jueves, 10 de febrero de 2011

Comentario de un capítulo XLVI de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez

Capítulo XLVI La Tísica
Platero y yo: de Juan Ramón Jiménez

Estaba derecha en una triste silla, blanca la cara y mate, cual un nardo ajado, en medio de la encalada y fría alcoba. Le había mandado el médico salir al campo, a que le diera el sol de aquel mayo helado; pero la pobre no podía.
—Cuando yego ar puente—me dijo—, ¡ya v'usté, zeñorito, ahí ar lado que ejtá!, m'ahogo...
La voz pueril[1], delgada y rota, se le caía, cansada, como se cae, a veces, la brisa en el estío.
Yo le ofrecí a Platero para que diese un paseíto. Subida en él, ¡qué risa la de su aguda cara de muerta, toda ojos negros y dientes blancos!
...Se asomaban las mujeres a las puertas a vernos pasar. Iba Platero despacio, como sabiendo que llevaba encima un frágil lirio de cristal fino. La niña, con su hábito cándido de la Virgen de Montemayor, lazado de grana, transfigurada por la fiebre y la esperanza, parecía un ángel que cruzaba el pueblo, camino del cielo del Sur.

ESTRUCTURA EXTERNA.
El texto es un capítulo entero perteneciente a Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. Está escrito en prosa. En él predomina la descripción de la muchacha, de la habitación donde se encuentra, de su voz, de la niña montada en el burro... En menor medida hay también algo de narración en la línea 8 y un parlamento en estilo directo de la niña en las líneas 4 y 7.

ESTRUCTURA INTERNA.
Según el contenido, se podría hablar de dos partes.
Primera, de la l.1 a la 9. Se trataría del encuentro de Juan Ramón con la niña tísica, descripción de la misma y ofrecimiento para pasearla montada en el burro para que le diera el aire.
Segunda parte, desde la l. 10 al final. Narración del paseo y descripción de la niña montada en el burro.

TEMA.
Paseo en burro de una niña tísica, casi inválida, para que le diera el aire.

RESUMEN.
El escritor visita en su casa a una niña enferma de tuberculosis que se encuentra muy débil. El médico le había recomendado que tomara el aire, pero casi no podía andar pues se fatigaba enseguida. Juan Ramón le ofrece llevarla de paseo por el pueblo montada en Platero. A la niña le gustó la idea y durante el recorrido no paraba de reírse de lo contenta que iba.

CARACTERÍSTICAS LITERARIAS DE PLATERO Y YO PRESENTES EN ESTE TEXTO.
La protagonista del capítulo es una niña enferma por la cual Juan Ramón siente afecto. Intenta que disfrute al aire libre; por eso, se ofrece a sacarla de paseo. En el libro, el autor muestra especial afecto por los débiles o por los que sufren injusticias. Él mismo, también enfermo, muestra empatía por un ser indefenso, como esa niña que está condenada a morir.
La caracterización del habla vulgar de la niña en las líneas 4 y 5 sirve para diferenciar la distinta clase social de los protagonistas: él, señorito andaluz –que, sin embargo, tiene un burro, no un caballo- y la niña en su mísera casa. Ese acercamiento del señorito a la pobre niña es una muestra de esa sensibilidad especial del autor.
El momento del año en que se produce este paseo es en mayo, en un helado mayo, l. 3. El autor sitúa cada una de sus experiencias en un momento concreto del ciclo anual. Y el conjunto de capítulos hace referencia a vivencias que duran un año, de primavera a primavera.
Otro detalle significativo es la mención a la Virgen de Montemayor. El pueblo, sus calles, los vecinos, su cultura particular… son referencias verdaderas; poco hay de inventado en el libro.
El estilo de su prosa se acomoda a las necesidades comunicativas; por ejemplo, en el último párrafo, cuando describe el paso cuidadoso de Platero por las calles para que la niña no se lastime, éste se consigue con un ritmo lento de la prosa –pretéritos imperfectos que inmovilizan casi la acción, aclaraciones (como sabiendo que llevaba encima un frágil…) Otros rasgos es la abundante adjetivación y el uso de imágenes poéticas cuyo resultado son descripciones impresionistas: Subida en él, ¡qué risa la de su aguda cara de muerta, toda ojos negros y dientes blancos!, líneas 8 y 9.

FIGURAS LITERARIAS.
FIGURA
LÍNEAS
CITA
EXPLICACIÓN
Epítetos
2
En medio de la encalada y fría alcoba.
Se resaltan dos cualidades de esta parte de la casa que normalmente son blancas.
Sinestesia
2
En medio de la encalada y fría alcoba.
Se mezclan adjetivos que expresan cualidades que se perciben con sentidos diferentes: la vista y el tacto.
6
La voz pueril, delgada y rota, se le caía, cansada,
Se aplican a un sonido características físicas propias de un objeto: delgado, roto.
Símil
1
Cual un nardo ajado
La decrepitud y falta de vida de la chiquilla se compara con una flor casi muerta.
6 y 7
La voz pueril, como se cae, a veces, la brisa en el estío.
Para expresar que la niña casi no podía hablar, utiliza el símil de la aparición muy infrecuente de la brisa en el verano.
10 y 11
Iba Platero despacio, como sabiendo que llevaba encima un frágil lirio de cristal fino.
El asno era consciente de la fragilidad de la niña.
Personificación
1
…en una triste silla
La lástima que causaba la niña se traslada al mueble en el que está sentada.
Metáfora
6
La voz… se le caía, cansada…
El término real es que la niña no controlaba el habla, que le salía a veces cuando recuperaba el aliento.
11
…un frágil lirio de cristal fino.
Término real: la niña, que estaba muy enferma.
13
…parecía un ángel que cruzaba el pueblo, camino del cielo del Sur.
La vestimenta de la niña la asemejaba a un ángel, que –término real- más parecía de otro mundo que de éste. Su muerte es inminente -y ya en vida parece un ángel- y se anticipa que disfrutará del cielo, de Dios.




[1] Del niño o con alguna de sus características: comportamiento pueril. Carente de importancia o fundamento.