martes, 9 de abril de 2013

Comentario de texto de un fragmento de El caballero de Olmedo de Lope de Vega


ALONSO       
 Lo que jamás he temido,         
que es algún recelo o miedo,     
llevo caminando a Olmedo.      
Pero tristezas han sido.
Del agua el manso rüido           535
y el ligero movimiento  
destas ramas, con el viento,      
mi tristeza aumentan más.        
Yo camino, y vuelve atrás         
mi confuso pensamiento.          540
    De mis padres el amor         
y la obediencia me lleva,           
aunque ésta es pequeña prueba
del alma de mi valor.    
Conozco que fue rigor             545
el dejar tan presto a Inés...        
¡Qué escuridad! Todo es          
horror, hasta que el Aurora       
en las alfombras de Flora         
ponga los dorados pies.            550

 (Toca.)
Allí cantan. ¿Quién será?          
Mas será algún labrador           
que camina a su labor.  
Lejos parece que está;   
pero acercándose va.     555
Pues ¡cómo!: lleva instrumento,
y no es rústico el acento,          
sino sonoro y süave.    
¡Qué mal la música sabe,          
si está triste el pensamiento!       560
(Canten desde lejos en el vestuario, y véngase acercando la voz, como que camina.)

VOZ   
Que de noche le mataron         
al caballero,      
la gala[1] de Medina,       
 la flor de Olmedo.      
ALONSO       
 ¡Cielos! ¿Qué estoy escuchando?          565
Si es que avisos vuestros son,   
ya que estoy en la ocasión,        
¿de qué me estáis informando?
Volver atrás, ¿cómo puedo?     
Invención de Fabia es,                           570
que quiere, a ruego de Inés,       
hacer que no vaya a Olmedo.    
LA VOZ         
Sombras le avisaron     
que no saliese,  
y le aconsejaron                                               575
que no se fuese            
el caballero,      
la gala de Medina,        
la flor de Olmedo.       
ALONSO       
¡Hola, buen hombre, el que canta!          580
LABRADOR   
¿Quién me llama?
ALONSO       
Un hombre soy
que va perdido.
LABRADOR   
Ya voy.
(Sale un LABRADOR.)
Veisme aquí.
ALONSO       
(Todo me espanta.)
¿Dónde vas?
LABRADOR   
A mi labor.
ALONSO       
¿Quién esa canción te ha dado, 585
que tristemente has cantado?    
LABRADOR   
Allá en Medina, señor.  
ALONSO       
A mí me suelen llamar  
el Caballero de Olmedo,           
y yo estoy vivo...
LABRADOR   
No puedo                                590
deciros deste cantar      
 más historias ni ocasión          
de que a una Fabia la oí.           
Si os importa, yo cumplí           
con deciros la canción. 595
Volved atrás, no paséis
deste arroyo.
ALONSO       
En mi nobleza,
fuera ese temor bajeza.
LABRADOR   
Muy necio valor tenéis.
Volved, volved a Medina.          600
ALONSO       
Ven tú conmigo.
LABRADOR   
No puedo.









ESTRUCTURA EXTERNA.

Nos encontramos con un fragmento en verso del III acto de la tragicomedia El caballero de Olmedo. Corresponde al final, momentos previos a que maten al protagonista. Aunque el texto hemos dicho que está en verso, hay que especificar que las breves acotaciones que hay están en prosa y son textos preceptivos en los que se dice cómo se ha de proceder en la representación de los hechos; por ejemplo, en las líneas 31 y 32: “(Canten desde lejos…)”
Desde el punto de vista métrico, el texto comienza con tres décimas o espinelas. La décima es una estrofa formada por diez versos octosílabos con rima consonante con la siguiente estructura: abbaaccddc. En el teatro del siglo XVII se utilizaba cuando un personaje se quejaba. No es el caso, aunque sirven para que don Alonso exprese los temores que le atormentan desde antes de salir de Medina.
A continuación tenemos la cancioncilla popular, en la que se basa Lope para escribir la obra. La primera parte son versos irregulares de arte menor, miden 8, 5, 6, 7… Los versos pares riman en asonancia: caballero / Olmedo. La segunda parte, la podemos considerar una seguidilla compuesta formada por siete versos: 7a, 5b, 7a, 5b, 5c, 7-, 7c; los versos 5 y 7 riman en asonancia.
El resto del fragmento está formado por redondillas; es decir, estrofas formadas por cuatro versos octosílabos con rima consonante abrazada: abba. La redondilla se utilizaba en la comedia para la expresión de asuntos graves, serios.
Hemos de tener en cuenta la presencia de varias diéresis, ruptura de un diptongo en dos sílabas métricas: rüido (5), süave (28).
En cuanto a las formas de discurso, tenemos diálogos entre dos personajes: don Alonso y el labrador. Aunque el texto comienza con un breve soliloquio. Los monólogos y los soliloquios van a ser un vehículo de comunicación entre el personaje y el auditorio. Va a ser el principal escape de lirismo, potenciando además por ser un teatro en verso. El personaje va a mostrar su interioridad y su conflicto íntimo. Esto se hace comentando o narrando un hecho, descubriendo dudas o decisiones...
ESTRUCTURA INTERNA.
Respetando la división métrica efectuada anteriormente y las formas de discurso, podemos establecer la siguiente estructura interna:
Primera parte, 1 / 30. El soliloquio, las tres décimas. Don Alonso expresa el temor o miedo que siente a que le pase algo esa noche que camina de Medina a Olmedo. La razón de emprender esa marcha era tranquilizar a sus padres de que no le había pasado nada (No había tenido ningún percance en la lidia). Esas dudas se acrecientan además por la despedida súbita de su amada. Cuando está dando vueltas a estos asuntos oye una cancioncilla.
Segunda parte. Desde el verso 31 hasta el final. Diálogo entre don Alonso y el labrador que entona una cancioncilla que hace alusión a su propia muerte. Cuando el caballero pregunta sobre el origen de la pieza, el labrador la atribuye a Fabia y desaparece, si bien antes le recalca que regrese a Medina.

TEMA.
Aviso de un labrador a don Alonso para que no continuara camino a Olmedo pues le estaban esperando para matarlo.
RESUMEN.
Don Alonso camina ya de noche cerrada desde Medina, donde había lidiado, hasta Olmedo. Siente miedo de que algo malo le pase en el trayecto y no va seguro, pero no le ha quedado más remedio que emprenderlo pues si no lo hubiera hecho, sus padres se hubieran preocupado. Sin embargo, esa inseguridad también se ve acrecentada por haberse despedido de su amada Inés precipitadamente. Cuando cavila en estas cuestiones oye una cancioncilla que entona un labrador que recalca el mensaje que ya anteriormente una sombra le había dicho: que no fuera esa noche a su pueblo pues lo estaban esperando para matarlo, aunque en la letra de la canción ahora la muerte ya la da como hecha. El caballero reacciona con más miedo, aunque racionaliza la situación e intenta serenarse pues evidentemente está aún vivo. Esa tranquilidad aumenta cuando el labrador le dice que ha sido Fabia quien le ha encargado que se pusiera en contacto con él. Por todo ello, también para no desprestigiar su fama de valiente, decide continuar con su rumbo.
CARACTERÍSTICAS DE LA COMEDIA BARROCA PRESENTES EN ESTE TEXTO.
Desde un punto de vista métrico ya hemos comentado alguna característica. Destacamos en primer lugar el hecho de que el teatro está escrito en verso. Esto va a propiciar la presencia de mucho lirismo en algunas ocasiones. Se ha resaltado cómo según las necesidades expresivas se utilizaba una estrofa u otra: así en el texto tenemos tres décimas y luego redondillas, que son las estrofas que mejor se ajustan para hablar de asuntos graves.
En cuanto al personaje protagonista, don Alonso, encarna el papel de galán. Como personaje tipo presenta unas características dramáticas propias: valentía, arrojo, linaje, rico, apuesto físicamente, entregado a su pasión amorosa que lleva a cabo hasta las últimas consecuencias… Sin embargo, el personaje de Alonso adquiere en la obra un tinte particular. Siente miedo y avoca su destino llevado por la obligación de su fama y la obligación sentimental con sus padres. En este sentido adquiere una personalidad trágica. Afronta su destino trágico sin ninguna otra posibilidad: si no acude esa noche a su casa, no habría cumplido con su deber de tranquilizar a sus padres; si regresa, su fama de hombre valiente, se habría destruido.
Otras notas particulares de la obra, ya puestos a resaltar el carácter trágico de la obra, son las notas dramáticas que la aproximan a la tragedia: la presencia de una sombra y del labrador, que como coros, anuncian al protagonista su destino ineludible. El propio personaje, por su condición de noble llevado por unos sentimientos amorosos puros, es otra de las características de las tragedias, tan escasas en la dramaturgia española.
El personaje de Fabia es una reminiscencia de la Celestina y de la Trotaconventos de El libro de buen amor. No solo es el personaje, también hay otros elementos comunes con la primera obra: Tello es un remedo de Sempronio; el pago por la intermediación es una cadena de oro… Sin embargo, las coincidencias acaban ahí. Fabia es una intermediaria buena, preocupada hasta el final de que no le pase nada a don Alonso y Tello es el criado fiel a su amo hasta el final. Lo del regalo recibido queda muy diluido en el desarrollo de la obra.
FIGURAS LITERARIAS.
FIGURA
VERSO

CITA
EXPLICACIÓN
Hipérbaton
5, 6, 7
Del agua el manso rüido                 535
y el ligero movimiento    
destas ramas, con el viento,             
mi tristeza aumentan más.
Desorden sintáctico.
Metáfora
18 y 19
Todo es     
horror, hasta que el Aurora            
en las alfombras de Flora               
ponga los dorados pies
El término real es el amanecer. Flora, en la mitología romana, era la diosa de las flores, los jardines y la primavera.  Y Aurora, también una diosa romana que representaba al amanecer.
Metáfora
34 y 36
Al caballero,…, la flor de Olmedo
Término real: lo más bonito, guapo de Olmedo.
Sinestesia
29
¡Qué mal la música sabe…!
Mezcla de sensaciones procedentes de distintos sentidos: oído-música- y saber –sabor.
Paradoja
9 y 10
Yo camino, y vuelve atrás
mi confuso pensamiento
Se expresa una idea aparentemente contradictoria: él avanza hacia Olmedo llevado por el deber, pero piensa en su amada (amor) que se ha quedado en Medina. En este simple enunciado se plasma el dilema del personaje.
Podemos considerar un epíteto al adjetivo confuso, antepuesto al sustantivo.
Personificación
5
El manso rüido
Se atribuye una cualidad anímica, la mansedumbre, a un sonido.




[1] Lo más esmerado, exquisito y selecto de una cosa.