martes, 1 de marzo de 2016

Comentario de texto de un fragmento del tratado I de El Lazarillo

El Lazarillo.
En este tiempo vino a posar al mesón un ciego, el cual, pareciéndole que yo servía para adestrarle[1], me pidió a mi madre y ella me encomendó a él, diciéndole cómo era hijo de un buen hombre, el cual, por ensalzar la fe, había muerto en la de los Gelves[2] y que ella confiaba en Dios no saldría peor hombre que mi padre y que le rogaba me tratase bien y mirase por mí, pues era huérfano.
Él respondió que así lo haría y que me recibía no por mozo, sino por hijo. Y así le comencé a servir y adestrar a mi nuevo y viejo amo.
Como estuvimos en Salamanca algunos días, pareciéndole a mi amo que no era la ganancia a su contento, determinó irse de allí, y cuando nos hubimos de partir yo fui a ver a mi madre, y ambos llorando, me dio su bendición y dijo:
-Hijo, ya sé que no te veré más. Procura ser bueno y Dios te guíe. Criado te he y con buen amo te he puesto: válete por ti.
Y así me fui para mi amo, que esperándome estaba.
Salimos de Salamanca y, llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal y, allí puesto, me dijo:
-Lázaro, llega el oído a este animal y oirás gran ruido dentro de él.
Yo simplemente llegué, creyendo ser así. Y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra[3], afirmó recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada, y díjome:
-Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.
Y rió mucho la burla.
Parecióme que en aquel instante desperté de la simpleza en que como niño dormido estaba. Díjeme entre mí:
"Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo voy, y pensar cómo me sepa valer."
Comenzamos nuestro camino, y en muy pocos días me mostró jerigonza[4]. Como me viese de buen ingenio, holgábase[5] mucho y decía:
-Yo oro ni plata no te puedo dar; mas avisos para vivir muchos te mostraré.
Y fuese así: que después de Dios, éste me dio la vida, y siendo ciego me alumbró y adestró en la carrera de vivir.





ESTRUCTURA EXTERNA.
El texto es un fragmento en prosa del capítulo primero de la novela picaresca El Lazarillo.
Los tipos de discurso predominantes son el narrativo y el dialogado.

ESTRUCTURA INTERNA.
1ª PARTE: 1/13 Entrega de Lázaro por su madre al ciego al que ruega que lo cuide; le explica por qué tiene que deshacerse del niño.
2ª PARTE: 14/22 El ciego engaña a Lázaro al hacerle creer que oiría un ruido en un toro de piedra que había a la salida de la ciudad.
3ª PARTE: 23/24 Conclusiones a las que llega Lázaro de esa experiencia y avisos o consejos que el ciego piensa dar a su guía para que aprenda a vivir.

TEMA.
Entrega de Lázaro al ciego por parte de su madre y primera enseñanza que recibe de su nuevo amo al gastarle una broma.

RESUMEN.
Un ciego conoce a Lázaro en un mesón en el que trabajaba su madre y  se lo pide para que le sirviera de guía, a lo que accede la mujer pidiéndole al viejo que lo cuide. A los pocos días, el ciego y el niño abandonan Salamanca. Madre e hijo se despiden sabiendo que no se volverán a ver.
Antes de salir de la ciudad, el ciego gasta una broma pesada a su criado al mandarle que se acercara a un toro de piedra que había junto al puente para que oyera un ruido. Cuando calculó que el niño había pegado la oreja a la piedra, le golpeó contra ella. Al ciego le hace gracia la burla y le pone en aviso de que en el futuro debe espabilarse. Le propone que él como maestro le enseñará a desenvolverse en la vida. 

Análisis de la forma.
Desde un punto de vista prosodemático, la entonación es diferente según consideremos las partes narrativas, en las que predomina una entonación enunciativa, como corresponde a la enunciación de una serie de acciones, o las partes dialogadas. En éstas, la variación tonal es mayor: exhortativas 11 /12, 17, 21. En estos diálogos, encontramos vocativos, o apóstrofes, con una función apelativa: Hijo (11), Lázaro (17), Necio (21)
Encontramos una paranomasia en la línea 23: …que me cumple avivar el ojo y avisar,.. Se trata de un parecido fónico de dos palabras que son diferentes. Es una muestra de la agudeza expresiva del autor.

Desde el punto de vista morfosintáctico, podemos considerar los siguientes aspectos. La presencia de adjetivos es escasa. Los tres que aparecen son antepuestos: buen ingenio (28), peor hombre (4). En ambos casos, son adjetivos especificativos. En el caso de "nuevo y viejo amo", son dos adjetivos aparentemente contradictorios que forman una antítesis, nueva muestra del ingenio del autor: nuevo porque acaba de conocerlo y de entrar a su servicio, y viejo por lo anciano que es.

Los verbos son muy numerosos; es un texto puramente narrativo. El tiempo predominante en las partes narrativas es el pretérito perfecto simple, que es el tiempo narrativo que expresa la acción como pasada y perfecta y que permite avanzar la acción. En cambio, en los diálogos, predomina el presente de indicativo: (11); o formas exhortativas: válete por ti mismo (12); o presentes de subjuntivo que forman enunciados desiderativos: Dios te guíe (11).
El narrador adopta distintos puntos de vista:
-Relato en tercera persona. Lázaro cuenta en tercera persona su entrega al ciego (1/5)
-Relato en tercera persona en estilo indirecto para reproducir la contestación que el ciego da a su madre, en la línea 6: Él respondió que así lo haría y que me recibía no por mozo, sino por hijo.
-Relato en primera persona, narrador-protagonista (Lázaro): 8/10, 13/31.
-Relato en estilo directo con diálogos: 11/12.
-Un pequeño monólogo interior: la reflexión que Lázaro se hace a sí mismo: 25/26.

La relación sintáctica que predomina es la coordinación, líneas 3, 5, 6, 7, 8…, la simple suma de oraciones que corresponden a los hechos narrados, aunque intercaladas hay proposiciones adjetivas que cumplen la función de aportar información de algún sustantivo, línea 1: el cual, pareciéndole que yo servía para adestrarle[6], me pidió a mi madre; línea 14: …un animal de piedra, que casi tiene forma de toro,.. Son también representativas las proposiciones subordinas sustantivas en función de complemento directo que se utilizan para reproducir indirectamente lo dicho por los personajes, como por ejemplo en la línea 2/5. Diciéndole cómo era hijo de un buen hombre… y que le rogaba me tratase bien…

Plano léxico-semántico.
La selección léxica de los términos, en su afán de precisión, le lleva a emparejar expresiones casi sinónimas (Sinonimia): a servir y adestrar a mi nuevo y viejo amo (7); "me tratase bien y mirase por mí" (4/5)
Dos son los campos semánticos –o isotopías- que estructuran el texto. El primero está formado por palabras referidas a la familia: madre, hijo, padre, huérfano, niño. Y otro formado por términos referidos al trato personal: encomendar, adestrar, tratase, mirase, mozo, servir, amo, ser bueno…
Desde un punto de vista léxico-semántico, se pueden comentar las siguientes figuras literarias que demuestran el dominio por parte del autor anónimo de las técnicas expresivas. Con un afán irónico, utiliza una perífrasis  cuando la madre, en vez de nombrar al padre de Lázaro como reo condenado a galeras, lo encubre afirmando: (3/4) “...como era hijo de un buen hombre, el cual, por ensalzar la fe, había muerto en la de los Gelves ...” Al mismo tiempo es una lítote pues se atenúa la pésima condición de su marido.
Nos encontramos una paradoja cuando afirma en 30 “... y siendo ciego me alumbró". Además, alumbrar es una dilogía con dos significados: alumbrar, "proporcionar luz", "iluminar un camino, una vida"; y alumbrar: “dar a luz”, “parir”; Lázaro va a considerar al ciego como su madre/padre de la vida.
Utiliza una metáfora bastante común cuando se identifica la lucha por la supervivencia como una carrera en las líneas 27 y 28: me alumbró y adestró en la carrera de vivir.
Así mismo encontramos una metonimia cuando en la línea 26 el ciego le dice a Lázaro que Yo oro ni plata te puedo dar, como metales que representan el dinero, la riqueza. El ciego no le hará rico, pero con él aprenderá a sobrevivir siendo un niño.

Análisis del contenido.
El Lazarillo va a ser la primera novela moderna en muchos sentidos. Por primera vez una novela nos ofrece una imagen de la sociedad vista ésta de abajo arriba; es decir, el protagonista-narrador va a ser un personaje de ínfima categoría. Esta aportación es significativa si tenemos en cuenta que en el panorama narrativo de la época, las novelas que predominaban eran idealizantes: caballerescas, pastoriles, moriscas, bizantinas…
 Es la novela que sirve de modelo a muchas otras picarescas que van a aparecer en la siguiente centuria, al considerarse precursora, pues marca las características de ésta: relato autobiográfico narrado en primera persona, visión realista de la sociedad, técnica itinerante -estamos al comienzo del camino/vida de Lázaro... y desde el punto de vista narrativo, se cree que es en El Lazarillo donde por primera vez se utiliza la técnica del monólogo interior.
El texto nos muestra los antecedentes familiares de Lázaro; su madre trabaja en un mesón para poder vivir; su padre ha muerto en una batalla al estar condenado a remar en una galera; la madre se desentiende de él al no poder mantenerlo (11/12) Estos datos biográficos cumplen la misión de ir creando una actitud favorable hacia el protagonista y justificar su modo de vida.
Se puede apreciar el carácter realista de la novela al ser ciertos los datos que ofrece de los lugares donde transcurre la acción: Salamanca.
Al final del texto podemos observar dos momentos temporales: Lázaro adulto –narrador- que está contando su vida para justificar un caso de deshonra y Lázaro niño, protagonista de la narración. Lázaro adulto –narrador- nos confiesa anticipando varios sucesos –prolepsis- que va a sentir una especial predilección por el ciego, a pesar de lo mal que lo trató. Con el ciego aprende la forma de desenvolverse en un mundo donde el objetivo principal es conseguir algo de comer.

Conclusión.
Aunque el texto parece sencillo, se puede observar la maestría en el uso de la técnica narrativa por parte de su autor, que sabe sacar partido a todas las posibilidades que ésta le ofrece, y un dominio expresivo que le permite trasmitir  ironía y  humor en la mayor parte de su relato...







[1] Adestrarle: servirle de guía.
[2] Gelves: batalla en la isla de Gelves que está frente a Túnez.
[3] Par de la piedra: junto a la piedra.
[4] Jerigonza: lenguaje especial.
[5] Holgábase: se alegraba.

[6] Adestrarle: servirle de guía.