martes, 21 de enero de 2014

Comentario de texto de un fragmento de El Libro de buen amor del Arcipreste de Hita



Palabras son de sabio y díjolo Catón:
el hombre, entre las penas que tiene el corazón,
debe mezclar placeres y alegrar su razón,
pues las muchas tristezas mucho pecado son.
Como de cosas serias nadie puede reír,
algunos chistecillos tendré que introducir;
cada vez que los oigas no quieras discutir
a no ser en manera de trovar y decir.
Entiende bien mis dichos y medita su esencia
no me pase contigo lo que al doctor de Grecia
con el truhán romano de tan poca sapiencia,
cuando Roma pidió a los griegos su ciencia.
Así ocurrió que Roma de leyes carecía,
pidióselas a Grecia, que buenas las tenía.
Respondieron los griegos que no las merecía
ni había de entenderlas, ya que nada sabía.
Pero, si las quería para de ellas usar,
con los sabios de Grecia debería tratar,
mostrar si las comprende y merece lograr;
esta respuesta hermosa daban por se excusar.
Los romanos mostraron en seguida su agrado;
la disputa aceptaron en contrato firmado,
mas, como no entendían idioma desusado,
pidieron dialogar por señas de letrado.
Fijaron una fecha para ir a contender;
los romanos se afligen, no sabiendo qué hacer,
pues, al no ser letrados, no podrán entender
a los griegos doctores y su mucho saber.
Estando en esta cuita, sugirió un ciudadano
tomar para el certamen a un bellaco romano
que, como Dios quisiera, señales con la mano
hiciera en la disputa y fue consejo sano.
A un gran bellaco astuto se apresuran a ir
y le dicen: -"Con Grecia hemos de discutir;
por disputar por señas, lo que quieras pedir
te daremos, si sabes de este trance salir".
Vistiéronle muy ricos paños de gran valía
cual si fuese doctor en la filosofía.
Dijo desde un sitial, con bravuconería:
"Ya pueden venir griegos con su sabiduría".
Entonces llegó un griego, doctor muy esmerado,
famoso entre los griegos, entre todos loado;
subió en otro sitial, todo el pueblo juntado.
Comenzaron sus señas, como era lo tratado.
El griego, reposado, se levantó a mostrar
un dedo, el que tenemos más cerca del pulgar,
y luego se sentó en el mismo lugar.
Levantóse el bigardo[1], frunce el ceño al mirar.
Mostró luego tres dedos hacia el griego tendidos
el pulgar y otros dos con aquél recogidos
a manera de arpón, los otros encogidos.
Sientáse luego el necio, mirando sus vestidos.
Levantándose el griego, tendió la palma llana
y volvióse a sentar, tranquila su alma sana;
levántase el bellaco con fantasía vana,
mostró el puño cerrado, de pelea con gana.
Ante todos los suyos opina el sabio griego:
"Merecen los romanos la ley, no se la niego."
Levantáronse todos con paz y con sosiego,
¡gran honra tuvo Roma por un vil andariego!
Preguntaron al griego qué fue lo discutido
y lo que aquel romano le había respondido:
"Afirmé que hay un Dios y el romano entendido
tres en uno, me dijo, con su signo seguido.
"Yo: que en la mano tiene todo a su voluntad;
él: que domina al mundo su poder, y es verdad.
Si saben comprender la Santa Trinidad,
de las leyes merecen tener seguridad."
Preguntan al bellaco por su interpretación:
"Echarme un ojo fuera, tal era su intención
al enseñar un dedo, y con indignación
le respondí airado, con determinación,
que yo le quebraría, delante de las gentes,
con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes.
Dijo él que su yo no le paraba mientes,
a palmadas pondría mis orejas calientes.
"Entonces hice seña de darle una puñada
que ni en toda su vida la vería vengada;
cuando vio la pelea tan mal aparejada
no siguió amenazando a quien no teme nada".
Por eso afirma el dicho de aquella vieja ardida
que no hay mala palabra si no es a mal tenida,
toda frase es bien dicha cuando es bien entendida.
entiende bien mi libro, tendrás buena guarida.




1.     ESTRUCTURA EXTERNA.
Fragmento en verso de El libro de buen amor, del Arcipreste de Hita, autor perteneciente al Mester de Clerecía, corriente que tiene su vigencia en los siglos XIII y XIV; en este caso, nuestro autor es del siglo XIV.
Los versos miden 14 sílabas métricas, por tanto son alejandrinos o tetradecasílabos. Se agrupan de cuatro en cuatro y riman entre ellos en consonante, rima continua. Forman una estrofa que es propia de estos escritores, la cuaderna vía.
En cuanto a las formas de elocución o tipos de discurso que encontramos,  predomina la narración, sobre todo cuando se cuenta el ejemplo o anécdota de la disputa de los griegos con los romanos; en esta narración, encontramos alguna descripción muy breve; por ejemplo, en los versos 37 y 38. Los primeros y últimos versos, que corresponden a la introducción y a la conclusión, los podemos considerar una argumentación. De hecho, el ejemplo no es sino un recurso que el autor utiliza para convencer al lector de que no se deje llevar por las apariencias o primeras aproximaciones en su lectura, sino que profundice y descubra la verdad que intenta transmitir.

2.     ESTRUCTURA INTERNA.
Según el contenido del texto podemos señalar las siguientes partes.
1ª parte de la línea 1 a la 12, que podemos considerar una introducción en la que el autor plantea el asunto o tema que desea abordad: la justificación de por qué en su libro introduce contenidos con la pretensión de alegrar la vida a los lectores; y el recordatorio a éstos para que descubran el sentido último de su libro.
2ª parte, que será la narración del ejemplo comprendiendo desde el verso 13 al 80. Como narración, podemos a su vez distinguir:
       -PLANTEAMIENTO, desde el verso 13 hasta el 32. Los romanos no disponían de leyes y las solicitaron a los griegos; estos prometieron transmitírselas si eran capaces de comprenderlas. Como no hablaban la misma lengua, acordaron que la prueba se realizaría por señas o gestos.
       -NUDO, 33/61, disputa entre ambos pueblos representados los griegos por un sabio y los romanos por un bellaco que no interpreta correctamente los mensajes del heleno; del mismo modo que éste no es capaz de darse cuenta de que la respuesta gestual no se corresponde a los mensajes enviados.
       -DESENLACE, desde el verso 62 al 80, los griegos transmiten sus leyes a los romanos pensando que las han entendido; cada uno de los intervinientes explica de manera diferente los gestos del contrario.
3ª Parte, conclusión a manera de recordatorio del autor a sus lectores para que interpreten correctamente su libro.

3.     TEMA.
La necesidad de comprender correctamente los mensajes para no malinterpretar lo que quiere decir el emisor y no darnos cuenta de su intención.

4.     RESUMEN.
El autor justifica por qué en su libro incluye anécdotas y otros contenidos festivos, que no es por otra razón que la de alegrar a los lectores; pero les recuerda la necesidad de no olvidar el propósito verdadero que persigue, que es el conducirlos correctamente en esta vida. Para ejemplificar cómo deben ser cautos a la hora de interpretar los mensajes cuenta una anécdota. En esta narración, los romanos necesitaban leyes y se las pidieron prestadas a los griegos. Estos no se las querían dejar, pero no se las negaron rotundamente, sino que les pidieron, esperando que no superaran el examen, que pasaran una prueba en la que deberían demostrar su capacidad para interpretarlas. Como ambos pueblos no compartían la misma lengua, decidieron que se comunicarían por señas. Los romanos, no sabiendo cómo salir airosos de esta situación, eligieron a un descarado al que le vistieron elegantemente para la disputa. Se enfrentó a un sabio griego. La primera cuestión que le plantea éste, por señas, es la existencia de un solo Dios, que el romano interpreta como que le quiere sacar un ojo, por lo que él le responde amenazándole con tres, que el griego interpreta como que el otro comprende que hay tres dioses en uno solo. A continuación el sabio le muestra la palma de la mano para transmitirle el mensaje de que Dios puede hacer bondadosamente lo que quiera; pero el romano creyó que lo quería abofetear, por lo que esa amenaza fue respondida violentamente cerrando el puño. Sin embargo, el primero creyó que le respondía que Dios era todopoderoso.

5.     CARACTERÍSTICAS LITERARIAS DEL MESTER DE CLERECÍA Y DEL ARCIPRESTE DE HITA PRESENTES EN ESTE TEXTO.
La primera que resaltamos es el uso de una estrofa que representa a los autores que incluimos dentro de El Mester de Clerecía: la Cuaderna Vía. Ahora bien, en el libro no solo se utiliza ésta, sino que encontramos otros versos y estrofas.
El texto es muy representativo de lo que es el libro y de la personalidad literaria de su autor.
Hablando del primero, señalemos que el tema desarrollado refleja una de las polémicas literarias que la obra ha levantado en su interpretación: su supuesta moralidad o inmoralidad. Juan Ruiz advierte en el texto al lector de que no se deje llevar por apariencias y profundice en el verdadero sentido del libro, verso 81 al 84:
Por eso afirma el dicho de aquella vieja ardida
que no hay mala palabra si no es a mal tenida,
toda frase es bien dicha cuando es bien entendida.
entiende bien mi libro, tendrás buena guarida.
En este sentido, la enseñanza sería que el loco amor no conduce a nada bueno.

En cuanto al segundo asunto, la personalidad literaria del autor, hay que resaltar la disposición que muestra a que su obra sea objeto de crítica o de mejora. No deja su texto cerrado y no muestra preocupación por si alguien con la suficiente preparación estética es capaz de mejorarlo; así lo hace saber en los versos 7 y 8:
Como de cosas serias nadie puede reír,
algunos chistecillos tendré que introducir;
cada vez que los oigas no quieras discutir
a no ser en manera de trovar y decir.

Es curioso cómo no le preocupa su forma, que se puede mejorar; en cambio, sus contenidos, los materiales de los que consta la obra, ésos desea que no se los toque nadie.
En cuanto al contenido del fragmento podemos señalar cómo el autor ha elegido un ejemplo con el que se resalta la ambigüedad de ciertos mensajes. Los gestos del romano son interpretados por el sabio griego de manera radicalmente distinta de la intención del emisor, y viceversa: uno los entiende en clave teológica, el otro como si fueran amenazas. ¿Este ejemplo es utilizado por el propio Juan Ruiz para  resaltar la ambigüedad de su intención comunicativa o solo nos advierte de que no nos quedemos en lo anecdótico y descubramos la verdad, aunque esta no sea evidente?

Relacionados con estos asuntos, recordamos otras características del Arcipreste y de la literatura de estos momentos. Por ejemplo, son obras cultas escritas por personas concretas que por primera vez se responsabilizan de su contenido. El propio autor nos dice su nombre y la fecha de redacción de la obra. Aunque su didactismo es puesto en duda, él pretende transmitir una serie de valores. Otra nota propia de la corriente es la influencia que reciben de toda la literatura anterior e, incluso, con la del momento, pero especialmente con la literatura grecolatina; precisamente en el texto vemos cómo el autor refleja la deuda de la cultura latina con la griega.

6.     Comentario de las principales figuras literarias presentes en este fragmento.

Figura
Versos
cita
comentario
Antítesis
1/4
Palabras son de sabio y díjolo Catón:
el hombre, entre las penas que tiene el corazón,
debe mezclar placeres y alegrar su razón,
pues las muchas tristezas mucho pecado son
Hay dos antítesis: penas/placeres y corazón/razón. Se pone de relieve el ingenio del autor.
Símbolo
El corazón simboliza la parte emocional y la razón, la parte lógica.
Símil
38
…cual si fuese doctor en filosofía
Con el símil se pone de manifiesto la apariencia: el ser más ignorante se le puede dar apariencia de sabio. Se vuelve a resaltar el tema de la falsedad y ambigüedad. ¿Su obra no puede ser lo contrario? Se la viste de groserías, ejemplos no apropiados y aparentemente no muy morales, pero encierra unas enseñanzas contrarias a los materiales empleados en el libro.
METÁFORA
84
Entiende bien mi libro, tendrás buena guarida
El término metafórico, guarida, puede corresponder al término real, el cielo. Es decir, el que entienda bien su libro y se guíe según sus consejos, logrará salvarse.
Sinónimos
42
…famoso entre los griegos, entre todos loado
La presencia de estos sinónimos en el texto es característico del autor: su afán por precisar y aclarar, que se relacionan con las técnicas del sermón.
SINÉCDOQUE
12, 13,14 y otras partes del texto.  
cuando Roma pidió a los griegos su ciencia.
Así ocurrió que Roma de leyes carecía,
pidióselas a Grecia, que buenas las tenía.
Se utiliza el todo, el país, por sus habitantes.
Epíteto
55
…levántse el bellaco con fantasía vana,
Se resalta una cualidad inherente del sustantivo. En su arrogancia imparable, el romano hace uso de la fantasía para interpretar los gestos del sabio griego.
60
Vil andariego
Continuamente se resaltan las características negativas del bellaco: vil, consustancial al sustantivo utilizado para referirse a él.