martes, 1 de mayo de 2012

¿Creen que es un juego?

Cuando hablamos de sacrificio, hablamos del sufrimiento de una persona que quiere conseguir algún fin, y por el que tiene que dejar de hacer algunas cosas que le impiden conseguirlo.

Un ejemplo claro de sufrimiento es el del ciclista.

El ciclista tiene que dejar a un lado algunos hábitos y llevar a cabo unas conductas apropiadas para conseguir el máximo rendimiento de su cuerpo. El ciclista mantiene dietas saludables y beneficiosas, con mucho aporte energético.

El ciclista profesional tiene que dedicar al entrenamiento diario más de cinco horas de bicicleta, y las correspondientes de estiramientos. Un ciclista suele mantener las pulsaciones de su corazón más altas de 140 ppm, las que pueden llegar a un máximo de casi 200 ppm. Eso, durante todo un entrenamiento o una carrera, es esfuerzo y sacrificio.

¿Qué me dicen de ese corredor que llega donde su abuela y ésta le pregunta: “¿Qué, hijo, cuándo juegas?” Ese ciclista piensa que todo su sacrificio es en vano, que nadie va a reconocer su esfuerzo.

El ciclista tiene que responder “que juega a la bici”, que es corredor, y la mayoría de personas que lo preguntan, expresan admiración, otros se quedan de cruces u otros se ríen al escuchar la respuesta.

Y es que, ¿cómo se tiene que sentir un ciclista que tanto esfuerzo ha hecho, con el que ha conseguido ganar muchos logros, al que le dicen que todo aquello que ha ganado le es retirado, por un presunto caso de “dopaje”, cuando se ha demostrado que la cantidad que ha salido es “prácticamente incontable”? ¿Creen que ese ciclista tendría que dejar el ciclismo, o creen que ese ciclista, precisamente por ser ciclista, tendría que seguir luchando por demostrar su inocencia?