miércoles, 2 de mayo de 2012

Mi mama me mima.


Una gran incógnita para mí es el comportamiento de las madres. Hay miles de cosas comunes en todas las madres. Ya puedes tener una madre cariñosa, una madre moderna, una madre comprensible, una madre pesada… que da igual con qué otra madre la compares, que siempre encontrarás cosas que tienen en común. Parece que seas como seas, cuando tienes un hijo pasas a comportarte igual que el resto de madres del mundo.
 A quién no le ha dicho su madre alguna vez: “A mí lo que hagan los demás no me importa, me importa lo que hagas tú”, cuando le cuentas algo malo que has hecho o te ha pasado e intentas suavizarlo comparándote con alguien que lo ha hecho peor que tu; pero claro, sin olvidarse de la situación contraria, cuando dices: Mamá, ¡he sacado un 6!; a lo que tu querida madre responde: “Sí, pero la madre de Fulanito me ha dicho que su hijo tiene un 8…” ¿Pero no decía que no le importaba lo que hicieran los demás?
Otra mítica situación es la de llevar dos horas buscando algo y decirle a tu madre que no lo encuentras; a continuación la horrible pregunta de ¿seguro que has mirado bien?, y lo que sucede en esa situación es que tu madre va y, por arte de magia, aparece lo que buscabas.
También están las típicas frases como: “Si te aburres, ponte a estudiar”; “¿Me has visto a mí sentarme en algún momento del día?”, “Yo no digo nada, pídele permiso a tu padre”.
De todas formas, estas cosas típicas de las madres, se supone que lo hacen por nuestro bien y porque nos quieren. Eso sí, todas las madres se comportaran igual, pero la mejor tortilla es la de MI MADRE.

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