PROPOSICIÓN 1 PROPOSICIÓN 2
ORACIÓN

4. ORACIÓN SIMPLE Y ORACIÓN COMPUESTA.
Así mismo, distinguimos entre estos dos tipos de oración:
• Oración simple. Aquella construcción que consta de un solo sujeto y un solo predicado: Juan escuchó las noticias por la radio. Los aviones son un medio de comunicación rápido.
• Oración compuesta. La que consta, al menos, de más de un predicado: Nadie sabe que ha llegado tu jefe. Se abrió la puerta y entró mí viejo amigo.

5. ESTRUCTURA DE LA ORACIÓN.
Desde un punto de vista estructural, la oración se caracteriza por estar formada por dos constituyentes inmediatos: un sintagma nominal (S.N.) en función de sujeto y un sintagma ver¬bal (S.V.) en función de predicado.
Sujeto y predicado son las dos funciones básicas de la oración. Ambas están en un mismo nivel jerárquico: son inter-dependientes. Sintagma nominal y sintagma verbal son dos unidades gramaticales. Pueden constar de un solo elemen-to, el núcleo (un sustantivo u otro ele¬mento que actúe como tal y un verbo, respectivamente), o de varios, ordenados en torno al núcleo:

Los chicos comieron los bocadillos
Det. N.núcleo) V (núcleo) SN. CD.
S.N. Suj. S.V. Predicado verbal.
ORACIÓN




5.1. EL SINTAGMA NOMINAL
Nombrar y calificar son dos conductas verbales, humanas, cotidianas y fundamentales: ¿podemos imaginar o describir una realidad sin nombres y sin adjetivos?
Los sintagmas son secuencias de monemas que presentan una determinada estructura interna y que realizan una fun-ción dentro de la estructura oracional.
El sintagma nominal se caracteriza porque la función nuclear la desempeña un sustantivo. También pueden formar parte de la estructura del SN otros dos tipos de elementos funcionales: los determinantes y los modificadores o adyacentes. Así pues, la estructura del SN queda representada en el esquema siguiente: SN: [Determinantes] + Núcleo + [Adyacentes].


5.1.1. EL NÚCLEO DEL SINTAGMA NOMINAL
5.1.1. El nombre o sustantivo.
La función del núcleo del SN la desempeña generalmente una palabra que pertenece a la categoría gramatical de los sustantivos. Estas palabras poseen rasgos morfológicos, sintácticos y semánticos particulares que las diferencian de las otras clases de palabras.
Morfológicamente, el sustantivo está formado por un lexema, que contiene el significado léxico, y por morfemas de género y de número. Además se combina con el artículo y demás determinantes y admite morfemas derivativos (sufijos y prefijos).
Sintácticamente, funciona como núcleo del sintagma nominal; por lo tanto, puede desempeñar en la oración las mismas funciones que el SN, de las que hablaremos más adelante. Debemos tener en cuenta que sólo el núcleo puede realizar la función de todo el sintagma; ninguno de los demás elementos puede aparecer aislado o independiente del núcleo nominal al que está subordinado.

5.1.2. Otras palabras que pueden funcionar como núcleo de un SN.
* LOS PRONOMBRES:
+ Funcionan como elementos nucleares de un SN y por tanto pueden realizar todas las funciones propias de este sintagma.
+ El significado de los pronombres es ocasional, pues varía según el contexto en que se usan. Mientras que las demás clases de palabras poseen unos rasgos semánticos relativamente estables, los pronombres evocan distintos referentes según el contexto verbal o extraverbal en que aparezcan; de ahí que les corresponda un importante papel en la construcción sintáctica y en la coherencia semántica de los textos.

* PALABRAS SUSTANTIVADAS. ORACIONES SUBORDINADAS.
Una palabra que no es sustantivo (un adjetivo, un adverbio, un verbo en infinitivo y una oración completa) aparece desempeñando las mismas funciones sintácticas que un SN. Estos casos se explican teniendo en cuenta la función sustantivadora que le corresponde a los determinantes, y que consiste en transponer elementos de otras categorías gramaticales a la función que el nombre realiza en la oración.

5.1.3. Los determinantes.
La función de determinante la realizan diferentes clases de palabras: los artículos determinados e indeterminados y ciertas clases de adjetivos determinativos como son los demostrativos, posesivos, indefinidos y numerales. Estas palabras no tienen valor léxico, sino gramatical. Se consideran morfemas.
Los determinantes sirven para otorgar una referencia precisa al sustantivo en una situación espacio temporal determinada, pues lo actualizan, lo concretan o lo cuantifican: La casa, esta casa, cinco casas, vuestra casa, cierta casa.

5.1.4. LOS ADYACENTES O MODIFICADORES.
La función de los modificadores consiste en restringir la extensión significativa del núcleo nominal mediante la adición de rasgos léxicos. A medida que aparecen modificaciones, el significado general del sustantivo se va restringiendo, precisando: la mañana-lluviosa-de abril.
Esta función puede ser realizada por diferentes tipos de unidades sintácticas, esto es, por distintos tipos de sintagmas: el sintagma preposicional, el sintagma adjetivo y el sintagma nominal.

5.1.4.1. El sintagma preposicional.
Presenta una estructura interna diferente a todos los demás sintagmas, pues está formado por dos elementos funcio-nales que dependen uno del otro. No hay, por tanto, un núcleo, sino dos elementos interdependientes:

La preparación para los juegos olímpicos
Det. Núcleo nominal Prep. det. Núcleo nominal Sintagma adjetivo ( C.N.)
Enlace Término
Sintagma preposicional (Complemento del núcleo nominal)

La función de enlace la realizan las preposiciones; como término puede aparecer un SN o una oración competa. He perdido los apuntes con los que estudié.

5.1.4.2. El sintagma adjetival.
Presenta una estructura interna cuyo elemento nuclear es un adjetivo. Puede admitir modificaciones (sintagmas pre-posicionales y adverbiales).
Sintácticamente el adjetivo funciona como modificador del núcleo nominal, pero también desempeña otras funciones cuando depende de un núcleo verbal: complemento predicativo y atributo.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que una oración subordinada adjetiva equivale funcionalmente a un adjetivo y, por tanto, modifica al núcleo nominal.

5.1.4.3. El sintagma nominal: la aposición.
El núcleo nominal puede ser también modificado por otro sintagma nominal que entra en relación con él sin necesi-dad de elementos de enlace, como ocurre en el caso del sintagma preposicional.
A este tipo de modificador se le denomina tradicionalmente aposición, y su función es equivalente a la del adjetivo.
Hay dos tipos de aposición:
Aposición especificativa: forma una unidad total con el núcleo nominal y con frecuencia da lugar a la creación de palabras compuestas: hombre araña.
Aposición explicativa: va siempre entre comas y se utiliza bien para aclarar el significado del núcleo nominal o bien con un valor retórico, para poner de relieve algún aspecto del núcleo: Don Pedro, el perito, los miraba…

FUNCIONES DEL SINTAGMA NOMINAL.
Es muy importante distinguir entre los conceptos de forma y función de los sintagmas. La forma se refiere a las clases de palabras que constituyen el sintagma y a los tipos de relaciones que se establecen entre ellas; es decir, la forma equivale a la estructura interna. En el SN responde al esquema: DET. + NUCLEO + MODIFICADORES.
Pero los sintagmas entran a formar parte de las oraciones y desempeñan distintas funciones sintácticas en relación con los demás elementos de la estructura oracional.
La función más importante es la de sujeto; pero además cuando el SN va subordinado a un núcleo verbal, puede realizar las funciones de: COMPLEMENTO DIRECTO, COMPLEMENTO INDIRECTO, COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL, ATRIBUTO, COMPLEMENTO PREDICATIVO, COMPLEMENTO AGENTE Y SUPLEMENTO.
El SN puede desempeñar también una función vocativa cuando se utiliza para llamar: Ana, ven aquí.

EL SUJETO.
Tradicionalmente se dice que el sujeto es «la persona o cosa que realiza la acción del verbo». Esta definición es, sin duda, discutible, por cuanto la noción que implica de agen¬te o actor, indudable en construcciones como Juan trabaja en sus deberes o María escri¬be una carta, no se cumple en otras como Juan es muy atento o María permanece en su casa. Por ello, será mejor delimitar esta función sintáctica a partir de supuestos gramatica¬les. Desde este punto de vista, dos son las notas que, en principio, pueden destacarse del sujeto:
1 La concordancia que mantiene con el verbo (núcleo del predicado) en número y per¬sona.
2. La ausencia de preposición.
Categorías que pueden desempeñar la función de núcleo del sujeto.
Un sustantivo: Pedro llamó por teléfono.
Un sintagma nominal: Los estudiantes más aplicados pasarán la prueba con facilidad (el sustantivo estudiantes es el núcleo en torno al cual se ordenan los demás elementos).
Un pronombre: Él intervino en el asunto; Éste no vendrá solo; ¿Quién podrá adivinar este acertijo? (De los pronombres per-sonales, sólo los tónicos yo, tú, él, ella, ellos, nosotros, vosotros y el neutro ello pueden ejercer esta función.)
Un infinitivo: Reír me gusta más que llorar.
Cualquier elemento sustantivado (adjetivo, adverbio, conjunción, frase hecha): Los buenos siempre obtienen su galar-dón; El sí se oyó con toda claridad; Sus porqués no me interesan; Un no sé qué le impedía actuar.
Una proposición: Que ayudes a los demás puede ser gratificante.

Omisión del sujeto.
Dentro del grupo de las oraciones activas existen aquellas que tienen un verbo predicativo en voz activa y no admiten un nombre o un sintagma nominal que realice la función de sujeto. Las oraciones impersonales no llevan sujeto léxico pero sí, en cambio, un sujeto gramatical, constituido por la persona y el número de la forma verbal. Por eso, las impersonales son verdaderas oraciones.
Se considera oraciones impersonales a aquellas que cumplen al menos uno de los siguientes requisitos:
-Presentan un solo constituyente (el sintagma verbal) y, por tanto, carecen de sujeto sintáctico: Nevará en la sierra.
-No se expresa el agente o actor de la acción del verbo, aunque pueda aparecer un sujeto sintáctico con otros valores semánticos: Se repartirán regalos a la salida – Llaman a la puerta.
En el primer caso, se trata de impersonalidad sintáctica: no hay sujeto y no puede hablarse de elipsis del mismo. En el segundo caso, se trata de impersonalidad semántica: no aparece el agente o éste queda indeterminado.
- Impersonalidad sintáctica
Estructuras predicativas impersonales
-Los verbos que designan fenómenos meteorológicos y de la naturaleza (anochecer, atardecer, llover, nevar, helar, granizar, tronar, escampar), siempre van en tercera persona del singular. Por esto, reciben el nombre de impersonales: Relampagueaba - Llueve intensamente.
-Estructuras impersonales con los verbos haber y hacer. A ambos verbos, siempre en tercera persona del singular, los acompaña un sintagma nominal que no es sujeto, sino objeto directo. Entre estas impersonales se incluyen las construcciones de haber que + infinitivo, que es una perífrasis de obligación: Habrá que recoger la mesa - Hay que memorizar el número secreto.
-Estructuras copulativas impersonales. También tienen carácter impersonal muchas estructuras copulativas (con los verbos ser y parecer), como las de las oraciones: Es mediodía - Parece de día.
En estas oraciones, los sintagmas que acompañan al verbo actúan como atributos, a pesar de que carecen de sujeto con el que concordar.
El verbo parecer, además de ir en oraciones copulativas concertadas, como Las nubes parecían caballos galopando, se presenta en estructuras sin sujeto, con el verbo siempre en tercera persona del singular y con atributo del tipo Parece que los niños se han dormido.
-Impersonalidad semántica
La omisión del agente, rasgo caracterizador de la impersonalidad semántica, puede deberse a causas diversas:
A su desconocimiento por parte del emisor: La puerta ha sido forzada.
A la omisión voluntaria: Me han invitado a cenar.
A su indeterminación, lo que permite presentar un agente de naturaleza genérica o imprecisa: Se trasnocha mucho en España.
Estructuras de la omisión del agente:
-Segundas de pasiva Construcciones de pasiva (sujeto paciente + ser + participio) en las que se omite el complemento agente. La comida será servida a las tres. Los presupuestos fueron estudiados ayer.
-Pasiva refleja La forma se no es un pronombre, sino el índice de pasiva. Aparece un SN u oración que funciona como sujeto sintáctico (paciente). Se omite el agente de la acción verbal. Se solicitarán ayudas al Gobierno. Se asegura que no habrá encierros este año.
-Tercera persona del plural. La propia tercera persona del plural es una marca de indeterminación del agente. Me han robado la cartera. Te han enviado flores.
Ausencia opcional del agente
En cualquiera de los casos de omisión del agente, la ausencia de agente expreso es opcional para el emisor, pues incluso cuando se desconoce su identidad puede aparecer bajo formas diversas, como La puerta ha sido forzada por alguien.
Impersonales con se
Las impersonales reflejas con se pueden ser oraciones con un verbo intransitivo (Se come mal en este mesón), con un verbo copulativo (Se está a gusto aquí) o con un verbo con objeto directo de persona (Se avisará a los interesados próximamente).
Presentan las siguientes características sintácticas:
-El verbo aparece en tercera persona del singular.
-No presentan sujeto sintáctico.
-Se omite o queda indeterminado el agente de la acción.
-Se construyen con la forma se, que no actúa como pronombre, sino como índice de impersonalidad.
Frente a éstas, las pasivas reflejas sí tienen un sintagma nominal sujeto que concuerda con el verbo.

El sujeto implícito
La impersonalidad sintáctica no debe confundirse con el sujeto implícito, que puede recuperarse gracias a la información aportada por el contexto y la desinencia verbal: No voy, (sujeto = yo). Se acercaron a los cachorros; estaban dormidos (sujeto de estaban dormidos = los cachorros).

El sujeto cero
Se consideran oraciones sin sujeto (sujeto cero) aquellas en las que no es posible recuperar el pronombre, el nombre o la oración que realiza dicha función: Está diluviando. Había pocos espectadores.
En estas oraciones el verbo es formalmente invariable en cuanto al número y la persona.
Formas de indeterminación del agente
Existen construcciones que permiten encubrir el yo del emisor –cuando éste es el sujeto agente– y sustituirlo por algunas de las formas siguientes:
• La segunda persona del singular, que incluye tanto al emisor como al receptor del enunciado: Sólo conoces el valor del dinero cuando has sido pobre.
• La forma indefinida uno, -a, propia del lenguaje coloquial: Cuando una pone mayor empeño, peor salen las cosas.
Indeterminación estilística
El plural de modestia, en el que la forma nosotros encubre el yo: Demostraremos nuestras ideas en el libro.
La primera persona del plural, con la que el emisor se incluye como agente colectivo por solidaridad o afectividad: Venceremos en la liga de fútbol.
La segunda persona del plural, con la que el emisor se dirige a alguien como perteneciente a una colectividad de la que se excluye: Coméis bien.

5.2. EL PREDICADO. EL SINTAGMA VERBAL.
Es, junto al sujeto, el otro componente básico de la oración. Desde un punto de vista sin¬táctico, se caracteriza por es-tar constituido por un verbo, cuya función es la de ser núcleo del predicado, frecuentemente acompañado de otros elementos los complementos. Verbo y complementos constituyen el sintagma verbal: Mis amigos cantaron. Mis amigos cantaron canciones el día de mi cumpleaños.
Todo enunciado con estructura oracio¬nal contiene, además de un sintagma nominal en función de sujeto, un sin-tagma verbal en función de predicado, cuyo núcleo es un verbo. El sintagma verbal puede estar constituido sólo por el núcleo (un verbo) o por el núcleo y complementos: Los alumnos dormitan. El tren llegó a la estación con bastante re-traso.
El núcleo puede presentar diversas formas:
• Una forma verbal simple o compuesta: María vendrá mañana. Mi amigo Andrés ha venido desde Bruselas.
• Una forma verbal perifrástica: María puede venir enseguida. El gato está mirando la pelea de los perros.
• En casos como jactarse, acordarse, levantarse, atreverse, etc., las formas pronominales (me te, se ... ) que acompañan obli-gatoriamente al verbo son parte también del núcleo verbal: Mis vecinos se levantan a las siete. Tú te jactas de tus conquis-tas.
• Así mismo, frases verbales del tipo echar de menos, darse cuenta de, hacer falta... actúan como núcleo del predicado, al presentar el conjunto un significado global que difiere del que tiene el verbo solo: Pronto se dieron cuenta de la situación. Nadie los echó de menos.

5.2.1. Clases de predicado.
De acuerdo con la naturaleza del verbo, se distinguen dos clases de predicado (y por ello, dos tipos de oración): pre-dicado nominal (Los gatos son animales cautelosos) y predicado verbal (Los gatos andan por los tejados).
5.2.1.1. Oraciones de predicado nominal (también llamadas atributivas).
Contienen un verbo copulativo (o cópula), que continúa siendo su núcleo sintáctico, pues, aunque ha perdido su significado léxico, aporta los significados gramaticales de tiempo, modo, aspecto, número y persona, además de actuar de enlace. Presenta también un sintagma adjetivo o un sintagma nominal (o preposicional) que funciona como atributo. Éste es, en realidad, el verdadero núcleo semántico del predicado:


Los alumnos estarán tranquilos. Los gatos son de Angora
Cóp. SAdj. Atr. Cóp. SPrep. Atrib.
SN. Suj. S.V. Pred. SN. Suj. S.V. Pred.
Oración Oración

Desde un punto de vista funcional, el atributo complementa tanto al verbo como al sujeto del enunciado, relación que se manifiesta en la concordancia: Yo, María, soy una buena trabajadora. Mis amigos parecen muy estudiosos.
5.2.1.1.1. Verbos copulativos y semicopulativos.
Los dos verbos copulativos por excelencia son ser y estar. A ellos se les equipara parecer, por cuanto admite, como los otros, la conmutación por el pronombre átono neutro de tercera persona lo: Juan es / está / parece espabilado (lo es / lo está / lo parece). La mesa es / parece de madera (lo es / lo parece). Pero ser y estar no siempre actúan como verbos copulati-vos. En determinados enunciados funcionan como verbos predicativos, con contenido léxico: Esto fue en una tarde de verano. Los libros son de mi hermano. Érase una vez. Estuvo toda la tarde con sus amigos.
Algunos verbos predicativos, como andar, hallar(se), encontrar(se), permanecer, seguir, quedarse, ponerse, hacerse, resultar, etc., también pueden actuar como copulativos, aunque se produce un cambio en la significación: Mi hijo anduvo a los diez meses. Mi hijo anduvo intranquilo toda la noche.
La muchachita se puso el abrigo. La muchachita se puso roja de vergüenza.
Estos verbos, llamados semicopulativos (o semiatributivos), se diferencian de ser, estar y parecer porque el atributo no admite la conmutación por lo: *Mi hijo lo anduvo. Pero con los unos y con los otros su presencia es imprescindible, y lo es hasta el punto de que, si se elimina, la oración es agramatical o el verbo recupera su significado como predica-tivo: Las manzanas parecen maduras. / Las manzanas parecen.
Los compradores se quedaron sorprendidos. / Los compradores se quedaron.

5.2.1.1.2. Categorías que funcionan como atributo.
Como núcleo del grupo que desempeña la función de atributo se presenta un adjetivo o un sustantivo (con preposi-ción o sin ella): Nadie estaba preparado. Mi amigo es el médico del pueblo. Este chico parece listo de verdad. El reloj es de oro maci-zo.
También pueden desempeñar esa función otras clases de palabras: un pronombre (Yo no soy aquél), un infinitivo (Querer es poder), un adverbio (Esto parece así), una proposición (Parece que no le importa, Juan está que muerde).
5.2.1.2. Oraciones de predicado verbal. Estructura del predicado verbal.
El predicado verbal está constituido necesariamente por un verbo que actúa de núcleo, tanto sintáctico como se-mántico, ya que soporta los significados gramaticales y conserva pleno el significado léxico: Los obreros trabajaron; El invierno se acaba.
Puede llevar complementos: Alquilaron su casa a unos amigos por un precio razonable; Se burlaban de Pedro cruelmente.
Ahora bien, no todos los complementos que pueden formar parte del predicado verbal mantienen un mismo grado de cohesión con el núcleo: unos vienen regidos por la naturale¬za semántica del verbo: Encendió la luz; Se jacta de su fuer-za. Otros no, por lo que su empleo es más libre, y su ausencia no afecta a la gramaticalidad de la oración ni produce ningún cam¬bio de sentido en el verbo (sólo se pierde información): Vinieron ya cansados del partido; Paseaban por el par-que.

El complemento directo.
El complemento directo se define, desde un punto de vista semántico, como aquel que concreta el significado del verbo: Pedro da voces; Antonio ha hecho novillos; Ofrecía tra¬bajo. También se ha definido como la persona o cosa sobre la que recae la acción del verbo: Juan trae a sus hijos al colegio; Arreglaron el coche; Escribe una carta.
Desde un punto de vista formal, el complemento directo se construye sin preposición cuando es de cosa: Miraban los escaparates; Defendían sus intereses. Intercambian opinio¬nes. Pero con la preposición a, si se refiere a personas o a animales u objetos singularizados: Miraba a María, Busca a su gato.
Los pronombres personales tónicos siempre llevan preposición. Los átonos, nunca: Sólo me encontró a mí. A ella siempre la defiende. No nos mira.
El complemento directo admite la conmutación por un pronombre átono de tercera per¬sona (lo, los, la, las), según el género y el número del elemento sustituido: Miro los grabados - los miro. Llama a sus hermanas ----- las llama.
Ama la música -- la ama. Busca a su(s) amigo(s) -------lo(s) busca.
Esta conmutación es, sin duda, un buen procedimiento para delimitar la función de com¬plemento directo. Pero no lo es siempre, porque, cuando se da el fenómeno llamado leísmo, se emplean los pronombres reservados para el complemento indirecto le, les en lugar de los de complemento directo, tanto para la referencia a persona masculina, lo más frecuente, como para animal o para cosa también de género masculino: Admiraban a los actores -- les admiraban. Encontré el libro --- le encontré.
El complemento pasa a sujeto gramatical en la transformación a pasiva, transformación que constituye también un buen medio para delimitar la función de complemento directo, en aquellos casos en que es posible: Los periodistas divulgaron las noticias. las noticias fueron divulgadas por los periodistas. El director entregaba los premios. - Los premios eran entregados por el director.
Pero no siempre lo es. No ocurre, por ejemplo, con los verbos tener, haber y hacer: Juan tiene sus aficiones. (*Sus aficiones son tenidas por Juan.)
La función de complemento directo está asignada a un grupo nominal (o preposicional, en algunos casos que hemos visto). Pero también la puede ejercer cualquier palabra o cons¬trucción que ocupe el hueco funcional del sustantivo: Quiere estudiar Medicina. Le dijimos que podía quedarse en su casa. Ignora dónde esconde los ahorros Juan. Dieron un no rotundo.

El complemento indirecto.
Desde un punto de vista semántico, se ha definido el complemento indirecto como la persona, animal o cosa que re-cibe el daño o provecho de la acción, y, también como el que recibe indirectamente la acción del verbo. Esta defini-ción queda circunscrita a las construc¬ciones que presentan también complemento directo: Escribo un informe a mi jefe. Dio un fuerte golpe a su contrincante. Le regaló un jarrón. Entregaron las calificaciones a todos los alumnos.
Sin embargo, el complemento indirecto puede aparecer también en construcciones intran¬sitivas: A María le vale el som-brero. A José le duelen las muelas. Le gustan mucho los bocadillos. Te está agradecido.
Desde el punto de vista formal, desempeñan la función de complemento indirecto el sintagma preposicional, siempre con a, cuyo núcleo también puede ser un pronombre salvo en el caso de los pronombres per¬sonales átonos o una proposición subordinada (en función sustantiva): Compró un regalo a su novio. No doy crédito a tus palabras. A ti te enviaron una copia. Regalaron libros a los que habían colaborado. Me regalaron una caña. Les dije todo lo que sabía.
Admite la conmutación por el átono pronominal le les (se si el complemento directo es también un pronombre átono de 3ª persona): Escribió cartas a sus amigas ---- Les escribió cartas ( se las escribió).
Pero algunos hablantes emplean los pronombres de acusativo la, las (laísmo) o lo, los (loís¬mo) para cubrir la función de complemento indirecto, por lo que la sustitución pronominal no es concluyente para delimitar este complemento: Comunicó las noticias a sus hermanas. *Las comunicó las noticias. Levantaron un monumento al tigre. *Lo levantaron un monumento.
El complemento indirecto permite, aunque no siempre con carácter obligatorio, la redu¬plicación por medio de un pronombre personal átono de 3ª persona. No es obligatoria si el C.I. no pronominal sigue al verbo: Conseguí una entra-da a Pedro (Le conseguí una entrada a Pedro. Sí lo es, sin embargo, si se antepone: A Pedro le conseguí una buena entrada (esto último también ocurre con el objeto directo).
El suplemento.
Este complemento viene exi¬gido por el verbo; su presencia es obligada, salvo con algunos verbos que pueden pres-cindir de él si se deduce del contexto: Carecía de información suficiente. *Carecía. Aunque insistía e insistía en el mismo asunto, por fin dejó de insistir.
Formalmente, se caracteriza porque siempre lleva preposición: Habla de política; Su charla versó sobre literatura; Confiamos en nuestros amigos. Admite la conmutación por una forma pronominal de tercera persona tónica (nunca por la átona): Hablo de ello; Versó sobre ello; Confiamos en ellos.
Hay verbos que admiten tanto la construcción con complemento directo como la de suplemento: Piensa que podrá hacerlo / Piensa en que podrá hacerlo; Creemos lo que dices / Creemos en lo que dices.
El suplemento es compatible con otros complementos: con el circunstancial (En este momento carezco de información); con el indirecto (Le hablé sobre derechos humanos).
Pueden realizar la función de núcleo del sintagma preposicional suplemento un sustantivo (solo o con complemen-tos), un pronombre en el caso de los personales, sólo los tónicos , una construcción de infinitivo o una proposición subordinada sustantiva: Pedro y Juan cuentan con nuestra ayuda. Esto redunda en su beneficio.
Los asistentes prorrumpieron en sonoras carcajadas. Basta con decir no.
El complemento circunstancial.
Desde un punto de vista semántico, se suele definir este complemento como aquél que expresa el lugar, el modo, el tiempo, el medio, la finalidad, el instrumento, la causa, etc., de la acción del verbo:
Veo la llanura desde mi ventana. Viajaban en barco a América.
Se afeita con navaja. Cumpliré mi palabra de muy buena gana.
Se arruinó por su mala cabeza. Redacto este informe para mi jefe.
Van de viaje con sus amigos. Viaja siempre con sus hijos.
Los complementos circunstanciales, que no son estrictamente necesarios, gozan de un amplio margen de colocación. Puede haber, como acabamos de ver, varios en una misma ora¬ción.
Desde un punto de vista formal, suelen ir marcados con preposición: Vendrá durante la noche; Estudia con música; Salió de su casa por la noche. Pero algunos pueden ir sin ella: Estudia todos los días; El próximo mes embarcará. No admite conmuta-ción por un pro¬nombre átono ni tónico.
Realizan también esta función los adverbios, las locuciones adverbiales, las proposiciones, los gerundios y los participios (en construcción absoluta):
Dirá francamente su opinión.
Actúa a ciegas.
Al salir de casa, os vimos.
Tropezó con una piedra paseando por el parque.
Estando yo en la tienda, entraron dos clientes.
Oído el disco, se marchó.

El complemento agente.
Se caracteriza por llevar la preposición por, y en algunos casos de: El accidente fue presenciado por muchas personas. Soy co-nocido de todos.
Se usa en construcciones pasivas perifrásticas, habitualmente con ser o con estar: Los veci¬nos están atemorizados por unos gamberros. Puede complementar a un participio (salvo a los que tienen significado activo): El coche reparado por el mecánico quedó como nuevo.
El complemento predicativo.
Se caracteriza por ser bifuncional: complementa tanto al sujeto (o complemento direc¬to) como al verbo núcleo del predicado, que mantiene pleno el significado léxico, lo que no ocurre con los verbos copulativos ni con los semicopu-lativos: Los perros huyeron asustados calle abajo.
Esta función es propia del grupo adjetivo (El agua salía limpia de la fuente; Llegaron ago¬tados al partido), aunque también puede ser desempeñada por un grupo nominal (Nombraron jefe de personal a Juan) o preposicional (Los tienen por tontos). Cuando va precedido de como, este adverbio ejerce de preposición: Viene como director del centro; jugarán como delanteros.
El predicativo puede serlo del sujeto (Los toros llegaron mansos a los corrales, Los obre¬ros acabaron rápidos el trabajo) y del complemento directo: Sirvieron helada la sopa; Los dejaron por imposibles; Eligieron delegada de curso a María.
No admite la sustitución por el neutro pronominal lo: Pedro se fue tranquilo y sosegado (*Pedro se lo fue), sino por el adverbio así o el neutro eso si es un sustantivo. En general, su presencia no es imprescindible: Los perros huyeron [asustados] calle abajo; El agua salía [limpia] de la fuente; Sirvieron [helada] la sopa.

6.- La oración pasiva
Se denominan pasivas las oraciones cuyo sujeto no realiza la acción verbal, sino que la recibe o la sufre; por esta razón se le llama sujeto paciente. En estas oraciones, la acción verbal es realizada por el agente, que va introducido por la preposición por.
El torero fue abucheado por el público
Suj. Paciente Compl. Agente
Las oraciones pasivas resultan de la transformación de las oraciones transitivas en voz activa: Los marineros recogieron al náufrago / El náufrago fue recogido por los marineros. Puede observarse que no sólo cambia la forma del verbo, sino también toda la estructura de la oración: el objeto directo de la oración activa (el náufrago) se convierte en sujeto de la oración pasiva, mientras que el sujeto (los marineros) pasa a ser complemento agente.
Las oraciones pasivas son, por tanto, una clase especial de oraciones transitivas. Las oraciones intransitivas, al no tener objeto directo, no admiten la construcción pasiva.
La pasiva refleja
Estas oraciones se construyen con el pronombre se, que actúa únicamente como indicador de voz pasiva, seguido del verbo en forma activa, en tercera persona del singular o del plural: Se inauguró un puente. Se inauguraron las instalaciones.
Omisión del agente
En las oraciones pasivas, el agente puede mencionarse o no. En este caso se llaman segundas pasivas. En cambio, en las oraciones de pasiva refleja el agente no se expresa nunca.

7. Oraciones con verbo pronominal
Algunos verbos, como quejarse, arrepentirse, contorsionarse, etcétera, van necesariamente acompañados de un pronombre átono. Estos verbos se denominan pronominales. Se conjugan con el apoyo de un pronombre personal átono que tiene el mismo número y persona que la forma verbal y representa al mismo ser que realiza la acción verbal: yo me quejo, tú te arrepientes...
Características
El análisis de las construcciones con verbo pronominal debe tener en cuenta los siguientes puntos:
-Por lo general, el pronombre átono es tan sólo un auxiliar de la forma verbal a la que acompaña y no realiza ninguna otra función. Así ocurre, por ejemplo, en los verbos que son siempre pronominales, como arrepentirse, atreverse, quejarse, jactarse, contorsionarse, desperezarse, abstenerse...
Juan se desvivía por sus amigos - No nos atrevimos a contestar.
En los verbos intransitivos en forma pronominal, como caerse, irse..., el pronombre indica participación o interés del sujeto en la acción: El hombre se marchó en el coche.

8. Oraciones reflexivas
Las oraciones reflexivas son las oraciones predicativas activas y transitivas en las que el proceso del verbo recae sobre el propio sujeto.
Clases de reflexivas Función que desempeña el pronombre átono (me, te, se, nos, os, se) Ejemplos
Reflexiva directa Objeto directo: Juan se lava.
Reflexiva indirecta Objeto indirecto: Juan se lava las manos.
Estas oraciones se pueden reforzar con los complementos tónicos a mí mismo, a ti mismo, etcétera.


9. Oraciones recíprocas
Son oraciones recíprocas las oraciones predicativas activas y transitivas en las que la acción es ejecutada y recibida mutuamente por dos o más sujetos.
Las oraciones recíprocas se distinguen de las reflexivas por tener un sujeto plural (a veces también colectivo) o varios sujetos, cada uno de los cuales realiza una acción y a la vez recibe la acción de los demás: Los dos hermanos se abrazaron - El equipo se entiende muy bien - Juan y Pedro se tutean.
Las oraciones recíprocas llevan los mismos pronombres personales átonos que las reflexivas, los cuales pueden también desempeñar las funciones de objeto directo o indirecto:
Clases de reciprocas Función del pornombre personal átono Ejemplos
Recíproca directa Objeto directo: Juan y María se quieren.
Recíproca indirecta Objeto indirecto: Juan y María se escriben cartas de vez en cuando.
Las oraciones reflexivas y recíprocas son unos tipos especiales de oraciones transitivas. Unas y otras llevan en el predicado los pronombres personales átonos me, te, se, nos, os, se, que repiten la persona gramatical del sujeto.
Refuerzo de las recíprocas
Tanto si el pronombre es objeto directo como si es indirecto, el sentido recíproco que encierra puede ser reforzado con un circunstancialcomo mutuamente, recíprocamente, entre sí, uno a otro, etc.: Juan y Pedro se saludan mutuamente. Los jefes de Estado se saludaron uno a otro. Los miembros del equipo se entienden muy bien entre sí.
10. Oraciones seudorreflejas
Las oraciones seudorreflejas se construyen con los pronombres átonos me, te, se, nos, os, se, pero no tienen carácter reflexivo ni recíproco, ni tampoco de pasiva refleja: Ellos se quejan de su mala suerte.
Esta oración no es reflexiva porque ellos no se quejan a sí mismos, ni recíproca porque no se quejan unos a otros. Tampoco es pasiva refleja, pues el sujeto ellos realiza la acción del verbo, no la padece.
Tipos:
Oraciones transitivas seudorreflejas
Las oraciones transitivas seudorreflejas se construyen con verbos transitivos que pueden usarse en forma pronominal o en forma no pronominal: Yo me bebí una botella de agua - Yo bebí una botella de agua. Yo me cogí un resfriado - Yo cogí un resfriado.
En estas oraciones, el pronombre átono que acompaña al verbo no desempeña ninguna función. Es simplemente un elemento del verbo que sirve para resaltar la participación o el interés del sujeto en la acción.
Oraciones intransitivas seudorreflejas
Son intransitivas seudorreflejas las oraciones que se construyen en verbos que son siempre pronominales, como arrepentirse, jactarse, atreverse, quejarse, resignarse y otros. En estos casos, el pronombre átono que acompaña al verbo es un simple auxiliar.
Las oraciones seudorreflejas intransitivas se construyen a menudo con verbos que expresan estados anímicos, como avergonzarse, arrepentirse, emocionarse, decidirse, etc., y también con verbos de movimiento, como irse, marcharse, salirse, caerse.
Impersonales
Quedan al margen de la clasificación de las oraciones con verbo pronominal las construcciones que exigen verbo en tercera persona con el pronombre se. Estas construcciones, similares a las del verbo pronominal, se clasifican como impersonales o pasivas reflejas.
Impersonal: A aquel hombre se le tenía por un vendedor.
Pasiva refleja: Los juguetes se guardaban en un armario.

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