lunes, 25 de febrero de 2013

Comentario de texto de la RIMA LXVI de Gustavo Adolfo Bécquer


 ¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas;
en donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

ESTRUCTURA EXTERNA.
El poema consta de dos estrofas, cada una de las cuales está integrada por ocho versos polimétricos, pues son de 11 y 7 sílabas métricas. La rima es asonante en los pares y quedan libres los impares. La estructura es la siguiente: 11-, 7a, 11-, 7a, 11-, 7a, 7-, 7a. Este mismo esquema se repite en la segunda estrofa y la rima es idéntica a la de la primera estrofa; es decir, u-a. Esta dos estrofas son silvas arromanzadas, estructura métrica de especial querencia por parte del poeta. El ritmo es yámbico al caer el acento estrófico en sílaba par.
Encontramos encabalgamientos suaves entre los versos 1 y 2, 9 y 10, 11 y 12 y 13 y 14.
ESTRUCTURA INTERNA.
La primera estrofa, contestando a una pregunta sobre su origen, hace referencia a lo que ha sido la vida del poeta desde que nació hasta el momento presente: una vida de dolor y sufrimiento, tanto físico como moral.
La segunda estrofa, también contestando a la pregunta de hacia dónde va, muestra un pesimismo absoluto al creer que la vida que le queda será triste y solitaria, sin nadie que se acuerde de él cuando muera. 
TEMA[1].
Desolación del poeta al rememorar lo que ha sido su vida y el futuro que le espera.

RESUMEN.
El poeta contesta dos preguntas vitales: una sobre lo que ha sido su vida hasta ese momento, una vida llena de sufrimiento físico y más moral; la otra contesta a lo que será su vida hasta su muerte, adelantando que será triste y olvidado por todos.
FIGURAS LITERARIAS.
Las dos estrofas se abren con dos interrogaciones retóricas que dan lugar a que el poeta descubra sus sentimientos vitales.
Encontramos un paralelismo en entre los versos 1 y 2 y 9 y 10. La estructura sintáctica de los dos primeros versos de cada estrofa es idéntica, con lo que se consigue ritmo y al mismo tiempo sirve para estructurar los sentimientos.


¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca…
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza…


Hay una enumeración en entre los versos 3 y 8: Las huellas de unos pies…, los despojos de un alma…, que son las cosas que debe buscar el que le siga sus pasos. Además, hay un asíndeton, ya que no hay nexo entre los dos elementos.
En el verso 11 se repite el adjetivo eternas dos veces. La connotación de esta palabra es la de expresar la angustia de lo que no tiene fin ni la posibilidad de modificarse. El futuro, la vida que le queda al poeta, es desalentador y sin posibilidad de vislumbrar un cambio.
Hay una antítesis clara entre las últimas palabras de cada estrofa: cuna/tumba, como símbolos del nacimiento y muerte del poeta.
Nos encontramos con el desarrollo en todo el poema de una metáfora continuada cuya base es la de identificar la vida con un camino, una senda. Esta metáfora se amplifica con otros elementos relacionados como en el verso 3, “Las huellas de unos pies ensangrentados”,  cuya connotación es la de sufrimiento, dolor, de que la vida ha sido dura… La propia expresión de la línea 4, roca dura, significa que  la vida que le ha tocado vivir no ha sido fácil, que se ha tenido que enfrentar a problemas que le han dejado mella.
En los siguientes versos, 5 y 6: los despojos de un alma hecha jirones /en las zarzas agudas, sigue ampliando la mención al sufrimiento y dolor sentido a través de las zarzas, obstáculos dolorosos, que han destrozado su alma, hecha jirones.
En la segunda estrofa se sigue desarrollando la metáfora. Para expresar la soledad, la tristeza y la melancolía, el que le rastree encontrará páramos, “soledad, aspereza, dureza…”, valles de eternas nieves…,  “frialdad, falto de cariño”.



[1] Se trata de un tema existencial en el que muestra un pesimismo vital. El problema de Bécquer no solo es su insatisfacción amorosa, sino que considera su existencia infeliz desde el momento en el que nació. Y lo peor es que considera que no podrá superar esa desgracia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Este analisis es un trabajo magnifico. Aunque tanto en este poema como en el poema LIII has cometido un error. Los poemas no son estancias, ya que su rima es asonante, por lo cual se trata de una silva arromanzada

Anónimo dijo...

Muy buen comentario. Me ha ayudado mucho. Gracias

Unknown dijo...

Estoy estudiando y no conseguia hacer comentarios hasta que me he leido este. De mucha ayuda!!

Anónimo dijo...

Tu análisis es muy completa. Tienes una elocuencia a nivel de la maestría perfecta. Ciertos errores pueden ser encontrados, pero son mínimos, y sabes reflexionar con una sensibilidad y una fluidez profunda sobre la visión del autor con relación a la cuestión existencial del hombre, en dos palabras, la vida. La parte que más me interesó es el paráfrago donde desarrollas de manera muy rica las figuras literarias que permiten justificar el estado de ánimo del poeta. ¡ Trabajo concienzudo y muy prometedor!

Perdóname los posibles errores de sintaxis y de gramática, pero soy francesa. A veces, unos términos que se pueden utilizar en el idioma francés, no se pueden emplear en Español.