lunes, 25 de febrero de 2013

Comentario de la rima RIMA LXXIII de Gustavo Adolfo Bécquer


Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos;
taparon su cara
con un blanco lienzo;
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil rüidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterios,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.

Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.

De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!


De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.

Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.

La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!


En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.


Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!


¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
¡No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos, los muertos!

ESTRUCTURA EXTERNA
Se trata de un texto completo escrito en versos de seis sílabas, hexasílabos que se agrupan en estrofas de ocho versos. Estas estrofas, llamada octavillas al ser los versos de arte menor, se agrupan de tres en tres; en el medio nos encontramos con la repetición de un estribillo, formado por dos versos que se ajustan a la rima asonante en los pares del conjunto de versos. Este estribillo sufre una variación al final del poema.
El ritmo es trocaico al caer el acento rítmico en sílaba impar.
Encabalgamientos suaves encontramos en los versos 21/22, 79/80.
ESTRUCTURA INTERNA.
Podemos establecer las siguientes partes teniendo en cuenta el contenido y la separación de estrofas por medio del estribillo en cuatro partes:
1ª Versos 1/24, tres primeras estrofas: muerte de una niña al amanecer.
2ª Versos  27/50, las tres siguientes estrofas: traslado del cuerpo a una capilla al atardecer donde se queda sola.
3ª Versos 53/76, las tres siguientes: entierro y despreocupación del sepulturero después de realizar su trabajo.
4ª Versos 79/104: las tres últimas estrofas: recuerdo del poeta de esa niña y meditación a propósito de la muerte.
TEMA. Meditación sobre la muerte y la soledad de los muertos a propósito del fallecimiento de una niña.   
RESUMEN.
Una tarde de invierno, el poeta piensa en la soledad de los muertos y en el significado de la vida al rememorar la muerte de una niña. Esos recuerdos abarcan desde el fin de la agonía, cuando le cierran los ojos y le tapan el rostro cuando amanece un nuevo día,  y cuando, posteriormente, trasladan su cadáver a una capilla de una iglesia, donde al atardecer el cuerpo se queda solo hasta el día siguiente. Entonces se celebra el funeral. Su cuerpo lo meten en un nicho, que un sepulturero tapa distraídamente, sin participar de la conmoción por esa muerte.

FIGURAS LITERARIAS.
NOMBRE
VERSO
EJEMPLO
INTERPRETACIÓN
Epíteto
4
Con un blanco lienzo
Se resaltan unas cualidades que son inherentes a esas cosas.
33
de amarillas velas
Hipérbaton
27
De la casa, en hombros,
Lleváronla al templo
La alteración del orden sintáctico pone de relieve las palabras que aparecen en primer lugar: de la casa; al dar de las ánimas
35/36
Al dar de las ánimas
el toque postrero
Paralelismo
22/23
de vida y misterios
de luz y tinieblas
Se consigue ritmo
95 y 96
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
33734
de amarillas velas
y de paños negros.
 53 y 61
De la alta campana…
Del último asilo
Antítesis
23
de luz y tinieblas
Oposición de significados.
Sinécdoque
63
Abrió la piqueta
el nicho a un extremo
La indiferencia del enterrador se acrecienta al referirse a él a través de la herramienta que utiliza para abrir el nicho, como si fuera una cosa, no una persona.
Metáfora
54
De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
La lengua de hierro se refiere al badajo que golpea las paredes de la campana.
Interrogaciones
retóricas
95/98
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
Con ellas reflexiona sobre el sentido de la vida.
Epifonema
99/104
¡No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos, los muertos!

Frase exclamativa final del poema que encierra la idea o sentimiento que resume todo él.
                                             

Comentario de texto de la RIMA LXVI de Gustavo Adolfo Bécquer


 ¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas;
en donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

ESTRUCTURA EXTERNA.
El poema consta de dos estrofas, cada una de las cuales está integrada por ocho versos polimétricos, pues son de 11 y 7 sílabas métricas. La rima es asonante en los pares y quedan libres los impares. La estructura es la siguiente: 11-, 7a, 11-, 7a, 11-, 7a, 7-, 7a. Este mismo esquema se repite en la segunda estrofa y la rima es idéntica a la de la primera estrofa; es decir, u-a. Esta dos estrofas son silvas arromanzadas, estructura métrica de especial querencia por parte del poeta. El ritmo es yámbico al caer el acento estrófico en sílaba par.
Encontramos encabalgamientos suaves entre los versos 1 y 2, 9 y 10, 11 y 12 y 13 y 14.
ESTRUCTURA INTERNA.
La primera estrofa, contestando a una pregunta sobre su origen, hace referencia a lo que ha sido la vida del poeta desde que nació hasta el momento presente: una vida de dolor y sufrimiento, tanto físico como moral.
La segunda estrofa, también contestando a la pregunta de hacia dónde va, muestra un pesimismo absoluto al creer que la vida que le queda será triste y solitaria, sin nadie que se acuerde de él cuando muera. 
TEMA[1].
Desolación del poeta al rememorar lo que ha sido su vida y el futuro que le espera.

RESUMEN.
El poeta contesta dos preguntas vitales: una sobre lo que ha sido su vida hasta ese momento, una vida llena de sufrimiento físico y más moral; la otra contesta a lo que será su vida hasta su muerte, adelantando que será triste y olvidado por todos.
FIGURAS LITERARIAS.
Las dos estrofas se abren con dos interrogaciones retóricas que dan lugar a que el poeta descubra sus sentimientos vitales.
Encontramos un paralelismo en entre los versos 1 y 2 y 9 y 10. La estructura sintáctica de los dos primeros versos de cada estrofa es idéntica, con lo que se consigue ritmo y al mismo tiempo sirve para estructurar los sentimientos.


¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca…
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza…


Hay una enumeración en entre los versos 3 y 8: Las huellas de unos pies…, los despojos de un alma…, que son las cosas que debe buscar el que le siga sus pasos. Además, hay un asíndeton, ya que no hay nexo entre los dos elementos.
En el verso 11 se repite el adjetivo eternas dos veces. La connotación de esta palabra es la de expresar la angustia de lo que no tiene fin ni la posibilidad de modificarse. El futuro, la vida que le queda al poeta, es desalentador y sin posibilidad de vislumbrar un cambio.
Hay una antítesis clara entre las últimas palabras de cada estrofa: cuna/tumba, como símbolos del nacimiento y muerte del poeta.
Nos encontramos con el desarrollo en todo el poema de una metáfora continuada cuya base es la de identificar la vida con un camino, una senda. Esta metáfora se amplifica con otros elementos relacionados como en el verso 3, “Las huellas de unos pies ensangrentados”,  cuya connotación es la de sufrimiento, dolor, de que la vida ha sido dura… La propia expresión de la línea 4, roca dura, significa que  la vida que le ha tocado vivir no ha sido fácil, que se ha tenido que enfrentar a problemas que le han dejado mella.
En los siguientes versos, 5 y 6: los despojos de un alma hecha jirones /en las zarzas agudas, sigue ampliando la mención al sufrimiento y dolor sentido a través de las zarzas, obstáculos dolorosos, que han destrozado su alma, hecha jirones.
En la segunda estrofa se sigue desarrollando la metáfora. Para expresar la soledad, la tristeza y la melancolía, el que le rastree encontrará páramos, “soledad, aspereza, dureza…”, valles de eternas nieves…,  “frialdad, falto de cariño”.



[1] Se trata de un tema existencial en el que muestra un pesimismo vital. El problema de Bécquer no solo es su insatisfacción amorosa, sino que considera su existencia infeliz desde el momento en el que nació. Y lo peor es que considera que no podrá superar esa desgracia.

martes, 19 de febrero de 2013

Comentario de texto de "Juguemos", columna de Elvira Lindo


Juguemos

Jugar en la calle. Jugar en grupo. Esa es la actividad extraescolar que un grupo de educadores y psicólogos americanos han señalado como la asignatura pendiente en la educación actual de un niño. Parecería simple remediarlo. No lo es. La calle ya no es un sitio seguro en casi ninguna gran ciudad. La media que un niño americano pasa ante las numerosas pantallas que la vida le ofrece es hoy de siete horas y media. La de los niños españoles estaba en tres. Cualquiera de las dos cifras es una barbaridad. Cuando los expertos hablan de juego no se refieren a un juego de ordenador o una playstation ni tampoco al juego organizado por los padres, que en ocasiones se ven forzados a remediar la ausencia de otros niños. El juego más educativo sigue siendo aquel en que los niños han de luchar por el liderazgo o la colaboración, rivalizar o apoyarse, pelearse y hacer las paces para sobrevivir. Esto no significa que el ordenador sea una presencia nociva en sus vidas. Al contrario, es una insustituible herramienta de trabajo, pero en cuanto a ocio se refiere, el juego a la antigua sigue siendo el gran educador social.
Leía ayer a Rodríguez Ibarra hablar de esa gente que teme a los ordenadores y relacionaba ese miedo con los derechos de propiedad intelectual. No comprendí muy bien la relación, porque es precisamente entre los trabajadores de la cultura (el técnico de sonido, el músico, el montador, el diseñador o el escritor) donde el ordenador se ha convertido en un instrumento fundamental. Pero conviene no convertir a las máquinas en objetos sagrados y, de momento, no hay nada comparable en la vida de un niño a un partidillo de fútbol en la calle, a las casitas o al churro-media-manga. Y esto nada tiene que ver con un terror a las pantallas sino con la defensa de un tipo de juego necesario para hacer de los niños seres sociales.
Elvira Lindo, EL PAÍS, 12/01/2011

RESUMEN.
Partiendo de unos datos ofrecidos por psicólogos y educadores americanos relacionando el excesivo tiempo que pasan los niños delante de aparatos audiovisuales con el déficit socializador de los mismos, la autora reflexiona sobre este asunto. Está de acuerdo con que hay que impulsar el juego tradicional en la calle entre iguales, aunque reconoce que no es fácil porque las ciudades no son seguras y porque no hay tiempo. Sin embargo, cree que lo anterior es compatible con el uso de estos medios y que no hay que ponerles cortapisas. En este sentido aboga por no tener miedo de ellos porque es una herramienta básica.

ESQUEMA.
Partiendo de la idea de que los niños necesitan socializarse entre ellos, la autora organiza su texto de la siguiente manera:
  1. Uno de los problemas difícil de corregir en la educación de los niños es que no juegan en la calle con otros niños. Es difícil de corregir por:
1.1.              La calle en las grandes ciudades no es un lugar seguro.
1.2.              También porque pasan muchas horas delante de una pantalla.
  1. El juego socializador es:
2.1.              El que tiene lugar entre iguales que deben buscar la forma de entenderse.
2.2.              No es el juego de los padres con sus hijos.
2.3.              No es el juego con máquinas.
  1. El juego con máquinas o el uso de ordenadores no es nocivo en sí mismo.
3.1.              Es una herramienta de trabajo imprescindible e insustituible, pero no debe ser exclusivamente un juego.
3.2.              Está en contra de Rodríguez Ibarra cuando éste relaciona el uso de los ordenadores con el miedo a infringir la propiedad intelectual.
3.3.              Ahora bien, está en contra de la sustitución del juego socializador por el ocio y juego exclusivo con los aparatos.

COMENTARIO CRÍTICO.
Estructura.
Se trata de un texto en prosa: una columna publicada en El País. El tipo de discurso predominante es el expositivo y el argumentativo como más adelante se comentará: se parte de la exposición de una serie de datos referidos al ocio y socialización de los niños, para acabar defendiendo la actividad del juego con otros congéneres como principal forma de socializarse.
En cuanto a la estructura interna del contenido y la forma de elocución, argumentación, podemos dividir el texto en las siguientes partes.
-Primera parte, línea 1: introducción muy breve para plantear el tema: el juego en grupo en la calle.
-Segunda parte: un primer bloque que iría desde la línea 1 hasta la 10 y un segundo desde la 13 hasta la 18, bloques que se constituirían en el cuerpo argumentativo en el que se analizan los datos y se ofrecen las argumentaciones y opiniones de la autora; por ejemplo, los datos ofrecidos por los especialistas y el comentario sobre la dificultad de solucionar ese problema. En el segundo bloque, refuta la opinión de Rodríguez Ibarra cuando este relaciona el rechazo que la gente tiene a los medios informáticos con el miedo a infringir las leyes de propiedad intelectual.
-Tercera parte, es la tesis expresada en dos momentos: una intercalada en el cuerpo argumentativo, pues donde se plasma de manera más concreta la idea de que es necesario que los niños utilicen los medios informáticos pero avocando la necesidad insustituible del juego colectivo es en las líneas 10 y 12; prácticamente la misma idea central se vuelve a repetir al final del texto en las líneas 18 a la 20.

TEMA.
Defensa por parte de la autora de los juegos tradicionales como actividad socializadora entre los niños sin despreciar el uso de los medios informáticos entre los mismos.

ACTITUD E INTENCIONALIDAD.
Teniendo en cuenta que estamos con un texto de opinión, la actitud de la autora es bastante objetiva. Simplemente se suma a la opinión de los educadores que creen que el juego entre iguales es necesario para los niños. Obviamente, la intervención personal aportando su punto de vista es consustancial al tipo de texto y lo vemos por ejemplo en la línea 13, “Leía…” y 14, “No comprendí…”, cuando refuta una opinión de Rodríguez Ibarra. También cuando emite juicios de valor o una opinión; por ejemplo, en la línea 3: “Parecería simple remediarlo”.
La intención de Elvira Lindo es difundir esta información y concienciar a sus lectores en el diario El País de que es necesario proporcionar a los niños la experiencia insustituible del juego colectivo. En este sentido, amplifica o sirve de eco de probablemente una noticia referente a este asunto.
En menor medida, Elvira Lindo, perteneciente al colectivo de personas con derechos de autor, que muchas veces son mal vistos por los ciudadanos, intenta desligar a este colectivo de los que están en contra de los medios audiovisuales de comunicación; es decir, secundariamente, defiende el papel que juegan en la sociedad y sus derechos.

TIPO DE TEXTO.
Se trata de un texto periodístico de opinión; en concreto, de una columna. Este tipo de texto suele ser escrito por personas que colaboran con el periódico de manera regular, normalmente escritores profesionales. Las columnas ocupan un espacio fijo. Abordan temas de interés, aunque no necesariamente deben cumplir la condición de ser rabiosamente actuales como las noticias. La forma de abordar los asuntos se caracteriza por su informalidad: no pretenden agotar el análisis del tema del que escriben y éste es enfocado de manera personal, características que son propias del ensayo. Aunque no es el caso, otro rasgo de ellos es la presencia de recursos literarios.
Por su temática lo podemos considerar un texto humanístico que es objeto de estudio por parte de la psicología y la pedagogía, aunque ya ha quedado claro que no es un texto expositivo. Los receptores no buscan una información exhaustiva, sino un enfoque personal de los asuntos que abordan sus articulistas preferidos.
En cuanto a su elocución es un texto argumentativo y expositivo que persigue trasladar a sus oyentes un tema de reflexión como es la educación de los niños. Ya se ha hecho referencia a características propias de la argumentación y opinión con el uso de la primera persona. Sin embargo, también dicho, la objetividad es manifiesta: apenas hay adjetivación valorativa, se emplea la 3ª persona, abundancia de construcciones verbales atributivas propias de la exposición y argumentación, ausencia de recursos literarios…
El registro lingüístico del texto es el estándar propio de la comunicación periodística, con alguna fórmula propia del registro coloquial en la línea 11: “el juego a la antigua”; o en las líneas 5 y 6: “Es una barbaridad”.

VALORACIÓN PERSONAL.
La intencionalidad del mensaje que se quiere transmitir llega sin ninguna dificultad. Pero su simplicidad y obviedad, no queda de manera clara expuesta en el desarrollo del texto. Repito, no hay ninguna duda del mensaje y de la intencionalidad, no así la estructura y el desarrollo. En este sentido, la autora simplemente se hace eco de un estudio, probablemente difundido por los propios medios de comunicación, sin aportar casi nada a la idea central que aparece en esos estudios, que es fomentar el juego entre los niños. Realmente, casi no hay argumentación, simplemente una anexión a las conclusiones del estudio. Pero, además, hay un argumento que da la sensación de no encajar en la estructura del texto. No se entiende o no se justifica la refutación que efectúa a Rodríguez Ibarra. No sé si porque al lector le falta información de la contextualización en la que se producen esas declaraciones y que probablemente la autora sí que tuvo, o porque simplemente no es acertada. La misma autora expresa que quizá tal vez ni ella misma entendiera lo que quiso decir, línea 14: “No comprendí muy bien la relación…” En todo caso, no queda claro por qué utiliza esta refutación, aunque sí que queda claro la idea que transmite, que no es en contra del uso de estos medios por los niños. De hecho, casi podríamos prescindir del segundo párrafo, pues la tesis queda claramente plasmada al final del primero, en las líneas 10 y 12, que vuelve a repetir al final del texto: “Al contrario, es una insustituible herramienta de trabajo, pero en cuanto a ocio se refiere, el juego a la antigua sigue siendo el gran educador social”. La esclavitud del formato y estructura de las columnas parece influir en ocasiones en los articulistas que se ven constreñidos por él, así como la obligación de escribir regularmente cuando a veces no hay asuntos de interés o falla la inspiración.
En cuanto al tema desarrollado es probable que no haya nadie que se oponga a la necesidad de que los niños se socialicen con otros niños a través del juego. En efecto, en estos tiempos del siglo XXI, apenas si se ven niños que jueguen al fútbol en algún descampado, o niñas que salten a la comba o chavales que correteen por las aceras o en bicicleta vayan hasta rincones que para sus mentes infantiles resultan inexplorados. Todo lo más, niños muy pequeños que, acompañados por sus padres, juegan en los toboganes o en los columpios. 
Bien es cierto, como reconoce Elvira Lindo, que las calles son innegablemente muy inseguras, incluso a ciertas horas del día y en ciertos barrios pueden resultar peligrosas. Lo cual explicaría el escaso número de niños y niñas que se atreve a jugar. Sin embargo, es una verdad a medias, pues los niños de las zonas rurales, donde no existen esos condicionantes limitadores, también dedican muchas horas a estar entretenidos con los aparatos. Y en ocasiones el problema no es el tiempo que pasan en los periodos que se consideran de ocio, sino la inquietud y zozobra que crean en los niños, adolescentes y jóvenes prácticamente todo el día y que supone un problema para padres y profesores en cuanto al control de su uso y la desconcentración en las tareas escolares y en las normas de convivencia.
Sin embargo, y centrando el tema en el asunto de internet, el uso del chat, el tuenti, el Facebook y el Messenger presenta notables riesgos psicológicos, sociales e incluso morales o delictivos. Muchos miles de adolescentes intercambian imágenes, vídeos, experiencias, amores y desamores en las redes sociales; pero, también, estos medios sirven de coartada o tapadera para el ataque de desaprensivos, pederastas o incluso para el aumento del acoso escolar, el mobbing y la violencia entre menores.
El problema es que los niños no juegan en grupo, pero también cómo se integran esos medios sin crear más problemas de los beneficios que tienen.

VALOR ESTILÍSTICO DEL VERBO EN EL TEXTO.
El principal verbo utilizado en el texto es “ser”, que aparece en numerosas ocasiones en 3ª persona del singular del presente de indicativo: en las líneas 1, “Esa es la actividad…”; 3, “La calle ya no es un sitio…”; 11, “Es una insustituible herramienta…”  No solo el verbo “ser”, otros verbos aparecen en presente indicativo, por ejemplo en las líneas: 10, “Esto no significa…”; 17, “conviene no convertir a…” Este uso condiciona claramente el texto. Estos presentes tienen un valor intemporal, gnómico, utilizado para juzgar, valorar, definir, caracterizar… Este empleo del presente es propio de discursos expositivos y argumentativos, como son los empleados en esta columna.
A parte de este empleo, el presente aparece con otros valores. Por ejemplo, en la línea 6, “Cuando los expertos hablan de juego, no se refieren…”, podemos considerar estos verbos presentes históricos, ya que se refiere a unas afirmaciones ya efectuadas en el pasado. Al presentarlas en presente, se actualizan y resultan más próximas y reales las conclusiones que quiere resaltar la escritora.
Además, podemos ver también un presente habitual en la línea 4, “La media que un niño americano pasa ante las numerosas pantallas…” Sería una acción que se repite constantemente.
Continuando con los presentes, tenemos perífrasis verbales cuya forma personal está en este tiempo: línea 12, “el juego a la antigua sigue siendo…”, que es una perífrasis aspectual de gerundio durativa que indica una acción en su desarrollo.
Comentaremos otros tiempos verbales por orden de aparición.
Así, lo primero que llama la atención es la presencia de dos enunciados no oracionales al comienzo del texto, que son dos frases con dos infinitivos que sirven para plantear el tema del que se va a hablar: jugar en grupo en la calle. De manera concisa y exacta se centra el asunto del que se va a hablar.
En la línea 3 hay un condicional simple, “Parecería simple remediarlo…”; con este tiempo se aleja la solución o se presenta casi irresoluble el problema de que los niños no juegan en la calle.
Al comienzo del segundo párrafo, en las líneas 13 y 14 encontramos un pretérito imperfecto, “Leía ayer a Rodríguez Ibarra…” y “No comprendí muy bien…” En el primer ejemplo parece utilizar el pretérito imperfecto, acción no acabada, -por eso la acción en el pasado se enmarca con un adverbio, “ayer”-, por el pretérito perfecto que expresa acción acabada. Probablemente con ese tiempo, la autora quiere transmitir que el impacto de la lectura aún continúa en el presente, sigue dándola vueltas, diríamos. En cambio, cuando dice “no comprendí”, se refiere claramente a una acción acabada en el pasado: no comprendió, por eso sigue preguntándose qué quiso decir Rodríguez Ibarra.
Por último, podemos comentar otra perífrasis verbal en la línea 19, que se ha lexicalizado y la podemos considerar una frase verbal: “Y esto nada tiene que ver con…”
En conclusión, los tiempos empleados, sobre todo el presente intemporal o gnómico es el usado en las columnas al usar éstas la argumentación y la exposición. Los otros tiempos se ajustan a las necesidades expresivas y de comunicación de la autora.

VALOR ESTILÍSTICO DEL ADJETIVO EN EL TEXTO.
Ya se ha comentado en alguna parte de este comentario el carácter bastante objetivo de esta columna. Esta característica se puede observar al analizar los adjetivos. Su presencia no es llamativa, la justa para que la autora pueda expresar sus ideas y lo poco que hay de opinión o aportación personal.
Lo más característico en cuanto a los adjetivos es que éstos son casi todos especificativos y van pospuestos al nombre, característica incuestionable en cuanto a la objetividad: línea 1, “actividad extraescolar”; línea 2 “psicólogos americanos”, “asignatura pendiente”, “la educación actual”; línea 4, “niño americano”; línea 10, “una presencia nociva en sus vidas”…En este último caso, el adjetivo está modificado por el adyacente “en sus vidas”, que delimita la extensión significativa del mismo. Dentro de éstos, hay un caso en el que el adjetivo está cuantificado, pero sin perder la objetividad, en la línea 8, “El juego más educativo…”
No obstante, y como también se ha afirmado, el texto es de opinión y ésta queda reflejada en el uso, si bien no muy abundante, de adjetivos explicativos valorativos con los cuales se proyectan las ideas de la autora sobre el tema del que trata. Veamos algún ejemplo. En la línea 4, “un niño americano pasa ante las numerosas pantallas que…”, “numerosas” es un adjetivo explicativo antepuesto que claramente implica una valoración por parte de la autora porque considera que son muchas; tal vez, un adjetivo más neutro hubiera sido “varias” ya que en ningún caso serán muchas más de tres pantallas. Un empleo similar encontramos en los siguientes adjetivos de las líneas 11 “…una insustituible herramienta” y 12, “…sigue siendo el gran educador social.
Y para acabar, podemos comentar un adjetivo que aparece en el sintagma verbal con la función de atributo que también sirve a Elvira Lindo para valorar y por tanto opinar; en la línea 3 encontramos “Parecería simple remediarlo”.
Después de analizar la presencia de adjetivos, hemos de concluir con lo afirmado al principio. Por el uso, la frecuencia y el carácter de los adjetivos, el discurso es una mezcla de exposición-argumentación, que es la forma de elocución propia de las columnas.

EXPLICACIÓN DEL SIGNIFICADO CONTEXTUAL DE LAS SIGUIENTES EXPRESIONES.
Asignatura pendiente (2): parte que falta o que tiene más déficit en la educación de un niño. No sería una materia dentro del currículum, sino una actividad que se tendría que desarrollar cuando el niño está al cuidado de la familia, pues en el colegio, en la asignatura de Educación Física, se trabaja el juego en grupo.
Luchar por el liderazgo (9): conseguir imponerte o ser respetado por un grupo de niños cuando de manera espontánea juegan. Consistiría en poder elegir los juegos, imponer las normas, organizar el papel de cada uno de los niños.
Presencia nociva (10): Algo que no es bueno para alguien, o que puede causar perjuicios, o influir negativamente. Se refiere al efecto que pueden tener los aparatos electrónicos en los niños si estos dedican mucho tiempo a jugar con ellos.
El juego a la antigua (11): Sería aquel juego anterior al momento en que se empezaron a popularizar los juegos electrónicos. Por precisar más, sería aquellos juegos de niños, -no por ejemplo, juegos con naipes-, realizados en la calle o en casa en los que hay varios participantes. Un poco más abajo, en las líneas 18 y 19 se ponen algunos ejemplos: fútbol, jugar a las casitas… No significa que estos juegos de toda la vida se hayan olvidado, sino que en buena medida han sido sustituidos por los juegos electrónicos.
Derechos de propiedad intelectual (14): Son los que tienen reconocidos por la sociedad y por las leyes aquellas personas que crean obras artísticas: música, películas, libros… Las obras de estas personas no pueden usarse sin el permiso expreso de sus autores y sin pagar un impuesto que normalmente se abona al sumarse éste al importe de aparatos susceptibles de grabar y almacenar contenidos protegidos. Estos impuestos son gestionados por sociedades de autores que reparten las ganancias entre sus asociados.
Trabajadores de la cultura (15): El significado con el que se utiliza en el texto es el de cualquier persona relacionada con el mundo de la cultura que use en su trabajo un ordenador. No distingue aquellos oficios que son creativos de aquellos que son técnicos.