miércoles, 9 de diciembre de 2009

Tema 4. El Modernismo y la Generación del 98

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1.- El Modernismo.
El siglo XX comienza en el momento de máximo esplendor de la estética modernista. Iniciado plenamente por Rubén Darío en 1888 con la publicación de Azul.
El Modernismo fue, entre otras cosas, una resurrección de la angustia que caracterizó a la literatura europea romántica, que por un momento parecía haber desaparecido con la fe del XIX en el racionalismo científico. Demostrada la inoperancia de la razón (Schopenhauer, Kant... ) se recupera ese malestar. Y se sueña, en la nueva poesía, con los momentos felices pasados, donde aún existían seguridades: la niñez lejana, los paraísos perdidos, los jardines cerrados y ordenados; añoranzas de un mundo que se fue.
El Modernismo acoge influencias de diversos movimientos. En realidad, el Modernismo no rechazó nada como no fuera la vulgaridad, el prosaísmo, la rutina y el conformismo estético y adocenado.
Existieron dos tendencias diferenciadas:
1.) En América (y algunos españoles: M.Machado, Marquina, Villaespesa...) tomó un sesgo fundamentalmente esteticista; se escribe una poesía cromática, brillante, sensual.
2.) En España se toma una segunda línea, más sobria y sencilla, que arraigó en los hombres preocupados por la decadencia nacional: es la vertiente conocida como "Generación del 98", que no deja de ser una línea del Modernismo.

2. Principales tendencias del Modernismo.
2.1. Modernismo canónico (parnasiano).
Movimiento surgido a raíz del Parnaso Contemporáneo francés (Parnasianismo), liderado por Leconte de Lisle.
Temas más importantes:
Parque Güell (Barcelona)-El escapismo: evasión del mundo real por medio del ensueño. Evasión que se nutre con una elegancia exquisita, y que se produce bien huyendo en el espacio (a Oriente) bien en el tiempo (al mundo medieval). Se da también un gusto por la mitología clásica. Todo ello como fruto de la idea de que el arte (imaginación, magia) supera a la vida (vulgar y despreciable) y que ésta debe imitarlo.
Dioses, ninfas, centauros, caballeros, pierrots , odaliscas , pagodas y viejos castillos, salones versallescos, jardines perfumados; cisnes, elefantes y camellos; flores de lis o de loto; brillo de perlas y de marfiles, de piedras preciosas... son los elementos de este mundo modernista.
-El cosmopolitismo. Es un aspecto más del deseo de evasión. Además, aporta a los modernistas un sentido aristocrático. París será la capital del Modernismo.
-La desazón romántica: se exaltan las pasiones y lo irracional; el misterio, lo fantástico, el sueño. Manifestaciones de tedio y de profunda tristeza. La melancolía es un elemento central. Presencia de lo otoñal, lo crepuscular, la noche (aquí se alejan del Parnaso francés).
-Amor y erotismo. Aparecen poemas de amor delicado y, frente a ellos, otros de intenso erotismo: los primeros, de amor imposible, los segundos, de desenfreno, motivados por una actitud antisocial y amoral (búsqueda del escándalo).
-Temas americanos. No va en contra del cosmopolitismo: se trata de una evasión más hacia el pasado legendario, hacia los mitos indígenas. En Hispanoamérica esta línea será básica (siempre están muy preocupados por su propia identidad).
-Lo hispánico. Este tema se acentúa (sobre todo en Hispano-América) al advertir el auge de los Estados Unidos. Se reivindica lo español frente a los valores culturales de la civilización "yanqui".
En conclusión, se ansía un mundo armónico, pleno y rodeado de perfección.
Características de la estética modernista:
-Búsqueda de los valores sensoriales, para que todo sea un goce para los sentidos
-Prodigioso manejo del idioma. Se enriquece poderosamente el lenguaje poético. La palabra adquiere una importancia vital. Se cuida el sonido, el ritmo, la referencia histórica o cultural, los valores simbólicos. Se intenta renovar el significado de las palabras usuales, crear un léxico propio de la poesía.
-Enorme renovación en el campo de la métrica.

2.2. Modernismo Simbolista.
Parte del Simbolismo francés: Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, Verlaine. Lo esencial es la sugerencia (de ahí la importancia que dan a la música), el poder evocador de las palabras. El didactismo debe quedar desterrado.
El Modernismo Simbolista, si bien deja notar la influencia de todas las características señaladas para la línea parnasiana, toma otras vertientes distintas: su "evasión" no se produce hacia mundos lejanos, sino hacia el mundo interior del poeta.
Después de la interiorización el poeta vuelve sus ojos al mundo exterior. Se descubre el paisaje, que se entiende como símbolo de la situación del poeta o de otra realidad social. Cuando A.Machado nos hable del campo castellano, nos estará hablando o de sí mismo. Este paisaje tendrá un valor de símbolo .
El Modernismo español es más simbolista que el hispanoamericano.

3. Métrica modernista.
La métrica modernista está marcada por la experimentación y la renovación. Sus rasgos principales son:
-Uso de los versos alejandrinos (14), dodecasílabos (12), y eneasílabos (9), escasos en la tradición poética anterior.
-Introducción de novedades en las estrofas clásicas:
+Sonetos en alejandrinos, con serventesios en vez de cuartetos.
+Sonetillos (sonetos de arte menor).
+Abundante uso de la silva, en la que, además de los clásicos endecasílabos y heptasílabos, se añaden pentasílabos (5) y eneasílabos. También se escriben silvas octosílabas.
+Romances de 7, 9, 11 sílabas por verso.
+Uso de los endecasílabos dactílicos, con acentos principales en las sílabas 4ª, 7ª y 10ª.
+Uso generalizado del alejandrino en todo tipo de estrofas.
+Aparición del versolibrismo en las últimas etapas del Modernismo.

4. Escritores modernistas.
4.1. Rubén Darío.
-Nació en Nicaragua en 1867. Fue un hombre cosmopolita; viajó por toda Europa y América (Chile, Buenos Aires, España, París -en 1900...). Los excesos le llevan a la muerte en 1916.
-Es el creador y principal representante del Modernismo. Se caracteriza por su capacidad para poetizar todo tipo de temas: medievales, renacentistas, dieciochescos, americanos... Es el poeta del amor y el erotismo (Amorós), en un afán de gozar sin límites.
-Obra.
*Azul (1888). Observamos ya variedad de ritmos y metros. Son poemas de elegancia refinada, otros de enorme sensualidad. El libro fue desigualmente recibido (Valera le acusó de "galicismo mental").
Rubén Darío*Prosas profanas (1896; en 1901 se añaden 21 poemas). Junto con Azul, pertenece al Modernismo parnasiano. Esta obra representa la plenitud del movimiento. Se produce una castellanización de las formas francesas. Sorprende por la musicalidad de los versos, de enorme variedad: versos de 11, 9, 14, 12... Es una poesía preciosista, exótica, de fantasía refinada. El poeta, que ya declaró que detestaba "la vida y el tiempo que me tocó nacer", se refugia en una torre de marfil.
El último soneto del libro ("Yo persigo una forma...", poema nº54, añadido en 1901) marca la evolución en su estilo.
*Cantos de Vida y Esperanza (1905). Se produce una crisis en el esteticismo anterior. Ahora asistimos a una poesía más íntima, más preocupada por el Hombre, más angustiada. Por eso, en esta obra abundan temas serios, hondos, a veces muy amargos. Darío reflexiona sobre el arte, el placer, el amor, el tiempo, la muerte (preocupación obsesiva), la vida, la religión...
Destacan varios poemas: "Juventud, divino tesoro" y "Lo fatal". También trata temas españoles ("Salutación del optimista", escrito en hexámetros). Muy conocida es la "Oda a Roosevelt", en la que se critica el imperialismo de los Estados Unidos.
-Estética: Es el principal modernista. Lleva al máximo todos los postulados de este movimiento (originalidad, renovación métrica y estrófica, perfección formal, elevado número de figuras retóricas...). Su figura es fundamental el la lírica española de este siglo.

4.2. El Modernismo en España.
En España existía un ambiente premodernista similar al hispanoamericano, que resultó muy influido por la irrupción de Rubén Darío. El Modernismo en España vino a romper con el tradicionalismo de la poesía anterior.
Son fundamentales las figuras de Bécquer y Rosalía, puente a la modernidad. Su poesía intimista marcará a los mejores modernistas españoles (se ha hablado de un "Modernismo intimista", denominación que acogería a A.Machado y a Juan Ramón).
El poeta modernista más importantes es Manuel Machado (1874-1947).
-Injusticia histórica con M.Machado.
-Brillantez poética. Preciosismo. Elegancia. Decadentismo. Poesía desarraigada y escéptica.
-Entre Andalucía y París; se deja notar muy fuertemente el influjo de Verlaine. Alma(1902) es su mejor obra: ligereza, agilidad, gracia, colorismo.
LA GENERACIÓN DEL 98

1. Introducción.
La Generación del 98 se llama así en alusión a la pérdida de Cuba por España.
La realidad de la España finisecular es sumamente compleja. A lo largo del siglo XIX el país vive una problemática situación político-social que se manifiesta en la Revolución burguesa del 1868. La posterior restauración borbónica (1875) no mejora mucho la situación, sino que, al contrario, la empeora al poner de manifiesto la falacia de una monarquía unificadora. Este siglo lleno de revueltas sociales, de partidos políticos, de cambios dinásticos... alcanza en 1898 su más alto momento de crisis con la guerra con los EEUU y el desastre de Cavite y Santiago. Con esta guerra, que trae como consecuencia la liquidación de las últimas colonias, se pierde la fe en la clase dirigente y en los ideales de España como nación.
La generación del 98 manifiesta el malestar español acumulado, en general, durante el siglo entero y, en particular, desde la Restauración borbónica. En los últimos años del siglo se intenta buscar una explicación a los males nacionales en el estudio del alma española (estudio psicológico de las nacionalidades). Para llevar a cabo este estudio del alma española se indaga en la tradición.

2. El Concepto de Generación aplicado al 98.
Es Azorín quien propone esta denominación en unos artículos de 1913. Incluye en dicho grupo a autores como Unamuno, Baroja, Maeztu, Valle-Inclán, Benavente, Rubén Darío, que se caracterizan todos ellos por su espíritu de protesta y su profundo amor al arte.
Aunque la idea fue rechazada inicialmente por algunos miembros de la generación como Baroja, el concepto se impone finalmente.
Los requisitos generacionales aplicados al 98
• 1. Nacimientos en años poco distantes: 1864-1875
• 2. Formación intelectual semejante: autodidactismo
• 3. Relaciones personales: amistad, tertulias, revistas, "Grupo de los Tres",...
• 4. Participación en actos colectivos propios: homenaje a Larra,...
• 5. Presencia de un guía: Nietzsche, Schopenhauer, (Unamuno)
• 6. Lenguaje generacional: ruptura con el lenguaje precedente
• 7. Anquilosamiento de la generación anterior.

3. Significación literaria del 98
Los noventayochistas contribuyen poderosamente a la renovación literaria de principios de siglo. Como los modernistas, repudian la retórica o el prosaísmo de la generación anterior (con excepciones). Retrocediendo en el tiempo, Larra fue considerado un precursor. También sintieron una especial reverencia por algunos clásicos: Fray Luis de León, Cervantes, Quevedo,... y muestran fervor por la literatura medieval: el Poema de Mio Cid, Berceo, Jorge Manrique, el Arcipreste de Hita. Estas preferencias explican sus novedades estilísticas. Azorín afirmaba, por ejemplo, que una obra era mejor, cuantas menos y más elegantes palabras hicieran brotar más ideas. Es ésta la primera nota común del lenguaje generacional, la voluntad de ir a las ideas, al fondo.
Con esto enlaza el "sentido de la sobriedad" y la voluntad antirretórica que va acompañada de un exigente cuidado del estilo (por la repulsa del prosaísmo). El estilo predominante es pues antirretórico y cuidado.
Otro rasgo común es el gusto por las palabras tradicionales y terruñeras. Todos los noventayochistas ampliaron el caudal léxico gracias a su conocimiento del habla de los pueblos o de las fuentes clásicas.
Cabe reseñar también el subjetivismo, otro rasgo esencial de la estética del 98. De aquí proviene el lirismo, que desvela el sentir personal de los autores. También de aquí proceden la dificultad al intentar separar lo visto de la manera de mirar: paisaje y alma, realidad y sensibilidad, que llegan a fundirse íntimamente.
Señalemos también las innovaciones en los géneros literarios. En el 98 se configura el ensayo moderno con su flexibilidad para recoger temas muy variados.
En suma, la renovación estética de los noventayochistas es tal, y tales sus logros literarios, que la crítica ha abierto con ellos - y los modernistas -la Edad de Plata de nuestra literatura.