martes, 3 de mayo de 2011

Comentario de texto del soneto LXXXII (La dulce boca que a ...) de Luis de Góngora

SONETO LXXXII. LUIS DE GÓNGORA
La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas[1] destilado,
y a no envidiar aquel licor sagrado [2]
que a Júpiter ministra el garzón[3] de Ida[4],
amantes, no toquéis, si queréis vida;
porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
cual entre flor y flor sierpe escondida.
No os engañen las rosas[5] que a la Aurora
diréis que, aljofaradas[6] y olorosas
se le cayeron del purpúreo seno;
manzanas son de Tántalo[7], y no rosas,
que pronto huyen del que incitan hora
y sólo del Amor queda el veneno.

ESTRUCTURA EXTERNA.
Nos encontramos con un poema completo. Se trata de un soneto formado por dos cuartetos y dos tercetos. Los versos son endecasílabos y riman en consonante de la siguiente manera: ABBA,  ABBA,  CDE,  DCE. El poema describe la boca, los labios y la piel de una mujer. Y recomienda no entregarse a la pasión amorosa porque al final producirá dolor en los amantes; por tanto, diremos que el poeta intenta convencer argumentado.
ESTRUCTURA INTERNA.
Según el contenido distinguimos dos partes en las que el poeta exhorta a no dejarse llevar de la belleza de una mujer.
-En los dos primeros cuartetos el poeta recomienda no besar  los labios de la amada a pesar de lo atractivos que sean.
-En los dos tercetos exhorta a lo mismo: no dejarse llevar por el atractivo de la piel, por el cutis de la amada porque en los dos casos, después del goce, de que pase cierto tiempo, solo va a quedar la amargura de esa experiencia.
TEMA.
-Prevención contra el amor.
-Recomendaciones del poeta para no enamorarse.
RESUMEN.
El atractivo de la boca y los labios de la amada incitan a desearla, a querer besarla, pero el poeta recomienda no hacerlo porque no es lo que parece: esos besos y la boca serán después los que le desprecien -veneno. Igual pasa con la piel tersa y rosácea de la joven amada, a la que recomienda  no acariciar, pues del mismo modo que se presenta voluptuosa, después de un tiempo huirá cuando se quiera gozar de ella.

CARACTERÍSTICAS DE LA POESÍA BARROCA PRESENTES EN ESTE TEXTO.
La palabra amor se pone con letras mayúsculas y se le dota de un comportamiento humano. Sin embargo, no es una representación del sentimiento de manera general, sino que representa a la mujer. Es decir, la que rechazará al amante es su amada.
Por otra parte, se equipara el goce del amor humano al goce experimentado por los dioses –divinización de la mujer. Disfrutar de los besos y caricias de la amada es equiparable a los goces de los dioses: a no envidiar aquel licor sagrado que a Júpiter ministra el garzón de Ida. 4.
Observamos varias referencias mitológicas, como la comentada anteriormente, y la referencia a Tántalo. Estas menciones son propias del Barroco y especialmente de Góngora.
La poesía es un exhorto o advertencia contra los males derivados del enamoramiento. Lo que aconseja el poeta es que no confiemos en el amor por las siguientes razones: no vamos a ser correspondidos –pesimismo propio del momento;  porque los placeres sensuales pasan pronto –fugacidad del tiempo; y porque el ser amado se convertirá en un enemigo –homo homini lupus. La advertencia de que el amor es engañoso es una actitud propia del Barroco.
Las dificultades de comprensión son notables no solo por los hipérbatos (encontramos un desorden sintáctico extremo –hipérbaton-,  imitación de la sintaxis latina; por ejemplo, el orden de la primera oración sería: Si queréis vida, amantes, no toquéis la dulce boca que convida a gustar un humor destilado entre perlas y no envidiar aquel licor sagrado que el garzón de Ida ministra a Júpiter.), sino por las referencias mitológicas ya mencionadas. Hay que tener en cuenta que mucha poesía barroca está dirigida a la élite que detenta el poder o a gente próxima a él, como el círculo de escritores de la corte.
PRINCIPALES FIGURAS LITERARIAS.
FIGURA
VERSOS
CITA
EXPLICACIÓN
Aliteración
1/3
La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas[8] destilado,
y a no envidiar aquel licor sagrado
Se repiten una serie de fonemas alveolares – su punto de articulación es el inicio del paladar (los alveolos)- r, l, s. El sonido de estos fonemas se asemeja al fluir de la saliva en la boca.
Hipérbaton
1/4
La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas destilado,
y a no envidiar aquel licor sagrado
que a Júpiter ministra
el garzón de Ida
Hay mucho desorden sintáctico. Comentamos los de esta estrofa. El orden normal sería: La dulce boca que convida a gustar un humor destilado entre perlas y no envidiar aquel licor sagrado que el garzón de Ida ministra a Júpiter.

Elipsis
6
Entre un labio y otro (labio) colorado
Supresión del sustantivo que se sobrentiende. La elisión de labio resalta el color del mismo: rojo, símbolo de la pasión amorosa.
Antítesis
El poema es una dilogía conceptual y simbólica del amor partiendo de un presente al que se opone un después (13).
(Ahora) dulce boca / veneno armado (Después)
(Ahora) Humor destilado entre perlas / sierpe escondida (Después)
(Ahora) Licor sagrado, rosas aljoforadas / manzanas de Tántalo (Después)
Símil
8
Cual entre flor y flor sierpe escondida
El amor no solo proporciona placer; en su misma esencia está lo contrario, el dolor, escondido en la propia naturaleza del sentimiento.
Personificación
7
El amor está de su veneno armado
El veneno del amor es el armamento para causar dolor al amante despechado.
Metáforas
2
Un humor entre perlas destilado
Metáfora pura. No aparece el término real: dientes. Se compara la blancura y perfección de ambas cosas.
1
La dulce boca que a gustar convida
Sería otra metáfora pura. La boca, por su forma, es la copa  que el garzón de Ida sirve a Júpiter. La boca de la amada contiene el néctar del amor cuando se la besa.
9/12
No os engañen las rosas  que a la Aurora
diréis que, aljofaradas  y olorosas
se le cayeron del purpúreo seno;
manzanas son de Tántalo , y no rosas,
Nos encontramos con una serie de metáforas que podemos interpretar así: las rosas, es el color del rostro –rosáceo, vivo, joven…-; la aurora sería la juventud; purpúreo seno hace referencia también a la mañana y a la vida; las manzanas de Tántalo, es el sufrimiento del amante que deseando a la amada es rechazado por ella.

poema barroco fue escrito por Luis de Góngora, máximo exponente de la corriente literaria conocida como culteranismo, en una época en la que nuestro país pasaba de su más alta cumbre al principio de su decadencia . Nuestro poeta cordobés vivió en los años de los reinados de Felipe II y Felipe III. Con Felipe II compartió los más sonados fracasos políticos, y con Felipe III España pierde su hegemonía europea. Nuestro país se cierra a las corrientes externas, por temor al influjo de las ideas protestantes de Lutero; además, se respira el desencanto social por los derroches y la corrupción en la corte, ocasionado una persistente hambruna en el pueblo. Sin embargo, la cultura vive un periodo de indiscutible esplendor, que venía sostenido por las interesantes aportaciones del Renacimiento italiano: antropocentrismo, humanismo, petrarquismo, neoplatonismo, etc. Los temas de la literatura barroca serán el reflejo de las convulsos momentos sociales que se vivían en nuestro país: el pesimismo, el desengaño, la fugacidad de la vida…El artista busca la ornamentación y las formas desmesuradas, el enfrentamiento entre contrarios o la exageración, como forma de evasión de una realidad que les desagrada.
Luis de Góngora escribió obras líricas breves, como letrillas, romances y sonetos, y poemas mayores como la Fábula de Polifemo y Galatea y Soledades, poemas de una enorme complejidad que lo consagran como el máximo representante de un tipo de poesía que perseguía un lenguaje que se apartara de lo fácilmente comprensible, mediante atrevidos hipérbatos, perífrasis o reiteradas alusiones mitológicas, claramente identificables en el soneto comentamos.
El tema del poema es la advertencia de que el amor es engañoso. El yo poético advierte de que la boca femenina, y en especial los labios, se ofrecen incitadores y venenosos, cual manzanas de Tántalo, para dejar al incauto que los prueba muerto de amor.
El poema se estructura en dos partes claramente identificables: una primera que ocupa la primera estrofa, donde se nos presenta a la engañosa protagonista del poema: la boca. La segunda parte la constituye el resto del soneto, y en ella se observa una clara advertencia a los enamorados de que no caigan en la trampa venenosa de los labios.
El poema es un soneto clásico, compuesto por dos cuartetos y dos tercetos. Los versos son endecasílabos ( arte mayor), con rima consonante ( abrazada en los cuartetos y encadenados en los tercetos) .El marcado ritmo del poema proviene , además de la pausa versal y el acento en la penúltima sílaba de cada verso ( ambos inherentes al hecho poético) , del isosilabismo, la rima constante y regular , las figuras literarias de repetición presentes en este texto : paralelismo, geminación, diseminación ; y a la repetición de acentos internos en las sílabas 2ª,4ª,6º,8ª 10ª; por tanto , nos encontramos ante una combinación de endecasílabos heroicos y sáficos ( polirrítmico).

La advertencia de que el amor es engañoso es una actitud propia del barroco, y así comienza el poema , con un epíteto ( dulce boca), que nos presenta a la protagonista del engaño: la boca, con el calificativo dulce del engaño. La boca cobra vida propia (personificación) y se ofrece en un proceso de interiorización rayano en lo sensual. El hipérbaton gustar convida incide en el engaño y en el objetivo propuesto: gustar, para engañar. Una perífrasis, clara referencia a la saliva (ahora néctar de dioses) remata el primer cuarteto de forma espléndida. Este humor destilado entre perlas ( metáfora de dientes) es tan deseable ( hipérbole) como el néctar que Gaminedesofrece a Júpiter (comparación). Los hipérbatos juegan el papel de situar en la cadencia versal los elementos destacables en un primer lugar.
En el segundo cuarteto comienza la advertencia: no toquéis si queréis vida. El hipérbaton más abrupto se explica en esta parte del poema. Todo el complemento directo del verbo tocar es la primera estrofa; primero aparece el elemento que se ofrece y luego, la advertencia. Continuando con la interiorización, la boca se abre para ser labio y labio (elipsis del segundo labio) colorado, color que impregnará todo el poema hasta su conclusión. El yo poético personifica al Amor, otorgándole los atributos de Cupido: flechas que atrapan en las redes del amor a sus víctimas. La siguiente comparación, serpiente escondida entre flor y flor (germinación), hace referencia a la lengua que se esconde entre los labios, armada con el veneno (saliva –pasión), como una trampa de la boca, a la que nadie puede resistirse.
En el primer terceto, los labios se han transformado en rosas, porque ya ha comenzado el encantamiento, la metamorfosis. Hiperbólicamente se nos vuelve a advertir del color rojo de los labios húmedos (aljofarados -saliva-veneno), que parecerán ser la propia esencia de la Aurora roja, volviendo a incidir en el color de la pasión. A continuación, se produce una rectificación para llegar más lejos aun en la actitud burlona de los labios, que ya no son rosas, son manzana de Tántalo, metáfora y nueva referencia mitológica (mito ejemplificador de una vivencia o estado del poeta). Estos labios-manzana huyen cuando han impregnado nuestra alma de todo su veneno (antítesis amor/ veneno-saliva). La alegoría final es una dilogía (doble significado), que se refiere a los labios-manzanas de Tántalo y a la manzana de Eva en el Paraíso, incitadoras del pecado.
En conclusión, este poema es un magnífico ejemplo de cómo la poesía barroca supuso un acendramiento de los temas y formas del Renacimiento, hasta llegar a su más atrevida expresión. El tono sereno y equilibrado de la etapa anterior se trasforman ahora en un arrebatado desbordamiento que de forma magistral supo plasmar Góngora, mediante atrevidas metáforas, retorcidos hipérbatos y constantes alusiones mitológicas. Todo ello explica que nuestro poeta granadino se convirtiera en objeto de exégesis por parte de los autores del Grupo Poético del 27, en especial Dámaso Alonso.



[1] La humedad de la boca destilada entre los dientes.
[2] El néctar divino.
[3] Muchacho
[4] El mancebo Ganimedes que sirve el néctar a Júpiter. Fue un joven raptado por Júpiter. Era un joven muy guapo. Pastoreaba con su rebaño sobre una montaña muy cerca de Troya. Cuando lo vio el dios se enamoró apasionadamente de él. Júpiter se transformó en águila y se lo llevó por los aires hasta el Olimpo, donde le convirtió en copero (camarero) de los dioses.
[5] Rosas, colores del rostro.
[6] Aljófar, perla irregular y pequeña. Uso figurado: cosas parecidas al aljófar; por ejemplo, las gotas del rocío.
[7] Tántalo, personaje mitológico que en los infiernos fue condenado a no poder comer nada, ni unas manzanas que continuamente se le retiraban cuando las tenía al alcance de la mano. Fue condenado al infierno por servir a su hijo como manjar en el banquete de los dioses.
[8] La humedad de la boca destilada entre los dientes.