martes, 3 de mayo de 2011

Tema 3. La oración.


  E.S.O.
Bloque 4. Conocimiento de la lengua.
Tema 5. Los enunciados. La oración gramatical.

 
 




Tema 5. Los enunciados. La oración gramatical.
1. El enunciado.
El enunciado es una unidad mínima de comunicación perteneciente al plano del dis­curso, aunque lo habitual es que una comunicación requiera varios enunciados integrados en un texto, que es la unidad comunicativa máxima.
Desde un punto de vista sintáctico, el enunciado no tiene por qué presentar las caracte­rísticas formales de la oración (un sujeto concordado con un predicado; el verbo en forma personal; un orden de palabras determinado).

1.1. Clasificación de los enunciados.
Como se ha indicado, los enunciados pueden presentar una estructura oracional o una estructura no oracional.
• Son enunciados no oracionales palabras o secuencias de palabras que, con unidad de entonación y sentido pleno dentro del contexto concreto en que se emiten, no se orga­nizan en torno a un verbo. Sustantivos, adverbios, adjetivos, grupos nominales, inter­jecciones... pueden constituir enunciados: ¡Magnífico! ¡Estupendo trabajo!  Siempre. La invitación al mal.
• Son enunciados oracionales las secuencias de palabras (o una sola palabra, si es un verbo en forma personal) que sí presentan estructura de oración, tanto si es una ora­ción simple como si es una oración compuesta: Juan vendrá mañana al cine. Cuando venga Juan, iremos al cine.
1.2. Modalidad de los enunciados.
Atendiendo a la actitud del hablante, los enunciados se clasifican del siguiente modo:
Enunciativos. Son aquellos que pretenden informar objetivamente al oyente acerca de algo pasado, presente o futuro. El modo empleado es el indicativo; pueden ser afirmativos y negativos: En el cielo brillan las estrellas. No interpretó bien sus palabras.
Interrogativos. Se emiten cuando el hablante busca una respuesta por parte del oyente: ¿Vendrás a París? ¿Qué equipaje llevarás?
Se pueden distinguir dos tipos:
‑ Totales. Se pregunta por lo formulado en el enunciado. La respuesta esperada es , no, quizá... u otras secuencias más complejas. El orden de los elementos es libre, pero lo habitual es anteponer el que se quiere realzar: ¿Estuvieron tus hermanos en el concierto?
Parciales. Se pregunta sólo por el elemento del enunciado expresado por un pronombre, adjetivo o adverbio interrogativo: ¿Quién vendrá mañana? ¿Dónde vives ahora?
Imperativos (o exhortativos). Expresan mandato, prohibición, ruego, consejo, súplica. El hablante pretende influir en el comportamiento del destinatario. Cuando el mandato es de carácter afirmativo, el imperativo es el modo empleado: Ven. Escuchad al abuelo.
Si la orden es negativa, se utiliza el subjuntivo: No vengas.  No escuchéis al abuelo
Con frecuencia, esta clase de modalidad se expresa con otro tipo de estructuras; entre otras:
                       ‑ La preposición a seguida de infinitivo (en enunciado afirmativo): ¡A callar!
                       ‑ El gerundio: ¡Andando!
                       ‑ Un sustantivo: ¡Silencio!
                       ‑ Un adverbio: ¡Adelante!
                       ‑ El subjuntivo precedido de que: Que os marchéis.
                        ‑ El indicativo con entonación exclamativa: ¡ te quedas en casa!
Desiderativos. Expresan un deseo del hablante. Se acompañan de entonación exclama­tiva y van introducidos por adverbios (ojalá, así) o por la conjunción que: ¡Ojalá vengas!            ¡Así te parta un rayo!
Dubitativos. Con ellos se manifiesta la duda o la posibilidad por parte del hablante. Suelen ir encabezadas por adverbios o locuciones adverbiales (acaso, quizá, tal vez ); el sub­juntivo es el modo propio, pero en algunos casos se emplea el indicativo: Quizá (tal vez, acaso…) vaya a ver la película. A lo mejor me compro un sombrero.
Exclamativos. En general, a través de ellos se pone de relieve la afectividad del hablante. Las formas que pueden presentar estos enunciados son variadísimas, desde la interjección:
*propia (¡ah, ¡bah!, ¡ea!, ¡olé!...)
*impropia (¡bueno! ¡santo cielo!, ¡madre mía!)
hasta oraciones más o menos complejas, a veces realzadas con pronombres, adjetivos o adver­bios exclamativos (no debemos olvidar que, con frecuencia, esta modali­dad se superpone a otras): ¡Esta casa es grandísima! ¡Qué sabrás tú! ¡Qué bueno eres! ¡Cuánto lo siento!
En todos los casos, el contexto lingüístico o la situación en que se emiten (unido, en el discurso oral, a elementos gestuales) matizan el valor expresivo de este tipo de enunciados, así como el significado pragmático que pueden presentar.

2. LA ORACIÓN.
Dentro de la situación comunicativa en que se emiten, son enunciados estas construcciones:
a) A buen Juez, mejor testigo. Pedro.
Y también estas otras:
b) Mi hermano vendió su coche.  Juan dijo que vendría enseguida.
Pero solamente las últimas (b) son oraciones. Podemos comprobar con facilidad que tie­nen en común, frente al primer grupo (a), el estar constituidas por un sujeto y un predica­do (o más de uno).
La oración es, por tanto, una unidad gramatical, sintáctica, caracterizada por presentar dos componentes básicos: un sujeto y un predicado. Posee, además, una entonación pro­pia ‑es, pues, también una unidad fónica‑ y transmite un significado completo (es una unidad semántica).
Ahora bien; si nos fijamos en el grupo de las oraciones (b), comprobaremos que la segun­da presenta más de un predicado (el verbo en forma personal es el elemento básico para que haya una oración). Por tal motivo podríamos suponer que hay más de una oración. Esta supo­sición, válida desde el punto de vista formal, no lo es desde el de la autonomía sintáctica.

3. PROPOSICIÓN Y ORACIÓN. 
Para resolver esta inexactitud, denominamos proposición a toda construcción consti­tuida por una o varias palabras que muestra estructura oracional (es decir, con sujeto y pre­dicado propios), pero que aparece integrada en una unidad superior: la oración compuesta o compleja.

Aunque tus amigos vengan,                                     no iremos al cine.
                 PROPOSICIÓN 1                                        PROPOSICIÓN 2
                                        ORACIÓN

4. ORACIÓN SIMPLE Y ORACIÓN COMPUESTA.
Así mismo, distinguimos entre estos dos tipos de oración:
Oración simple. Aquella construcción que consta de un solo sujeto y un solo predicado: Juan escuchó las noticias por la radio. Los aviones son un medio de comunicación rápido.
Oración compuesta. La que consta, al menos, de más de un predicado: Nadie sabe que ha llegado tu jefe.    Se abrió la puerta y entró mí viejo amigo.

5. ESTRUCTURA DE LA ORACIÓN.
Desde un punto de vista estructural, la oración se caracteriza por estar formada por dos constituyentes inmediatos: un sintagma nominal (S.N.) en función de sujeto y un sintagma ver­bal (S.V.) en función de predicado.
Sujeto y predicado son las dos funciones básicas de la oración. Ambas están en un mismo nivel jerárquico: son interdependientes. Sintagma nominal y sintagma verbal son dos unidades gramaticales. Pueden constar de un solo elemento, el núcleo -un sustantivo u otro ele­mento que actúe como tal y un verbo, respectivamente-, o de varios, ordenados en torno al núcleo:

                               Los               chicos                 comieron        los bocadillos
                          Det.    N. (núcleo)        V (núcleo)     SN. CD.
                              S.N. Suj.                                 S.V. Pred. Verbal
                                                        ORACIÓN

5.1. EL SINTAGMA NOMINAL (SUJETO).
Tradicionalmente se dice que el sujeto es «la persona o cosa que realiza la acción del verbo». Esta definición es, sin duda, discutible, por cuanto la noción que implica de agen­te o actor, indudable en construcciones como Juan trabaja en sus deberes o María escri­be una carta, no se cumple en otras como Juan es muy atento o María permanece en su casa. Por ello, será mejor delimitar esta función sintáctica a partir de supuestos gramatica­les. Desde este punto de vista, dos son las notas que, en principio, pueden destacarse del sujeto:
1 La concordancia que mantiene con el verbo (núcleo del predicado) en número y per­sona.
2  La ausencia de preposición.

                 5.1.1. Categorías que pueden desempeñar la función de núcleo del sujeto.
‑ Un sustantivo: Pedro llamó por teléfono.
‑ Un sintagma nominal: Los estudiantes más aplicados pasarán la prueba con facilidad (el sustantivo estudiantes es el núcleo en torno al cual se ordenan los demás elementos).
‑ Un pronombre: Él intervino en el asunto; Éste no vendrá solo; ¿Quién podrá adivinar este acertijo? (De los pronombres personales, sólo los tónicos ‑yo, tú, él, ella, ellos, nosotros, vosotros y el neutro ello‑ pueden ejercer esta función.)
‑ Un infinitivo: Reír me gusta más que llorar.
‑Cualquier elemento sustantivado (adjetivo, adverbio, conjunción, frase hecha): Los buenos siempre obtienen su galardón; El sí se oyó con toda claridad; Sus porqués no me interesan; Un no sé qué le impedía actuar.
‑ Una proposición: Que ayudes a los demás puede ser gratificante.

5.1.2. Omisión del sujeto.
Dentro del grupo de las oraciones activas existen aquellas que tienen un verbo predicativo en voz activa y no admiten un nombre o un sintagma nominal que realice la función de sujeto. Las oraciones impersonales no llevan sujeto léxico pero sí, en cambio, un sujeto gramatical, constituido por la persona y el número de la forma verbal. Por eso, las impersonales son verdaderas oraciones.
Se considera oraciones impersonales a aquellas que cumplen al menos uno de los siguientes requisitos:
-Presentan un solo constituyente (el sintagma verbal) y, por tanto, carecen de sujeto sintáctico: Nevará en la sierra.
-No se expresa el agente o actor de la acción del verbo, aunque pueda aparecer un sujeto sintáctico con otros valores semánticos: Se repartirán regalos a la salida – Llaman a la puerta.
En el primer caso, se trata de impersonalidad sintáctica: no hay sujeto y no puede hablarse de elipsis del mismo. En el segundo caso, se trata de impersonalidad semántica: no aparece el agente o éste queda indeterminado.
5.1.2.1. Impersonalidad sintáctica
-Los verbos que designan fenómenos meteorológicos y de la naturaleza (anochecer, atardecer, llover, nevar, helar, granizar, tronar, escampar), siempre van en tercera persona del singular. Por esto, reciben el nombre de impersonales: Relampagueaba - Llueve intensamente.
-Estructuras impersonales con los verbos haber y hacer. A ambos verbos, siempre en tercera persona del singular, los acompaña un sintagma nominal que no es sujeto, sino objeto directo. Entre estas impersonales se incluyen las construcciones de haber que + infinitivo, que es una perífrasis de obligación: Habrá que recoger la mesa - Hay que memorizar el número secreto.
-Estructuras copulativas impersonales. También tienen carácter impersonal muchas estructuras copulativas (con los verbos ser y parecer), como las de las oraciones: Es mediodía - Parece de día.
En estas oraciones, los sintagmas que acompañan al verbo actúan como atributos, a pesar de que carecen de sujeto con el que concordar.
El verbo parecer, además de ir en oraciones copulativas concertadas, como Las nubes parecían caballos galopando, se presenta en estructuras sin sujeto, con el verbo siempre en tercera persona del singular y con atributo del tipo Parece que los niños se han dormido.

5.1.2.2. Impersonalidad semántica
La omisión del agente, rasgo caracterizador de la impersonalidad semántica, puede deberse a causas diversas:
A su desconocimiento por parte del emisor: La puerta ha sido forzada.
A la omisión voluntaria: Me han invitado a cenar.
A su indeterminación, lo que permite presentar un agente de naturaleza genérica o imprecisa: Se trasnocha mucho en España.
Estructuras de la omisión del agente: 
-Segundas de pasiva  Construcciones de pasiva (sujeto paciente + ser + participio) en las que se omite el complemento agente.  La comida será servida a las tres. Los presupuestos fueron estudiados ayer. 
-Pasiva refleja  La forma se no es un pronombre, sino el índice de pasiva. Aparece un SN u oración que funciona como sujeto sintáctico (paciente). Se omite el agente de la acción verbal.  Se solicitarán ayudas al Gobierno. Se asegura que no habrá encierros este año. 
-Tercera persona del plural. La propia tercera persona del plural es una marca de indeterminación del agente. Me han robado la cartera. Te han enviado flores.

5.1.2.3. Impersonales con SE.
Las impersonales reflejas con se pueden ser oraciones con un verbo intransitivo (Se come mal en este mesón), con un verbo copulativo (Se está a gusto aquí) o con un verbo con objeto directo de persona (Se avisará a los interesados próximamente).
Presentan las siguientes características sintácticas:
-El verbo aparece en tercera persona del singular.
-No presentan sujeto sintáctico.
-Se omite o queda indeterminado el agente de la acción.
-Se construyen con la forma se, que no actúa como pronombre, sino como índice de impersonalidad.
Frente a éstas, las pasivas reflejas sí tienen un sintagma nominal sujeto que concuerda con el verbo.

5.1.3. El sujeto elíptico o implícito.
La impersonalidad sintáctica no debe confundirse con el sujeto elíptico, que puede recuperarse gracias a la información aportada por el contexto y la desinencia verbal: No voy, (sujeto = yo). Se acercaron a los cachorros; estaban dormidos (sujeto de estaban dormidos = los cachorros).

5.2. EL SINTAGMA VERBAL (PREDICADO).
Es, junto al sujeto, el otro componente básico de la oración. Desde un punto de vista sin­táctico, se caracteriza por estar constituido por un verbo, cuya función es la de ser núcleo del predicado, frecuentemente acompañado de otros elementos: los complementos. Verbo y complementos constituyen el sintagma verbal: Mis amigos cantaron. Mis amigos cantaron canciones el día de mi cumpleaños.

6.- La oración pasiva.
Se denominan pasivas las oraciones cuyo sujeto no realiza la acción verbal, sino que la recibe o la sufre; por esta razón se le llama sujeto paciente. En estas oraciones, la acción verbal es realizada por el complemento agente, que va introducido por la preposición por.
      El torero fue abucheado por el público
                                                 Suj. Paciente                   Compl. Agente
Las oraciones pasivas resultan de la transformación de las oraciones transitivas en voz activa: Los marineros recogieron al náufrago / El náufrago fue recogido por los marineros. Puede observarse que no sólo cambia la forma del verbo, sino también toda la estructura de la oración: el objeto directo de la oración activa (el náufrago) se convierte en sujeto de la oración pasiva, mientras que el sujeto (los marineros) pasa a ser complemento agente.
Las oraciones pasivas son, por tanto, una clase especial de oraciones transitivas. Las oraciones intransitivas, al no tener objeto directo, no admiten la construcción pasiva.
Estas oraciones pasivas se llaman oraciones pasivas perifrásticas, para diferenciarlas del siguiente grupo: las pasivas reflejas.
La pasiva refleja
Estas oraciones se construyen con el pronombre se, que actúa únicamente como indicador de voz pasiva, seguido del verbo en forma activa, en tercera persona del singular o del plural:  Se inauguró un puente. Se inauguraron las instalaciones.
En las oraciones pasivas perifráticas, el agente puede mencionarse o no. En este caso se llaman segundas pasivas. En cambio, en las oraciones de pasiva refleja el agente no se expresa nunca.

7. Oraciones reflexivas
Las oraciones reflexivas son las oraciones predicativas activas y transitivas en las que el proceso del verbo recae sobre el propio sujeto.
Clases de reflexivas según la función que desempeña el pronombre átono (me, te, se, nos, os, se):
Reflexiva directa: el pronombre personal funciona como complemento directo: Juan se lava. 
Reflexiva indirecta: indirecto: el pronombre personal funciona como complemento indirecto al aparecer un complemento directo expreso: Juan se lava las manos. 
Estas oraciones se pueden reforzar con los complementos tónicos a mí mismo, a ti mismo, etcétera.

8. Oraciones recíprocas
Son oraciones recíprocas las oraciones predicativas activas y transitivas en las que la acción es ejecutada y recibida mutuamente por dos o más sujetos.
Las oraciones recíprocas se distinguen de las reflexivas por tener un sujeto plural (a veces también colectivo) o varios sujetos, cada uno de los cuales realiza una acción y a la vez recibe la acción de los demás: Los dos hermanos se abrazaron - El equipo se entiende muy bien - Juan y Pedro se tutean.
Las oraciones recíprocas llevan los mismos pronombres personales átonos que las reflexivas, los cuales pueden también desempeñar las funciones de objeto directo o indirecto:
Clases de reciprocas Función del pornombre personal átono Ejemplos
Recíproca directa  Objeto directo: Juan y María se quieren. 
Recíproca indirecta Objeto indirecto: Juan y María se escriben cartas de vez en cuando. 
Tanto si el pronombre es objeto directo como si es indirecto, el sentido recíproco que encierra puede ser reforzado con un circunstancialcomo mutuamente, recíprocamente, entre sí, uno a otro, etc.: Juan y Pedro se saludan mutuamente. Los jefes de Estado se saludaron uno a otro. Los miembros del equipo se entienden muy bien entre sí.
9. Oraciones seudorreflejas[1]
Algunos verbos, como quejarse, arrepentirse, contorsionarse, etcétera, van necesariamente acompañados de un pronombre átono. Estos verbos se denominan pronominales. Se conjugan con el apoyo de un pronombre personal átono que tiene el mismo número y persona que la forma verbal y representa al mismo ser que realiza la acción verbal: yo me quejo, tú te arrepientes...
Características:
-Por lo general, el pronombre átono es tan sólo un auxiliar de la forma verbal a la que acompaña y no realiza ninguna otra función. Así ocurre, por ejemplo, en los verbos que son siempre pronominales, como arrepentirse, atreverse, quejarse, jactarse, contorsionarse, desperezarse, abstenerse...
Juan se desvivía por sus amigos - No nos atrevimos a contestar.
En los verbos intransitivos en forma pronominal, como caerse, irse..., el pronombre indica participación o interés del sujeto en la acción: El hombre se marchó en el coche.
Tipos:
Oraciones transitivas seudorreflejas
Las oraciones transitivas seudorreflejas se construyen con verbos transitivos que pueden usarse en forma pronominal o en forma no pronominal[2]: Yo me bebí una botella de agua - Yo bebí una botella de agua. Yo me cogí un resfriado - Yo cogí un resfriado.
En estas oraciones, el pronombre átono que acompaña al verbo no desempeña ninguna función. Es simplemente un elemento del verbo que sirve para resaltar la participación o el interés del sujeto en la acción.
Oraciones intransitivas seudorreflejas
Son intransitivas seudorreflejas las oraciones que se construyen en verbos que son siempre pronominales, como arrepentirse, jactarse, atreverse, quejarse, resignarse y otros. En estos casos, el pronombre átono que acompaña al verbo es un simple auxiliar.
Las oraciones seudorreflejas intransitivas se construyen a menudo con verbos que expresan estados anímicos, como avergonzarse, arrepentirse, emocionarse, decidirse, etc., y también con verbos de movimiento, como irse, marcharse, salirse, caerse.




[1] Quedan al margen de la clasificación de las oraciones con verbo pronominal las construcciones que exigen verbo en tercera persona con el pronombre se. Estas construcciones, similares a las del verbo pronominal, se clasifican como impersonales o pasivas reflejas.
Impersonal: A aquel hombre se le tenía por un vendedor.
Pasiva refleja: Los juguetes se guardaban en un armario.

[2] La aparición del pronombre en la oración significa acción intensiva o ponderativa.

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